
Como para ir calentando aún más el ambiente, ayer por la tarde el conflicto se trasladó previsiblemente a las encuestas de opinión pública. El Gobierno, muy preocupado por los sondeos que indican una impresionante baja en la popularidad de Cristina y su marido –que reflejó PERFIL–, trató de instalar su propia versión del termómetro social a través de la agencia Télam. A las 15.55, cualquier periodista encaminado al cierre de su diario pudo leer en el portal digital de la agencia oficial –convertida ya en propaladora política– ante el título principal, que decía: “La prolongación del conflicto con los dirigentes del agro fortaleció la imagen de Cristina”. Y pudieron sorprenderse aún más, cuando, apenas minutos después, aquel título dio lugar a otro más contundente: “Crece la imagen presidencial y hay rechazo a los cortes de ruta”. Los números cristinistas eran los siguientes:
Según la consultora Equis, del encuestador de cabecera del Gobierno, Artemio López, la popularidad de la Presidenta “asciende a un 60,4%”.
El CEOP, que también trabaja habitualmente para la Casa Rosada, “le asigna 56,9%”.
Según Carlos Germano y Asociados, alcanza “un 59%”.
Y OPSM la ubica en “más de 50%, con picos de más de 60% en algunas regiones del país.
Los números de PERFIL son otros: la imagen positiva de CFK está en un raquítico 25%, y en baja, e igual tendencia sufren otros dirigentes de primera línea, como Néstor K y el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, también lastimados por la actitud del Gobierno durante el dilatado conflicto. Esos datos quedan confirmados –y los oficiales, desmentidos– por dos nuevas encuestas exclusivas que se detallan aquí al lado.
La síntesis. En ambos trabajos, a cargo de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) y de Management & Fit, puede verificarse el mal humor generalizado hacia las posiciones del Gobierno durante el conflicto. Y se da cuenta de la opinión mayoritaria sobre los puntos más calientes.
El Gobierno debe revisar las retenciones (57,2%), porque son ilegítimas (46,1%).
El levantamiento del paro agrario fue muy bien recibido (78,2%), más allá de que los reclamos del campo son legítimos (51,3%).
Casi un tercio de la población iría hoy a Rosario si pudiera (31%), pero los más, si tuvieran que elegir, preferiría sumarse al “Rosariazo” agropecuario (46,6%) antes que al “Salteñazo” pingüino (18,7%).
En la encuesta de imagen publicada por PERFIL ayer, la consultora Management & Fit había detectado que la popularidad de la Presidenta había caído del 56,5% en enero de este año al 25,5% en mayo. La UAI le da un 25,7% e indica que un 67% le ve debilitada por su propia acción de gobierno.
Pero nada de esto significaría un cheque en blanco a ningún dirigente opositor, y tampoco estimularía el nacimiento de nuevos dirigentes “no políticos”. La imagen positiva del entrerriano De Angeli, por ejemplo, alcanza sólo un 37%.
Un dato a tener en cuenta, devenido seguramente de la elevada politización que ha alcanzado la pulseada entre Balcarce 50 y las cuatro entidades del agro: cuando Management & Fit pregunta si la convocatoria de hoy en Rosario es percibida “como un acto opositor o como un acto del campo”, las respuestas son muy repartidas.
El 35,3% tiene dudas, no sabe o no contesta.
El 33,5 la percibe claramente como “un acto del campo”.
Y el 31,2% se inclina a creer que se trata de “un acto opositor”.
Estas encuestas no son palabra santa. Sólo indican una tendencia preocupante: el Gobierno se desdibuja, la oposición no crece y el 25 de Mayo evidencia un país dividido.