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la reaparicion de Juan Puthod

“Llegué a pensar: ‘Este hijo de puta tiene razón, tiene toda mi vida en sus manos’”

PERFIL pasó un día con el militante que desapareció 24 horas en la localidad de Zárate. Junto a su familia, Puthod repasó su vivencia y contó la historia de su militancia en Montoneros. Las diferencias y similitudes con los casos de Jorge Julio López y José Gerez. El testimonio de Analía Acuña, la empleada de una remisería que fue la primera en verlo liberado. El temor de su hija Laura, de 17 años, quien dice que le “temblaron las piernas”.

Por Gabriel Ziblat*

Militancia. Con sus compañeros homenajearán a los montoneros Cambiaso y Pereyra Rossi.

Dos días después de su liberación, Juan Evaristo Puthod se muestra más tranquilo. El titular de la Casa de la Memoria de Zárate ya se conoce de memoria el relato de su odisea, en la que se vio recordando su primer secuestro, sufrido hace más de 30 años a manos de la Triple A. “Fueron dos partes jodidas: una cuando me pusieron la venda y me ataron y la otra cuando el tipo me dijo: ‘todavía no tomaste conciencia de que las vidas de ustedes las tenemos en nuestras manos’”, relató.

En diálogo con PERFIL, el ex militante montonero describió detalles de las 27 horas que duró su historia, desde que lo capturaron en una calle céntrica el martes a las 19 hasta que lo liberaron el miércoles a las 23. En varios puntos se contradijo con declaraciones de la radioperadora de la remisería en la que pidió auxilio (ver recuadro).

—¿En qué pensaba durante el secuestro?

—Honestamente, me taladraba la cabeza lo que me había dicho de la vida. Llegué a pensar: ‘Este hijo de puta tiene razón, tiene toda mi vida en sus manos’. Y ahí entré a pensar en qué iba a pasar. Pensé que no salía. Tenía un cagazo infernal.

Al momento de contar la liberación, aparecieron algunas dudas en el relato de Puthod. “Me bajé solo del auto, me quedé parado, esperando el tiro. Cuando se aleja el auto ni siquiera intento mirar. Me tiré la gorra a la miércoles, salí corriendo y me paré de golpe porque sentí que me iba a infartar”, comenzó.

—Puthod, en la remisería lo vieron llegar con la gorra puesta.

—Yo me saqué la gorra y la tiré, salí corriendo, y el frío en la cabeza me hizo volver a agarrar la gorra. Volví, la agarré y salí.

—Ahí también dicen que se presentó diciendo “yo soy el secuestrado”.

—No, yo le dije que pida un coche, me pregunta qué me pasa y entonces le digo: “me acaban de liberar, yo estaba secuestrado”.

—¿Por qué pese a su estado no esperaron a la ambulancia?

—Porque llegó primero mi señora y lo que pensó ella es en llevarme a un hospital. Vio las condiciones en que estaba. Al salir llega la policía.

López, Gerez, Puthod. Laura, de 17 años, es uno de los cua-tro hijos de Puthod. Hablando con PERFIL en la Casa de la Memoria confesó que el miércoles miraba un cartel de Julio López y pensaba lo peor. “Me temblaban las piernas”, reconoció. Pero su padre, en cambio, prefiere esquivar las comparaciones.

—Usted es el tercer caso de desaparición en la era Kirchner.

—Y, sí. Pero no comparo ningún secuestro con otro. Jorge Julio López todavía no apareció, y reclamamos su aparición con vida. Y con Gerez tampoco me comparo. Que cada uno interprete la historia como quiera. Yo la interpreto como es. López está desaparecido. Gerez está caminando, igual que yo.

—Hay gente que duda del secuestro...

—Salieron a decir que el Gobierno fabricó el secuestro para frenar el conflicto con el campo. ¿Qué tengo que ver yo con el campo? La gente tiene boca, que hable, pero que sea un poco coherente.

* Desde Zárate.

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Sábado 03 de Mayo
Año III Nº 0256
Buenos Aires, Argentina