
—En Arauca, en la frontera con Venezuela.
—¿Estuviste en Venezuela en alguna oportunidad?
— Estuve tres años en el estado de Apure, en la zona de Los Bancos, al sur del país.
—¿Hay mucha presencia guerrillera allí?
—Sí, cuando yo llegué, bastante. Antes de que llegáramos nosotros allí estaban las FARC, pero como había conflicto, las sacamos.
—¿Tenían combates entre las FARC y el ELN dentro de territorio venezolano?
—Sí.
—¿Conoces compañeros colombianos del ELN que tengan cédulas de Venezuela?
—Sólo los milicianos, los que trabajan en el pueblo, de civiles. Eso se lo sacaban allá para que no tengan problemas. Vi varios que las tenían.
—¿Y ellos votaban en las elecciones venezolanas?
—Creo que sí.
—¿Hay secuestrados colombianos en territorio venezolano?
—Cuando yo entré allí sacaron secuestrados de San Cristóbal.
—¿Tienes conocimiento de secuestrados venezolanos por el ELN?
—Una vez vi cómo se armaba la entrega de un secuestrado de fuerzas venezolanas al ELN. Fue en febrero del año pasado, cerca de Ciudad Sucre, en Apure. El ELN lo mantuvo cautivo en la frontera.
—¿Cómo se manejaba el ELN cuando estaba en Apure o Táchira?
—De manera normal. Pasábamos con la escuadra y cuando nos encontrábamos con el Ejército, nos hacíamos señas y listo. Yo pensaba que el Ejército venezolano sería como el colombiano. Luego me di cuenta de que no era así. Nos encontrábamos, hablábamos, ellos nos mostraban los fusiles nuevos que había traído Chávez. Era como si fuésemos una misma guerrilla.
—¿Viste oficiales venezolanos que se reunieran con tus jefes?
—Sí.
—¿Tienes información sobre el paso de droga?
—La de Colombia a Venezuela. La pasaban por un sitio cerca de Saravena. Cuando la guerrilla tenía que pasar, se avisaba y la Guardia se iba.
—¿El Ejército venezolano les entregaba víveres así como hacía con las FARC?
—Sí. Había un arreglo de que una vez por mes nos daban un mercado al ELN. Yo era el encargado de reclamar eso. Cuando había mucha gente nos escondíamos para que la gente no sospechara que el gobierno de Chávez estaba apoyándonos.
—¿Iban a una hora en que hubiera muy poca gente?
—Sí. La orden era que estaba prohibido dispararle un tiro a ellos.
—¿Prohibido disparar a quién, a ciudadanos venezolanos?
—No, al Ejército venezolano. La orden era “ni un tiro al Ejército venezolano. Quien rompa la regla responde con la vida”.
—¿Había otro tipo de apoyo de parte del Ejército venezolano?
—También había un arreglo con los enfermos, que nosotros sacábamos a territorio venezolano. La Guardia y el Ejército nos apoyaban. En algunos sitios, como en El Nula, escondían a nuestros milicianos en la guarnición de ellos, les prestaban hasta armas.
—¿Las armas de ustedes de dónde provenían?
—Eran pistolas Glok, fusiles Fal, todas armas venezolanas. Vi cómo llegaban las municiones que el Ejército dejaba en un sitio para que uno de nuestros milicianos nos las acercara.
—Estuviste tres años en la zona del Apure. ¿Escuchaste algo sobre Ingrid Betancourt?
—Sí. Una muchacha que trabajaba con las FARC y con el ELN trayendo información nos dijo, en junio de 2007, que Ingrid Betancourt estaba en una finca de Elorza, donde estaban las FARC. Una zona custodiada por el Ejército venezolano.