
Dame más. En Hollywood, los actores firman un contrato sólo después de leer el guión, y allí se especifica que cualquier escena fuera de libreto se puede negociar y sumar al cachet o el artista también puede negarse a realizarla. Pero en la Argentina ese sistema aún no existe. Por eso, el cineasta se dio el gusto de pedirle a Brédice que hiciera un striptease que no estaba incluido en el guión original. Leticia aceptó, aunque no imaginó que Coppola le iba a pedir que lo repitiera 42 veces.
También, mientras filmaban una toma musicalizada con arias de ópera, el director le preguntó si sabía cantar alguna, y ella se animó, y como a Coppola le encantó, sumó una escena especial para que se luciera cantando.
Al parecer, ambos parecen llevarse de maravillas y el único entuerto que habrían tenido –mediante sendos representantes– habría sido el contrato: querían convencerla de cobrar un porcentaje importante en negro. Ella se negó y ganó la partida.
Excesos. Una de las razones que están haciendo de la filmación de Tetro un caos es la obsesión de Coppola por repetir muchas veces las escenas, y esto a los actores no les estaría cayendo muy bien. Dicen que abusa de las retomas asombrado por la ductilidad de los argentinos para resolver situaciones. Esto agotó hasta al “zen” Rodrigo de la Serna: paró la filmación cansado de hacer tantas veces una misma escena.