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Vacunas sí o no: cuando el debate puede hacer resurgir enfermedades

Para muchos, las vacunas son el mayor avance de la historia de la medicina, ya que lograron poner a raya enfermedades como el sarampión y la polio, y contener definitivamente a la viruela. Pero existen “grupos antivacunas” que sostienen que es peligroso incorporar tantos virus atenuados en el cuerpo, y que ciertas vacunas contienen mercurio como conservante. Algunos, hasta se animan a relacionarlas con casos de autismo. Un debate vital, y peligroso, con posibles consecuencias para la salud pública. Casos argentinos y la movilización que encabezó Jim Carrey en Washington.

Por Martin De Ambrosio

Pinchazos. Males que causaban millones de muertes disminuyeron por las vacunas, pero no todos están convencidos. La revista Time trató el tema.

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Junto con la higiene, probablemente sean el más grande avance de la historia de la medicina, en función de la cantidad de vidas salvadas: las vacunas lograron poner a raya a numerosas enfermedades que eran epidémicas y hasta consiguieron erradicar a la viruela, que causó millones de muertes en todo el mundo.

Pero, obviando y minimizando el valor de estos datos que consideran parte de la “historia oficial”, desde hace un tiempo distintos grupos naturistas y médicos homeópatas promueven liberar del trámite vacunatorio a los chicos, tal como reflejó días atrás la revista Time. Están convencidos de que los riesgos son mayores que los beneficios. Argumentan que la baja en la tasa de enfermedades no es tal luego de vacunar; que muchas vacunas contienen un conservante llamado thimerosal (un antiséptico conocido como Merthiolate), que posee un 50% de mercurio; y algunos hasta emparentan a las vacunas con casos de autismo, un mal que no tiene un origen certero y que va en aumento.

En la Argentina, los homeópatas son los principales defensores de la cruzada y aunque difunden con énfasis su concepción, lo hacen con cuidado ya que en el país la vacunación es obligatoria y si no se cumple con ella, se podría impedir la escolaridad de los chicos.

Posiciones. Hay varios grupos similares en todo el mundo, basta con echar una mirada en Internet. En los Estados Unidos, además, existe una especie de “tercera posición”. El actor Jim Carrey y su novia Jenny McCarthy lideraron, justamente esta semana, una marcha hacia el Capitolio, en Washington, como parte del movimiento “Green Our Vaccines” (algo así como “Hagan más ecológicas a nuestras vacunas”). Lo que ellos piden es eliminar el mercurio de las vacunas, pero no dejar de vacunar. El hijo de McCarthy es autista y su madre está convencida de que la causa de la enfermedad está en las vacunas que recibió.

El debate admite muchos matices, pero es posible diferenciar al menos otras dos posturas; la de Carrey y McCarthy sería la intermedia. También la de Hugo Fernández, director nacional de Prevención de Enfermedades y Riesgo del Ministerio de Salud de la Nación. “La relación costo beneficio es alta para las vacunas”, dijo. Si bien para él no hay ninguna comprobación seria de que las inoculaciones provoquen enfermedades, reconoció que las vacunas todavía pueden mejorar en eficacia y calidad y que, sí, habría que eliminar el mercurio. También reconoció que el Estado debe estar atento porque “si fuera por los laboratorios tendríamos una vacuna nueva por año”. Fernández insistió en ser cuidadosos con este tema “en función de los programas nacionales de vacunación, que tantas vidas salvan”, agregó.

Del otro lado, Liliana Szabó reconoció haber cambiado de posición respecto de las vacunas a lo largo de sus casi tres décadas de profesión. Es pediatra y ahora pertenece a la cátedra de la Asociación Médica Homeopática Argentina. Pero cuando era residente del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez prescribía vacunas, hasta que cinco pacientes tuvieron sarampión luego de la inoculación, según contó. “Después ya no indiqué más vacunas”, reconoció.

Además de señalar que las vacunas dejan a los chicos susceptibles de sufrir enfermedades por dos meses, Szabó está segura de que guardan relación con el autismo. “En la literatura médica y en mi propia práctica como pediatra son muchos los casos de niños que han comenzado con síntomas de autismo, con retrasos madurativos o con parálisis cerebral luego de la aplicación de una vacuna, especialmente durante el primer año de vida, mencionó. Para ella, esto no es general “porque cada niño tiene una capacidad personal para tolerar cierta cantidad de estos tóxicos. No todos sufren igual frente a las mismas vacunas, pero esto no puede saberse de antemano. Las distintas dosis de vacunas también van acumulando mercurio y aluminio en el organismo, hasta llegar a un punto en el que comienzan a aparecer síntomas”, indicó.

Szabó, además, no reconoce los beneficios generales de las vacunas y las posibles consecuencias negativas para la salud pública de dejar de vacunar. Argumenta que las enfermedades tienen ciclos y que, “como sucedió con la peste”, remiten muchas veces sin necesidad de inocular a nadie.

Para Fernández, el problema de argumentaciones como la de Szabó es que toma casos particulares. “Como gestores de salud, nuestra misión es tener una vigilancia general y en contacto con asociaciones científicas. Si se detectara un gran número de enfermos luego de una aplicación, se suspendería la vacunación”, explicó.

Del mismo lado, pero más radical, Eduardo López, a cargo del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y director de la Carrera de Especialistas de Infectología Pediátrica (UBA), opinó que ni siquiera el thimerosal es un problema. “Está incluido en la vacuna de la hepatitis B, en la triple viral y en otras, pero según estudios que se hicieron en la Argentina y los Estados Unidos se trata de cantidades infinitesimales, que no producen efecto tóxico y que además en los pequeños son rápidamente liberadas”.

Para él, los grupos antivacuna sólo lograrán que en poco tiempo unos tres a cinco años después de que la tasa de inmunidad de la población sea menor al 90%, reaparezcan enfermedades olvidadas. “En Inglaterra, en los 70, se suspendió la vacuna contra la tos convulsa y en tres años apareció nuevamente. Además, cuando en la Argentina bajó la cobertura de la vacuna triple también reapareció la tos convulsa”.

Algo que se está repitiendo con el sarampión en distintos lugares del mundo. A veces, decisiones individuales pueden poner en riesgo a la sociedad.

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Enfoques divergentes

- El Grupo Vacunas, dirigido por Eduardo Angel Yahbes, sostiene que los ciudadanos deben ejercer su derecho al consentimiento informado y a decidir si aceptan o rechazan una vacunación para sí o para sus hijos.

- Asociaciones científicas y entes oficiales instan a vacunar porque eso evita muertes prevenibles.

- Una tercera posición no está en contra de vacunar pero exige la eliminación del mercurio de ciertas vacunas. Relacionan a éste con el riesgo de desarrollar autismo.

Enfoques divergentes

- El Grupo Vacunas, dirigido por Eduardo Angel Yahbes, sostiene que los ciudadanos deben ejercer su derecho al consentimiento informado y a decidir si aceptan o rechazan una vacunación para sí o para sus hijos.

- Asociaciones científicas y entes oficiales instan a vacunar porque eso evita muertes prevenibles.

- Una tercera posición no está en contra de vacunar pero exige la eliminación del mercurio de ciertas vacunas. Relacionan a éste con el riesgo de desarrollar autismo.

Edición Impresa

Domingo 8 de Junio de 2008
Año III Nº 0267
Buenos Aires, Argentina