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CONSECUENCIAS DEL CHAITEN

La ceniza volcánica puede detener el motor de un avión en pleno vuelo

Aunque parezca difícil de creer, las partículas de cenizas volcánicas son tremendamente dañinas para los aviones. Su estructura, como de vidrio molido, hace que sometidas a grandes temperaturas se fundan y rompan los motores. Las aerolíneas decidieron no volar hasta que no mejoren las condiciones, por los peligros para los pasajeros y la tripulación y los enormes costos económicos que provocaría la inutilización de máquinas tan caras. Los problemas para el turismo, a pocas semanas de que se inicie la temporada alta de invierno. Una situación agravada por los vientos de la Patagonia.

Por Martin De Ambrosio

Nube. Los efectos del Chaitén llegaron a Buenos Aires. Ayer, reunión de expertos en Aerolíneas.

La ceniza volcánica es diferente a cualquier otra ceniza. Y posiblemente sea la menos inofensiva de todas. Al menos para los aviones. Su estructura de silicio –el mismo componente del vidrio– y con partículas filosas, aunque pequeñísimas a la vista humana (entre cinco y cincuenta micrones, es decir, 0,001 milímetro) puede hacer que se “planten” los motores de un avión en pleno vuelo, entre toda una serie de inconvenientes enormes para las máquinas, que van desde la pérdida de eficacia de los distintos sensores hasta la despresurización de la cabina (ver gráfico).

Por eso, la decisión de las compañías de no volar hacia las zonas afectadas por la erupción del volcán Chaitén no sólo luce acertada, sino en pleno acuerdo con las estrictas disposiciones mundiales de aeronavegación.

“Los protocolos de la aviación civil están extremadamente normados, tanto como las actividades nucleares y espaciales”, comparó Graciela De Marzi, gerenta de asuntos jurídicos del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), en un encuentro con la prensa organizado ayer por Aerolíneas Argentinas. “La ceniza volcánica afecta al vuelo, la infraestructura y el mantenimiento de las aeronaves”, indicó por su parte Hugo Chunco, gerente de planificación y seguridad aeroportuaria de ORSNA.

“La ceniza se adhiere al instrumental y se derrite como un caramelo por las altas temperaturas y se solidifica”, agregó Fernando Castillo, gerente de seguridad operacional de Aerolíneas Argentinas, quien también admitió que hay poca experiencia para enfrentar situaciones así.

Las consultas que hicieron con otras compañías que vuelan en zonas volcánicas –como Alaska y México– y con las empresas fabricantes Boeing y Airbus arrojaron resultados unánimes. “Fueron claros y contundentes, nos dijeron: ‘No operen’”, contó.

Las cenizas atacan desde varios costados: por un lado, las nubes durante el vuelo; por otro, las que quedan depositadas en pistas y otros lugares de los aeropuertos. Pero además, sin nubes y con el aeropuerto limpio, las cenizas de campos aledaños pueden complicar a las naves, ya que las fuerzas centrípetas de los aviones pueden hacer que se levanten de los suelos y se introduzcan donde molestan.

“Limpiar el aeropuerto a veces no alcanza, porque como es una zona con mucho viento hay que tener en cuenta las cenizas cercanas, donde hay hasta cinco centímetros depositadas”, explicó el meteorólogo Gustavo Flores, especializado, precisamente, en cenizas volcánicas.

Antecedentes. A pesar de que hay decenas de ejemplos, dos casos fueron los más impactantes. A un Boeing 747 se le apagaron los cuatro motores a unos 11 mil metros de altura por la ceniza del volcán Galunggung (Indonesia) en 1982; los pilotos lograron encender tres de ellos a los 4 mil metros y aterrizar de emergencia. Todos los motores quedaron inutilizables. En 1997, las cenizas del Popocateptl (México) dañaron los parabrisas de un avión y hubo que aterrizarlo por instrumentos ya que no se veía la pista.

Encima, el contexto del sur argentino no ayuda a la causa. “No hay mucha experiencia internacional en cenizas volcánicas y menos en un lugar tan especial como la Patagonia que por sus vientos cruzados es tan peligroso para la aviación”, dijo De Marzi. Y añadió que se incrementaron los costos por la emergencia volcánica: “Necesitamos 24 horas de vigilancia”, expresó. Las informaciones son cruzadas entre el Servicio Meteorológico Nacional, observadores de cada aeropuerto e incluso, en el caso de Aerolíneas Argentinas, su propio servicio meteorológico.

Ese cruce hizo posible que el jueves volara un avión de Austral a Bariloche (el primero en veinte días), pero otro tuvo que desviarse a Neuquén. Ayer, el aeropuerto de Bariloche ya no recibía vuelos. Trelew y Comodoro Rivadavia, en su momento también afectados por las cenizas, operaron toda la semana.

Por último, Castillo señaló que por volar en estas condiciones, aeronaves de Lan, Lade, Pluna y algunos taxis aéreos sufrieron problemas como deterioro de motores y parabrisas, valuados en millones de dólares.

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Manual de uso y limpieza

Luego de entrar en contacto con cenizas volcánicas, los aviones deben sí o sí ser sometidos a un exhaustivo examen de todas las partes y sistemas afectados. Según la información brindada por Aerolíneas Argentinas, en una máquina de mediano porte como el Boeing 737-500, se requiere verificar más de cien ítems.

Esa es la razón por la que, además de las cuestiones más obvias de seguridad de los pasajeros, las compañías evitan volar sobre zonas en las que puede haber ceniza volcánica: un motor que no funciona y debe ser reemplazado es una pérdida de por lo menos US$ 1 millón.

Cómo afecta al turismo

Para las provincias de Chubut y Río Negro, en donde la temporada alta de invierno está por empezar, las cenizas del Chaitén, pero sobre todo la suspensión de los vuelos comerciales, se convirtieron en una verdadera amenaza.

Con todo, Omar Contreras, ministro de Turismo de Río Negro, señaló a PERFIL que “por suerte esto ocurrió en mayo, que es el mes de menor actividad turísitica del año en Bariloche”. Y aseguró que, según los pronósticos que manejan hoy, en dos o tres semanas la situación se regularizaría, y la previsión es que en los próximos días habrá vuelos de manera intermitente. Eso sí, indicó que si para el 1º de julio las cosas no cambian van a estar “muy preocupados”.

Según Contreras, “hoy en la ciudad se aprecia una vida absolutamente normal y a simple vista no se percibe la presencia de cenizas en la atmósfera. Nos enteramos de ellas por los partes meteorológicos”, dijo.

Por su parte, el encargado de Turismo de la Casa de Chubut, Hugo Barría, le aseguró a este diario que lo peor ya pasó y que a Trelew están llegando aviones sin problemas. Un alivio, teniendo en cuenta que la temporada de ballenas comienza oficialmente mañana.

Edición Impresa

Sábado 31 de Mayo de 2008
Año III Nº 0264
Buenos Aires, Argentina