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Tal vez el piquetero oficialista Luis D’Elía no se acuerde, pero él y Velázquez participaron juntos en más de una marcha. Velázquez entrevistó tantas veces a D’Elia que terminaron siendo amigos y hasta se contaban intimidades.
“Durante el gobierno del doctor (Fernando) De la Rúa cuando se creía que se venía un golpe institucional, nosotros teníamos órdenes de investigar a D’Elía dado que habíamos detectado que este señor estaba vinculado con grupos terroristas, puntualmente de las FARC. Habíamos recibido requerimiento de reunir información en relación a su entorno”, reveló Velázquez a PERFIL.
—¿Eran requerimientos formales?
—Sí, sí, eran requerimientos formales, órdenes de requerimiento de información como se denomina a una orden explícitamente dada.
—¿Cómo fue que se infiltraron en las filas de D’Elía?
—Sabíamos que iba a haber una reunión de altos dirigentes y se nos informa que en esa reunión se iba a planificar un movimiento donde se iban a cortar las principales rutas del país, accesos, puentes, y fue lo que finalmente pasó. Con respecto al tema de la infiltración, primero obtuvimos una cobertura como periodistas, como de costumbre, y luego comenzamos a tener llegada a la gente y logramos captar a altos dirigentes como colaboradores para el organismo. Esos colaboradores fueron de vital importancia para posteriormente proveer al Ejecutivo de vital importancia.
—¿Qué clase de contactos tenía D’Elía con las FARC?
—D’Elía está no sólo vinculado a las FARC. Raúl Reyes, el ahora fallecido, y Javier Calderón, tomaron contacto con D’Elía. Primero. él era un simple maestro en La Matanza hasta que un día el ministro de Obras Públicas de Capital Federal, Domínguez, lo contacta a través del intendente (Alberto) Balestrini. Domínguez lo llama a Balestrini a pedido de Menem, y le dice que necesitaba ubicar a una cantidad de gente que esté haciendo quilombo. El nunca fue un cuadro y estaba desprovisto de ideología, después pasa lo de las FARC.
—¿Usted sabe si recibe algún tipo de estructura de la SIDE?
—Obviamente que sí. No existe otra manera de que D’Elía sustente la estructura que tiene. El ocupa un ministerio fantasma. Además del dinero que proviene de Venezuela.