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Reasumió Kirchner

Cristina hizo jurar al sucesor de Lousteau como si no pasara nada

Carlos Rafael Fernández es ministro de Economía desde ayer a la tarde. El silencio de la Presidenta, en un acto donde se quiso mostrar tranquilidad, contrastó con una nueva aparición pública –y beligerante– de su esposo en Mendoza. Martín Lousteau no asistió a la ceremonia, donde se destacaron las caras largas de los ministros Alberto Fernández y Jorge Taiana. El nuevo titular del Palacio de Hacienda no fue fácil de convencer: tardó 48 horas en dar el sí. Guillermo Moreno sigue firme en su cargo. Así, Néstor Kirchner revalidó su condición de máximo conductor del proceso político.

Por Fernando Oz

instantaneas. El momento formal de la jura y los saludos del devaluado Alberto Fernández y el omnipresente Julio De Vido. La Presidenta se esforzó por mostrarse distendida.

En un clima nada festivo, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner tomó ayer juramento al segundo ministro de Economía en lo que va de su gestión. Se trata de Carlos Fernández, un licenciado en economía que hasta ayer ocupaba el cargo de director de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y que se forjó como ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires durante la gestión de Felipe Solá.

La fría asunción del nuevo integrante del Gabinete no duró más de 15 minutos y estuvo plagada de gestos que hablaban por sí solos sobre el estridente clima que se vive dentro de las filas del Gobierno. La ausencia del saliente ministro de Economía, Martín Lousteau, representa una rápida lectura de la forma en la que dejó el cargo. Los desmotivados aplausos del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y del canciller, Jorge Taiana, que siguieron cuando ingresó la Presidenta al Salón Blanco de la Casa Rosada, sonaron como otra señal.

Las únicas palabras que se esperaron ayer, después de 48 horas de incertidumbre y de versiones cruzadas sobre más cambios dentro del Gabinete, eran las de la Presidenta. Sin embargo, CFK decidió llamarse a silencio. Y dejó que su marido mantuviera la iniciativa, en lo que se interpreta como una virtual reasunción del mando real.

En el acto estuvieron presentes, además de todos los ministros del Gabinete nacional, el vicepresidente Julio Cobos, el secretario general de la CGT, Hugo Moyano; de la UOM, Antonio Caló; de los taxistas, Omar Viviani, y de los vendedores de diarios, Omar Plaini, entre otros. Pese a la crisis con el campo, representantes del sector estuvieron sentados en la primera fila del Salón Blanco, lo que se interpretó como un gesto de apertura al diálogo. Entre ellos se destacaron los titulares de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens, y de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías.

Dos escenarios. Néstor Kirchner mantuvo ayer el escenario político dividido en dos. Por un lado, el tangible clima beligerante, azuzado por los discursos del flamante presidente del PJ. Por el otro, el virtual ambiente de tranquilidad que se intentó montar durante la asunción de Fernández.

“En la Argentina ya no provoca una crisis la salida del ministro de Economía”, afirmó Fernández en un breve diálogo con la prensa luego de prestar juramento, en un intento por restar dramatismo al recambio ministerial.

Ante el silencio de la Presidenta, un puñado de diputados y senadores fueron los encargados de instalar el “acá no ha pasado nada” y se esforzaron en garantizar que la “continuidad” del modelo económico está asegurada. “No va a cambiar nuestro compromiso con la ciudadanía”, sostuvo el diputado Carlos Kunkel, al mismo tiempo que el senador Miguel Angel Pichetto explicaba que “el Gobierno no va a enfriar la economía o propiciar cualquier tipo de recesión”.

La presidenta del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont, adelantó la línea que va a seguir el flamante ministro: “Está involucrado con lo que son los lineamientos básicos de esta política económica, basada en sostener el crecimiento económico, el mercado interno, en mantener un tipo de cambio competitivo, y la obra pública como rol fundamental de la actividad económica”. Está claro que nada va a cambiar. ¿Nada?

Dos horas antes de la asunción de un Fernández más en el Gabinete, el ex presidente montó tribuna peronista en Mendoza (ver página 4). Allí prometió dar “una batalla nacional” contra quienes “quieren encarecer los productos”, volvió a criticar a los sectores rurales por “desabastecer” y “llenar de humo” a los argentinos. El discurso de Kirchner fue casi un calco del que dio un día antes en la localidad bonaerense de Ezeiza. Lo único que quedó afuera fue el párrafo que había dedicado Lousteau: “Algunos economistas quieren enfriar la economía para que los argentinos no consuman y ellos (los productores) puedan exportar”.

Con la vuelta al papel protagónico, y ante el silencio de CFK, Kirchner terminó por derribar la idea del “sistema de doble comando”. O tal vez, nunca existió. Todo indica que tras la crisis del campo entró en colapso el sistema de gobierno K. Diferentes mediciones muestran que la imagen positiva del ex presidente trepó; en cambio, la imagen positiva de la Presidenta bajó al mismo ritmo que subió la negativa.

Moreno resiste. Voceros gubernamentales afirmaron que el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, mantendría su cargo. También permanecerían los secretarios de Agricultura, Javier de Urquiza; de Industria, Fernando Fraguio, y de Hacienda, Juan Carlos Pezoa. Quienes sí dejarían el Ministerio de Economía serían los subsecretarios que habían llegado con Lousteau.

De los cuatro secretarios que continúan, la presencia de Moreno fue la que dio lugar a más comentarios, si se tienen en cuenta las diferencias que mantuvo con Lousteau.

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Se resistió, pero después dio el sí

No fue fácil para el nuevo ministro de Economía, Carlos Rafael Fernández, aceptar el ofrecimiento de la presidenta Cristina Kirchner. Al principio “dijo que no”, contó a PERFIL uno de los secretarios de confianza que el ministro tuvo en su paso por la provincia de Buenos Aires, durante el gobierno de Felipe Solá. La duda no era menor, en sólo cuatro meses, el saliente Martín Lousteau no sólo enfrentó uno de los paros más duros del sector agropecuario, sino que tuvo que hacer equilibrio con el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Finalmente, luego de largas charlas con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dio el sí deseado por el Gobierno. Fue hace sólo dos días. Este fin de semana lo esperan largas reuniones y agenda abierta para ponerse al día con los detalles más finos de las negociaciones con el campo.

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Sábado 26 de Abril de 2008
Año III Nº 0254
Buenos Aires, Argentina