
—Soy Atilio, hermanito –responde el hombre bajito de pelo canoso mientras le muestra a su colega dos veces los dientes de su maxilar superior.
En Arroyo El Sauce, donde los ruralistas acampan hace dos semanas, el apellido De Angelis tiene dos rostros: el de Alfredo, el duro sindicalista que dirige el piquete agropecuario, y al que le falta un diente incisivo, y el de Atilio, el hermano mellizo, que se dedica tiempo completo a las tareas del campo pero que se sumó a la protesta contra la suba de las retenciones.
Ambos nacieron en la localidad entrerriana de María Grande, en el departamento de Paraná, pero se vincularon desde temprano con la actividad agropecuaria de la ciudad de Gualeguaychú. “Mi viejo nos mandaba a trabajar en 1972 en el tractor de un vecino. Eran casi 300 kilómetros por caminos de tierra”, recuerda Atilio mientras se lanza, deseperado, a la búsqueda de su hermano para recordar aquellas épocas. Se pierde por completo entre los ruralistas. Los de Angelis son también escurridizos cuando de preguntas se trata.
Atilio y Alfredo son socios inseparables. En julio de 1980 se radicaron definitivamente en Gualeguaychú y jamás abandonaron esta ciudad, donde arriendan juntos 675 hectáreas anuales y cultivan soja, maíz, girasol y trigo. “Ahora estoy sin hacer nada por el conflicto con el campo pero laburamos a la mañana tranqueras pa’dentro”, dice Alfredo, mientras se queja por los tres puntos que le dieron en el labio producto de una herida cortante, que le provocó también la pérdida de un diente, cuando reparaba un alambrado en uno de los campos. Ese diente es el único rastro claro para distinguirlo de su hermano mellizo, Atilio. “Se me cayó, lo busqué en el pasto y no lo encontré”, vuelve a quejarse por lo sucedido.
Parece un hombre duro, sin embargo, De Angelis, que estuvo preso tras una protesta agropecuaria en 2002 y una noche más cuando intentó frenar un camión que por la fuerza pretendía pasar por el corte contra Botnia en Arroyo Verde.
Se pone triste, dice, “cuando se tiene que sentar a comer solo”. Es que el líder de la protesta de Entre Ríos está hace unos años separado y sus hijos estudian en Buenos Aires. En esos momentos elige leer alguna novela, en soledad, en la casita que habita en el balneario Ñandubaysal. En su auto, un Volkswagen Polo 2005, siempre tiene un bolso listo con una campera y una frazada, como para pasar la noche en la ruta y donde lo encuentren sus convicciones: el corte contra Botnia o el corte de los productores contra el Gobierno.
Marca registrada. Hoy el apellido De Angelis amenaza con expandirse como un ejército gaucho por toda la región. Sus cinco hermanos Hugo, Aníbal, Abel, Juan y Angel, también ligados al mundo agropecuario, apoyan cada una de las decisiones adoptadas por los “Melli”, como popularmente son apodados acá. También sugieren otras. Los siete hermanos se llamaron por teléfono estos días para enviarse mutuamente reportes o informes breves de lo que sucede en otros puntos clave de la provincia de Entre Ríos. “Tres hermanos cortando en Victoria, dos en Paraná y acá Atilio y yo”, explica Alfredo. Algunos de los miembros de la familia optaron por otras entidades agropecuarias: dos hermanos pertenecen a las dirigencias locales de la Sociedad Rural.
“Yo sigo en Federación Agraria y soy orgánico con las decisiones”, dice el líder de los ruralistas provinciales, aunque repite con insistencia que la conducción nacional de la entidad, que preside Eduardo Buzzi, “debe siempre consultar a las bases antes de levantar el paro”.
Un masivo tractorazo hacia la sucursal del Banco Nación en el distrito de Villa Elisa durante la segunda presidencia de Carlos Menem, protagonizado por Alfredo De Angelis, dio el puntapié inicial para su ingreso a la actividad político-gremial. En aquel entonces, 1997, la entidad bancaria estaba a un paso de rematar los campos y algunas de las casas de los chacareros, que habían solicitado créditos. La manifestación logró por aquellos días frenar la medida. “Vinieron a buscarlo después de lo que pasó y le ofrecieron un cargo. Alfredo tiene bastante pasta para esto”, cuenta Atilio, quien cree que la virtud de su hermano es, casualmente, la tolerancia y el diálogo con los sectores. “Yo soy demasiado calentón”, contrapone.
Sin embargo, el líder de los ruralistas de Arroyo El Sauce tampoco parece claudicar en sus convicciones. En abril del año pasado, la Justicia uruguaya amagó con dictarle la orden de captura por su protesta contra la pastera finesa Botnia.
Desde que se decretó el paro agropecuario, el líder chacarero se aferra a una única metodología para arrimar posturas antagónicas. Sigiloso recorre los distintos campamentos de los ruralistas. Oye los reclamos; calma la ansiedad de los jóvenes productores, cuya inexperiencia en las protestas a veces suele cegarlos, y luego concilia las posturas en las asambleas. No parece una tarea sencilla. “A veces me agota que consulten cosas básicas”, confiesa hacia el final de la tarde.
—¿Cuáles?
—Me preguntan si podemos darle comida a los camioneros parados. Es el colmo.
—¿Liberarán la ruta para los camiones?
—Brindamos un gesto de coherencia pero ellos no fueron totalmente sinceros.
—¿Buscan la suspensión de la medida por 90 días?
—Queremos que el pequeño productor no sufra. El Gobierno no puso todas las cartas sobre la mesa.
De Angelis interrumpe el diálogo. Su hijo “Luigi”, que estudia agronomía en la Universidad de Buenos Aires con uno de sus sobrinos, lo llama por teléfono. Indignado, guarda el celular en uno de los bolsillos de su bombacha de campo. “Me golpearon en Plaza de Mayo a los gurises”, comenta. Y agrega: “Lo de D’Elía es terrible”.
“Quiero pedirle turno a la Presidenta”
“Quiero pedirle turno a la Presidenta para ir con los productores a la Plaza de Mayo”, ironizó el presidente de Federación Agraria de Entre Ríos, Alfredo De Angelis, con relación a los incidentes que protagonizaron los caceroleros y el piquetero Luis D’Elía durante la semana pasada. De Angelis aseguró que “no se pudo comunicar” con Eduardo Buzzi, presidente de la FAA, y juró que hoy intentará hablar con el representante a nivel nacional. Por su parte, el entrerriano le rogó al gobernador kirchnerista de Chaco, Jorge Capitanich, que “pare, por favor, pare”. “Los productores chaqueños fueron agredidos por una patota cuando iban a dialogar a la casa de gobierno provincial”, denunció De Angelis.
Ayer, el líder de los chacareros recorrió a bordo de su Volks-wagen Polo las localidades de Victoria, Gualeguay y Galarza, cuyos productores también están en pie de guerra. Consultado por PERFIL sobre la popularidad de su imagen en el resto de los piquetes del país, De Angelis se limitó a responder: “Sobre mis espaldas tengo un peso tremendo y por eso debo ser muy cuato, pibe”.
* Desde Gualeguaychú.
Prohíben el paso de camiones extranjeros
Los ruralistas autoconvocados en Arroyo El Sauce endurecieron ayer la medida de protesta contra el nuevo régimen de retenciones aplicado por el Gobierno.
Los chacareros resolvieron mantener el tránsito cortado para los vehículos de carga pesada que transporten alimentos o productos derivados del campo. Y, además, optaron por prohibir la circulación de camiones con patente internacional a partir del día lunes 31 a las ocho de la mañana para los camiones que se dirigen desde Entre Ríos a la Ciudad de Buenos Aires y para el martes 1º de abril para aquellos vehículos que se van rumbo al norte del país.
En tanto, se programó para hoy el debate en asamblea sobre el transporte de lácteos, aunque dentro de la asamblea hay rechazo a aceptar esa medida.
Durante la mañana el clima se había enrarecido por la presión de los camioneros varados a un costado de la ruta 14, que reclamaban la liberación del tránsito.
Acorralados por una leve presión, los asambleístas del campo decidieron liberar por algunas horas el paso, pero el corte quedó restringido para los productos alimenticios.