
Legalmente, quien deja de pagar pero tiene intención de saldar sus deudas, se presenta ante el juez explicando que no está en condiciones de abonar lo que debe. Así se le otorga un plazo para exponer una propuesta de pago que debe ser aprobada por el magistrado y los acreedores del solicitante; y es precisamente en estas instancias en las que estaría actualmente el “Negro”. En caso de no llegar a un acuerdo, el juez podría decretarle la quiebra.
Esto se condice con un hecho que ocurrió la semana pasada en la puerta de Radio 10, donde el locutor conduce El oro y el moro todas las mañanas. Muchos pensaron que se trataba de una broma: para sorpresa de todos, un grupo de abogados secuestró con una grúa el auto de González Oro de la puerta de la emisora.
Mala racha. El año pasado no fue el mejor para “el Negro” Oro: rumores cruzados de renuncia y despido en Radio 10 sumados a un escándalo mediático por una situación sentimental.
Sin embargo, lo peor habría sido saber que su hermano lo había involucrado en una serie de estafas millonarias, aprovechándose de su fama. De acuerdo con algunas versiones, el negocio que aquél proponía era importar carbón desde un país limítrofe. Portando la “chapa” del locutor, habría embaucado a más de 20 personas que invirtieron entre 400 mil y 500 mil dólares cada una; el carbón nunca llegó.
Al cierre de esta edición, fueron vanos los intentos de comunicación con el conductor y con su asistente.