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ROLANDO HANGLIN

Ateo, nudista y fan de Tinelli

A los 62 volvió con su ex mujer, espera conocer a su nieto en España y asegura que pagó todas las cuentas que la vida le pasó. Defiende a sus amigos Carlos Menem, Felipe Solá y Fernando Peña, y está convencido de que en la 10 lo escuchan los Kirchner.

Por Gustavo Mendez

LIBERTADOR. Radio Continental fue su casa durante 22 años, pero dice que Radio 10 es la que le brindó la verdadera popularidad que le faltaba en su carrera.

Vestido con una remera suelta de color rojo, un jogging y zapatillas sport, Rolando Hanglin se sienta en su sillón favorito del departamento que habita sobre Avenida del Libertador. A su lado, hay fotos de su mujer Martita con sus hijos; enfrente, en otra mesa, se aprecia una imagen de la Virgen y otra de Jesús, aunque rápidamente aclara que son de su compañera porque él se define “ateo y agnóstico”. Sus dos perros lo rodean, los mima y los presenta como si fueran sus propios hijos: “Este es Tao y la hembra se llama Mulán”. A los 62 años, el conductor asegura que está en un momento de felicidad, que es un afortunado en el amor por tener la posibilidad de volver con su ex pareja y porque va a conocer a su primer nieto, que vive en España, en el mes de agosto. Pensativo y reflexivo, se emociona cuando habla de Bernardo Neustadt, a quien consideraba su maestro y amigo.

—¿Cuál es el secreto para mantener el humor en tu vida personal y profesional?

—El humor, si se tiene, no se pierde nunca. Es como una disciplina o un trabajo, porque hay que mirar, hay que ensayar, hay que escribir y después improvisar sobre todo eso. La improvisación pura no existe.

—¿Admirás a algún colega de la radio ?

—Mi maestro ha sido Bernardo Neustadt. Admiro y me gusta cómo hacen radio Alejandro Appo, Alejandro Dolina y Mario Mactas porque me hacen divertir mucho. También creo que ha aprendido bastante, es sincero, completo y tiene linda voz Ari Paluch. Pero en verdad a mí me fascina Marcelo Tinelli, porque tiene un gran feeling, ternura, picardía y un gran poder de comunicación.

—¿Volver con Martita te puso más feliz?

—Soy muy afortunado. Tengo mucha suerte porque estoy en la edad de los dorados 60 y la vida me dio la oportunidad de reencontrarme con mi pareja de treinta años en una linda etapa. Es la primera vez en la vida que tenemos la posibilidad de vivir en pareja, siempre estuvimos rodeados de chicos, luchando por el mango y todo tipo de problemas. Poder disfrutar de cosas muy simples cuando físicamente estás más o menos potable y sexualmente estás más o menos en actividad es muy lindo.

—¿Qué diferencias hay en esta etapa que en la anterior?

—Es otro momento. Me volví a enamorar de una persona que es la misma pero que es otra y ella se volvió a enamorar del mismo tipo pero que es otro, porque cambié mucho. Nos re descubrimos, hay ciertas cosas que no hacemos más, que no digo más y que ella no hace más tampoco. Esto que nos toca vivir es un golpe de suerte y sé que mucha gente lo quisiera volver a vivir pero es muy difícil. A nosotros se nos dio y disfrutamos cada minuto.

—Personalmente, ¿qué cambió en vos después de Emiko Yamamoto?

—(Piensa) Soy totalmente otra persona. En algunas cosas volví a mi esencia y en otras descubrí otras cosas. Tiene que ver la edad, las circunstancias. Ahora mi intimidad es con Martita, sólo es para ella.

—¿Has vuelto a practicar el nudismo?

—Obvio, y lo practico siempre. Una vez que se es nudista se es para siempre porque no depende de la edad, de estar lindo o de ser joven. Además tengo una casita muy linda frente al mar en la playa nudista en Chapadmalal. Una playa escondida a donde voy todos los veranos y que voy a seguir yendo mientras Dios quiera porque soy un militante del nudismo.

—¿Martita lo comparte con vos?

—Sí, siempre. Ella es nudista también. Vamos juntos en el verano y, cuando el clima lo permite, lo hacemos.

—¿Alguna vez tomaste anti- depresivos?

—Jamás. Sólo aspirina. Pastillero no he sido nunca y no me he drogado con cosas fuertes.

—¿En qué cosas te fue mejor en la vida?

—En el amor y en el trabajo.

—¿Sentís que sos feliz?

—Sí. Ahora estoy en un buen momento de felicidad, por mi pareja, por mi trabajo, por la época personal que se da y que voy a ir a conocer a mi primer nieto.

—¿Te reconocés como un pecador?

—Sí, aunque soy ateo porque para mí los pecados no existen. Pero todos los grandes santos se han reconocido pecadores y también soy pecador. Considero que viví intensamente y vivo intensamente. Las fantasías las realicé, no me las guardé para nada. Los viajes los hice, quise casarme me casé, quise separarme me separé, quise tener hijos los tuve, quise tener aventuras las tuve, quise tener tres minas al mismo tiempo las tuve, quise fumar marihuana y fumé. Quise siendo grandecito, tener un amante joven la tuve. Las fantasías no me las quedé y también a los precios los pagué.

—Dijiste que sos ateo pero nombraste a Dios muchas veces... ¿cuáles son tus convicciones al final?

—Me considero ateo, soy masón, agnóstico, pero estoy en estado de sueño. Soy devoto del Gauchito Gil por instinto y voy a todos los pequeños santuarios que hay de él a los costados de las rutas. Es más, tengo un Gauchito Gil en casa y le prendo velas. Soy nudista, tengo muchos amigos swingers pero yo no lo soy. Tengo muchos amigos gays y fachos. Y para terminar te digo que soy amigo de Carlos Menem, de Felipe Solá y de Fernando Peña.

—¿Y cada cuánto te ves con ellos?

—Seguido. Son mis amigos de siempre y punto, nada más al respecto.

—¿Cómo viviste la desaparición de Bernardo Neustad?

—Lo viví con mucha pena pero lo veía venir. Me considero un discípulo y protegido de él porque desde los 17 años me ayudó muchísimo y le debo mucho más. A mí me dio plata cuando estuve enfermo hace como veinte años atrás y no sabía qué tenía, se decía que era cáncer. Bernardo me vino a ver a casa, se subió los dos pisos por una escalera caracol y cuando llegó me dijo: “¿Cuánto precisás?. Porque sé que las enfermedades jodidas salen caras” y me volvía a repetir: “¿Cuánto necesitás?. Eso no lo hace nadie y no conozco un tipo en el universo que tenga la generosidad de él. No fue la única vez que me ofreció y en otras ocasiones se las acepté. No era un santo pero sea lo que sea, conozco muchos zurdos que patean para la derecha y derechos que patean para la zurda y eso pasa porque hay que sobrevivir. Y Bernardo siempre mantuvo más o menos el mismo discurso.

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Un hombre de radio

Durante 22 años trabajó en Radio Continental pero desde hace dos trabaja en Radio 10 en donde divierte e informa todas las tardes a sus oyentes con su programa que lleva su nombre: Rolando Hanglin (de 15 a 18). Primero en audiencia, el conductor está muy contento de estar en la emisora de Daniel Haddad pero recién ahora se siente cómodo, tranquilo y sin miedos.

—¿Cómo se vive este cambio de audiencia?

—El encontrarte con una audiencia gigantesca es como pasar de un teatro de cámaras a la cancha de River. Tengo mucho por aprender todavía pero reconozco que en estos dos años recién ahora me estoy adaptando, me estoy sintiendo yo mismo, con confianza, con humor y sin miedo.

—¿Tu discurso a quién va dirigido?

—A todos. En Radio 10 se trabaja para el universo, para toda la opinión pública y para muchos argentinos que viven en el exterior que tienen puesta la radio por internet que nos escriben y que también salen al aire. Hay que procurar en tu vocabulario y en lo que decís no ofender a nadie, medir tus palabras, tener humor pero ser medido porque te está escuchando Kirchner, Barreda o te está escuchando una asesora hispana de Hillary Clinton. Entonces hay que hablar con respeto, sencillo y que se entienda.

—¿Creés que los Kirchner realmente escuchan Radio 10?

—Si obvio. Todos te escuchan.

Edición Impresa

Domingo 22 de Junio de 2008
Año III Nº 0271
Buenos Aires, Argentina