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Movida PLUR: respeto, amor, unidad, paz, éxtasis y mucha música electrónica

La tendencia nació en las “raves” de Londres y pronto se diseminó por todo Occidente. “Peace, love, unit and respect” es su denominación en inglés. Apuntan a intensas experiencias sensoriales basadas en la música electrónica, bailan y se acarician pero no hay promiscuidad sexual. Consumen éxtasis circunstancialmente y sólo para “vibrar” con el DJ, que es una especie de “sumo sacerdote”. En el país son más de 20.000 y se conectan en la Web.

Por Laura Gambale

Hedonismo urbano. Placer electrónico en la Ciudad: comodidad total para bailar y disfrutar.

Son las 3 am en un club electrónico del barrio de Palermo. Variedad de cuerpos encremados, ropa fluorescentes, DJ y sonidos en vivo que avivan el instinto se exhiben como principales condimentos de la escena under. Hasta acá, nada es nuevo, pero hay más. Paz, amor, unidad y respeto son los valores que se esconden detrás del ecléctico ritmo de la noche electrónica, nacidos a mediados de los años 90 y, desde entonces, conocidos como la cultura PLUR. Sus seguidores, como es de esperarse, son fanáticos del estilo trance, pero con una particularidad: buscan la integración con el prójimo a través de los sonidos generados por los DJ, en un clima armónico y pacífico.

“La búsqueda de integración y respeto a través de la música suele trasladarse a todos los ámbitos de la vida”, comentó María Rosa, moderadora del Foro Clubber y cultora del PLUR desde 2005. Considera que “los que se identifican con la impronta PLUR detestan las grandes fiestas como Creamfields porque, en general, sus consumidores no conocen la verdadera esencia de la electrónica. En esos lugares no se cuida al otro, si se lo pisa o empuja, no importa”. Por otro lado, confesó uno de los clásicos fetiches de la noche: “Usamos cremas para hacernos masajes, relajarnos y sentirnos conectados desde la sensibilidad corporal”.

Iojan, uno de los creadores del Foro Buenosaliens, contó que “la mayoría de los chicos se quejan de que cada vez hay más descontrol y violencia en las fiestas masivas”. Pamela, seguidora desde hace 12 años de este estilo, se sintió identificada, y consideró que “los electrónicos que desconocen los valores del PLUR van a las fiestas sólo para drogarse. Nosotros, a diferencia, nos sentimos plenos con sólo estar conectados con el DJ y con el resto de la gente que respeta el PLUR. Podemos tomar drogas, pero no dependemos exclusivamente de ellas para alcanzar la conexión con la música”. Para Pablo, miembro del Foro de Clubber, “se trata de limarla sin paranoiquearla. Se puede ir con actitud de hacer la que te pinta pero con amor, en paz, recordando el concepto de unidad y respeto hacia los demás”.

Se manejan en circuitos under para esconderse de las grandes masas ignorantes de este culto. Creen en el amor libre pero no en la promiscuidad: “Lo nuestro es muy sensorial”, reafirman. Se comunican a través de foros por Internet, y se cuidan entre ellos, porque se identifican como parte de una misma comunidad. “Me siento más sensible cuando me junto con gente que vibra del mismo modo que yo”, contó Ana, autodefinida como “aficionada del PLUR”. “Es como hacer una pausa con la realidad”, se sumó Pamela.

“El concepto de unión en la pista de baile existe desde las primeras fiestas electrónicas, realizadas a principios de los noventa en Londres”, recordó Dante, del site Buenosaliens. Y remarcó: “En nuestro país hay más de 20.000 seguidores de esta cultura; sin embargo, sigue siendo una minoría la que entiende que existe una cultura detrás de las fiestas y las drogas”.

Edición Impresa

Sábado 19 de Abril de 2008
Año III Nº 0252
Buenos Aires, Argentina