
Las aseguradoras afirman que cada vez son más los médicos que contratan un seguro, y hablan de un crecimiento de casi 25% en el rubro. Se trata de un negocio que, según las compañías que comercializan estas pólizas, está en expansión incluso para profesionales que antes no las requerían, como psicólogos, nutricionistas o kinesiólogos.
Según datos de la Superintendencia de Servicios de Salud, en la actualidad uno de cada 5 médicos enfrenta una demanda por responsabilidad civil profesional.
Desde el inicio de la década del 90, los profesionales médicos e instituciones de la atención médica fueron afectados por reclamos civiles que gradualmente aumentaron en su frecuencia y severidad. Las causas estarían basadas en el deterioro de la relación existente entre el médico y los pacientes, la alta fragmentación del sistema de salud, así como también la mayor expectativa que se deposita en los tratamientos médicos. Frente a este panorama los médicos enfrentan una creciente tendencia a la judicialidad, por lo que prefieren “estar cubiertos”. “Los profesionales de la salud no escapan al ambiente de conflictividad jurídica que atraviesa el país. Antes un accidente con un paciente se consideraba mala suerte, hoy es motivo de demanda por acción u omisión”, explica el licenciado Marcos Botbol, de seguros y garantías.
Argentina lidera. Los juicios por mala praxis médica son considerados, en países como Estados Unidos, una verdadera industria. Este tipo de litigiosidad creció de manera incesante en Latinoamérica, y Argentina no sólo no es la excepción sino que lidera los índices de demandas en la región.
La Asociación de Médicos Municipales, así como el Colegio de Médicos, denuncian que existe una “industria de mala praxis” y concuerdan en que, más allá de casos puntuales, la mayoría de las demandas que se inician no están justificadas y sólo benefician a los abogados. “Esto es un vicio importado, como el jean y el chicle. Lo copiamos de Estados Unidos, sólo que allá el enfoque y la idiosincrasia son diferentes”, dice Raúl Valente, presidente del Colegio de Médicos, distrito 1 de La Plata. “Esto le hace mal al sistema porque lleva a una medicina defensiva que aumenta los costos del sistema de salud, y se perjudican tanto el médico como el paciente”, agrega el Dr. Jorge Gilardi, representante de Médicos Municipales. La práctica denominada “medicina defensiva” lleva a los médicos a solicitar todo tipo de estudios, muchas veces innecesarios, para evitar eventuales demandas.
Por su parte, Graciela Esther Carminatti, abogada y ex asesora letrada de la UBA, opina que para la Justicia debe cumplirse con toda la cadena de estudios a realizarle a un paciente. “Los médicos a veces nos miran con recelo y piensan que los abogados somos águilas negras que hacen una industria para cobrar, pero la realidad es que ellos toman al paciente de una forma y nosotros de otra”, advierte.
Mientras, desde la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (Acami) aseguran que si los juicios siguen en aumento podría colapsar el sistema de salud, ya que la mala praxis representa un costo de 500 millones de pesos anuales. “De acuerdo a proyecciones sectoriales, el rubro alcanzará el 1,75% del gasto total de salud antes de 2010, hecho que incidirá negativamente en los costos y la calidad de las prestaciones médicas”, alerta Juan Carlos Jiménez, gerente ejecutivo de la asociación.
El Dr. Juan Carlos Ferrería, médico legista de la Dirección Asociada de Asuntos Jurídicos y el Comité de Gestión de Riesgo del Hospital Garrahan, reflexiona acerca de la labor de los profesionales de la salud: “En la actualidad existe conocimiento acerca de la necesidad de evaluar y actuar preventivamente para reducir los riesgos que provocan daños o lesiones evitables en los pacientes. Sin embargo, son todavía pocas las instituciones que invierten el tiempo, el dinero y la inteligencia necesarios para alcanzar el objetivo. No es todavía un tema prioritario”.
“Ellos siempre hacen desaparecer todo”
Viviana Castro, de 17 años, fue internada en un sanatorio por padecer bulimia nerviosa. Al no efectuarse controles suficientes y existir omisiones en la historia clínica, la Sala L de la Cámara Civil consideró que ello había permitido que la joven se autolesionara, por lo que condenó al sanatorio a pagar $15.000. En otro caso reciente, un niño de diez meses debía ser intervenido por hidronefrosis del riñón derecho, pero le fue operado el izquierdo, tras lo que debió internarse dos veces más. Siete años más tarde, si bien el funcionamiento renal era prácticamente normal, se evidenciaron reacciones neuróticas por las intervenciones quirúrgicas sufridas a corta edad, por lo que la Sala C de la Cámara Civil condenó al hospital a pagar $40.000 en concepto de daño moral.
Distinto es el caso de Analía Martínez, quien también protagonizó un episodio, aunque decidió no demandar. “Un día mi mamá empezó con dolores de cabeza muy fuertes y cuando llamamos a la ambulancia, el médico se negó a hacer un traslado y realizarle una tomografía, y dijo que era la cervical. Entonces una amiga médica la llevó al hospital y resulta que era un inicio de hemorragia cerebral, que se podría haber evitado si el médico se hubiese permitido dudar al diagnosticar”. Analía no inició acciones legales por falta de pruebas, ya que de la planilla firmada no tenía copias. “Si uno quiere iniciar un juicio, ellos hacen desaparecer todo”, dice.
La cantidad de expedientes en trámite referidos a la responsabilidad de profesionales médicos y auxiliares dentro del ámbito de la Capital Federal asciende actualmente a 918. En 2004 fueron iniciados 172 juicios; en 2005, 227, que ascendieron a 288 en 2006. En 2007 fueron interpuestas 208 demandas, de las que ya fueron resueltas 116.