
—Yo estoy pendiente de lo que suceda en Rosario. El otro es un acto oficial, que tienen todo el derecho del mundo para hacerlo. Rosario para mí es una ciudad tan amada y
que me ama, tan como mi casa. Yo hubiera estado acá
aunque no hubiera estado esta convocatoria.
—¿Y qué hubiese hecho?
—Hubiese estado en el Monumento a la Bandera y hubiese disfrutado, porque hacía mucho había decidido que acá había que estar. Hace como tres semanas ya había mails circulando, diciendo que iba a haber una pequeña convocatoria, todavía no habían convocado las entidades. Mañana el protagonista es el pueblo.
—Todos dicen que son el pueblo...
—Yo creo que los dos somos pueblo. Acá hay parte de un pueblo que se quiere expresar. Y la gente que acompañe a Cristina es tan pueblo
como éste, y se va a expresar. Hay que respetar las dos
situaciones.
—¿Esto no incentiva el escenario de división?
—No. Todos los argentinos tenemos derecho a festejar la fecha patria. Lo otro sería que los únicos que pueden festejar son los gobiernos. Eso no es democrático. Si ya la Plaza de Mayo es de ellos y de D’Elía, que la expresión popular pueda encontrar su lugar acá es bueno. Me parece que entrar en un partido de fútbol entre Rosario y Salta, es nada. Lo que sí tiene esto, en Rosario, es el clamor de millones de argentinos que queremos vivir con dignidad.
—¿Este va a ser un acto opositor?
—Primero dijeron que era la oligarquía, así que digan que es un acto opositor es mucho menor. También los políticos de otras expresiones tenemos derecho a expresarnos. Igual a mí casi no me van a ver. A muchísimos de los que vienen creo que les da tranquilidad y seguridad saber que Lilita está. Aunque no se me vea en ningún lado. Lo que menos quiero es una foto o una cámara de televisión. Y va a ser casi imposible.
—Lo cierto es que CC, PRO y UCR, entre otros, estuvieron en el acto.
—Por supuesto, defendiendo al campo. Apoyando los reclamos del campo. Para eso fuimos votados, para representar. ¿Qué quieren?, ¿qué no representemos? Eso sólo se entiende en lógicas fascistas.
—¿Su recorrida por los cortes no puede tildarse de oportunista?
—La verdad es que yo recorro diez mil kilómetros de la Argentina, todos los años, desde 1997. Hoy soy la única política, fuera de Alfonsín y Menem en su momento, que recorrió 15 veces cada pueblo y cada ciudad. Soy la guía gourmet de este país.
—Pero éste es un momento crítico.
—¿Y dónde quieren que esté? ¿Con Alberto Fernández desayunando? Estoy del lado del pueblo, que es donde tengo que estar. Para eso me votaron. Cuando Kirchner habló hace tres años de la oligarquía ganadera, la única política que salí fui yo, cuando todos lo aplaudían, incluso muchos que mañana van a estar acá. Ahora sólo acompaño. Antes tenía que defender más, ahora se defienden ellos.
—¿Cómo califica lo hecho por la oposición?
—Bien. Creo que empieza a mostrar unidad y que está a la altura de las circunstancias.
—¿No le faltó acción a la oposición?
—Me río. Si salimos a apoyar es porque somos oportunistas; si no, es porque no estamos. Siempre estuvimos atrás, la diferencia es que no quisimos usar. En el acto vamos a estar atrás, porque queremos el acuerdo con el Gobierno y no vamos a estar adelante porque jamás vamos a usar, sobre
todo yo, a millones de personas que me aman. Soy incapaz de usar a nadie.
—Kirchner calificó a la oposición como una reedición de la Unión Democrática...
—No importa, es un poco de celos, nada más. Ahora lo único que nos interesa es que dejen en paz al campo. Después, si quieren, que ganen.
—¿Cree que si fuesen las elecciones hoy ganarían ellos como dijo Kirchner?
—¿Te parece? La verdad es que no voy a hablar de ningún tema electoral. Si pueden cambiar, sería muy bueno para la nación. Pero si no lo hacen ellos, lo va a hacer el pueblo.
—¿Y cómo?
—Con estas protestas. Y con reclamos. El pueblo va adelante, el Gobierno atrás.
—¿Cree que el lunes deberían volver al paro?
—No voy a interceder en nada con la decisión de las entidades. Cualquiera sea la decisión del campo, la vamos a apoyar.
—¿Aunque corten rutas?
—Cualquiera sea la decisión del campo la vamos a acompañar. Estoy trabajando por la integración nacional, que no haya divisiones. Que no haya dos actos con una Argentina enfrentada. Es más, a esa gente que va a acompañar a Cristina la amo tanto como a la gente que va a estar acá.
—¿A Luis D’Elía lo ama también?
—En el fondo, sí. Y me da una enorme pena que esté como bonzo en plaza pública mandado por Néstor Kirchner. Si Kirchner quiere hacer las cosas que hace D’Elía, que las haga él. Jamás mandaría a un militante a hacer las cosas que yo no me animo a hacer.
Si las tengo que hacer, las hago yo, pero no mando a un pobre al frente.
—¿Qué debería hacer Cristina el lunes?
—Suspender la resolución para pacificar el país. Esa es la garantía del diálogo. Espero, de todo corazón, que lo
haga. Todo se resuelve antes del 9 de julio.
—¿Lo dice porque está confiada de que va a pasar o porque sabe algo en especial?
—No, todo se va a resolver. La Argentina no puede estar parada de esta manera.
* Desde Rosario.