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Buenos Aires olimpica

La antorcha se paseó por la Ciudad sin incidentes

Después de las confrontaciones y protestas pro Tíbet que durante los días pasados dejaron su huella en Londres, Francia y San Francisco, Mauricio Macri estaba preparado para lo peor. Sin embargo, la antorcha recorrió en calma los casi 14 kilómetros entre Costanera Sur y el Club Hípico de Palermo, y casi no hubo incidentes. Gabriela Sabatini fue la encargada de pasar el fuego al pebetero y Soledad Pastorutti cerró la jornada con canciones.

Por Laura Gambale/ Daniela Pasik

Figueroa alcorta. No hubo complicaciones en el tránsito.

El día amaneció gris, con ganas de lluvia, pero igual la llama olímpica pasó por Buenos Aires sin complicaciones. “Enciende la pasión y comparte el sueño” fue el lema principal del recorrido que, por primera vez, llegó a la Ciudad y, además, fue la única capital de Latinoamérica elegida como parte del trayecto internacional de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

Después de las confrontaciones y protestas pro Tíbet que durante los días pasados dejaron su huella en Londres, Francia y San Francisco, Buenos Aires se preparó para mantener las cosas en calma. Para custodia hubo 1.200 policías, 1.500 prefectos y 3.000 colaboradores que finalmente se dedicaron, más que nada, a controlar el tránsito.

En el Obelisco se había congregado una gran cantidad de personas para realizar un reclamo por las violaciones a los derechos humanos (ver nota en página 50), pero el recorrido oficial de 13,8 kilómetros no se vio importunado. Al llegar a Plaza de Mayo, se oían las consignas que rezaban “Respeto para los tibetanos” coreadas por unas 20 gargantas del movimiento Free Tibet, apostados frente a la Casa Rosada. Justine, un canadiense que forma parte del movimiento, explicó: “Queremos paz, por eso nuestro repudio es sin violencia”.

Los únicos eventos desafortunados fueron dos. Primero, cuando un viento fuerte logró apagar la llama, pero fue encendida otra vez y siguió su marcha.

Después, saliendo de la Plaza de Mayo, cuando la antorcha ya estaba en manos del winsurfista Santiago Lange, dos adolescentes le lanzaron bombitas de agua. Fueron detenidos antes de acertarle a su blanco y, otra vez, todo continuó el curso previsto.

La ceremonia. A las 13.30 fue la apertura en el anfiteatro Lola Mora de la Costanera Sur, en donde Iñaki Urlezaga bailó acompañado por la Orquesta Tangos, integrada por miembros de la Sinfónica Nacional. Después de tanta belleza sonora y visual, llegó la hora de los discursos y hablaron autoridades chinas y argentinas.

Apenas pasadas las 14 se encendió oficialmente la antorcha y un emocionado Mauricio Macri dejó que su corazón deportivo dominara su rol de jefe de Gobierno porteño y la levantó en alto sobre el escenario, como si estuviera escuchando la canción de Queen con la que bromeaba en su campaña, We are the Champions.

Los 80 distinguidos para llevar durante un tramo del camino la mítica antorcha fueron destacadas personalidades. El número uno indiscutible era Diego Maradona, pero el ex futbolista no llegó a tiempo desde México, donde está cumpliendo compromisos personales, y el honor recayó en el windsurfista Carlos Espínola, triple medallista olímpico.

Deportistas de todo tipo, como la leona Magdalena Aicega, el ex futbolista Gabriel Batistuta, la jugadora de hokey ya retirada Vanina Oneto, el puma Manuel Contepomi y el mítico arquero de River Ubaldo Fillol se fueron pasando la antorcha durante el recorrido, pero también participaron periodistas como Gonzalo Bonadeo y representantes de los sponsors (Sansung y Coca Cola).

En un efectivo y rítmico trote, los antorchistas y el público pasaron por Plaza de Mayo, el Obelisco, la 9 de Julio, Avenida del Libertador y Figueroa Alcorta y los Bosques de Palermo hasta llegar al Club Hípico a las 17.15 puntual. Ahí, Gabriela Sabatini hizo el tramo final y cerró el gran momento pasando el fuego olímpico al pebetero, que siguió ardiendo mientras los organizadores locales y extranjeros daban un emotivo discurso sobre la unión que genera el deporte.

Al fondo del escenario, un exultante y aliviado Mauricio Macri le sonreía a la bella tenista retirada. A la hora de hablar con la prensa, rescató el “éxito” de la jornada: “La gente disfrutó pacífica y respetuosamente este evento olímpico que va más allá de cualquier problema que pueda tener la humanidad”, dijo.

Eran las 17.36 cuando comenzó el gran final, y Soledad Pastorutti salió a escena para cantarle al público. Su cara apenas se veía debajo del enorme sombrero blanco de ala ancha, pero pronto se lo sacó para revolear su célebre poncho.

El reloj marcaba las 17.50 cuando la cantante se tomó un momento para decir “chau” y aclarar que “la verdadera fiesta” no estaba en el escenario sino que había transcurrido “por las calles, todo el día”.

La ovación no se hizo esperar y la Sole regaló un final a todo trapo con su eterno hit, Tren del cielo, y del cielo mismo, en vez de la temida lluvia, terminaron cayendo millones de papelitos celestes y blancos. El pebetero se apagó cuando estaba terminando el día y la antorcha fue guardada en su lámpara para seguir su periplo internacional.

Lo que dijo la gente. A lo largo del día, público de todo tipo se acercó a ver pasar la famosa antorcha y la gran mayoría de los consultados por PERFIL se mostró a favor del evento. “Para mí está bien que el deporte no se mezcle con la política”, dijo María, una comerciante del Microcentro, y agregó: “Si China no supo manejar su política de derechos humanos, nosotros no tenemos por qué hacernos cargo de eso”.

Yang, miembro de la comunidad china y voluntario en la organización del recorrido, aseguró: “El Tíbet aprovecha esta oportunidad para hacer política, pero no está tan mal. De hecho, no pagan impuestos ni tienen problemas para salir del país”.

El lunes 24 de marzo la antorcha olímpica de Beijing se encendió en Grecia, en el templo de Hera en Olimpia, para recorrer 137.000 kilómetros en 130 días pasando por 20 países.

El 30 de marzo, en Atenas, fue la ceremonia de la transferencia: se entregó en manos del comité de organización de Beijing para los juegos de la Olimpíada.

El recorrido de esta antorcha se ha denominado el Viaje de la Armonía y llegó al país desde de San Francisco, Estados Unidos. Hoy parte rumbo a Dar es Salaam, Tanzania. El gran final, obviamente, es el estadio Nacional de Beijing el próximo 8 de agosto para la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos 2008.

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Las figuras hablan de derechos humanos.

“Respeto las distintas posiciones en relación con el conflicto en China y deseo que mejore la situación de derechos humanos”, le contó Gabriela Sabatini a PERFIL minutos después de dejar la antorcha. El atleta Carlos Spínola dijo haberse sentido “honrado y orgulloso” por su participación en el evento, al que consideró un “símbolo de paz y unión cultural”.

“Respeto la libertad de expresión, siempre que sea pacífica. Si bien los Juegos Olímpicos rozan la política, me parece bien separarlos de ella, ya que lo fundamental de este evento es la unidad a través del deporte”, afirmó Sergio Goycochea.

“Me gustaría que, tanto los medios locales como los internacionales, hablaran de los derechos humanos en China durante todo el año y no solamente durante las Olimpíadas”, reflexionó Alejandro Fantino, pero también aceptó con sinceridad: “Me falta información para opinar y no quiero hacerlo por deporte”.

Después de cantarle al público, Soledad Pastorutti se hizo un minuto para remarcar: “El espíritu olímpico debe primar por sobre todas las cosas. Sin embargo, no me siento en contra de los manifestantes pro Tíbet. Creo que están en su derecho y estoy de acuerdo con la libertad de opinión. Lo importante es que sea en paz”.

Edición Impresa

Sábado 12 de Abril de 2008
Año III Nº 0250
Buenos Aires, Argentina