
En Indiana Jones y el reino de las calaveras de cristal, cuarta entrega de la saga, Ford volverá a ponerse el traje de arqueólogo. Esta vez la novedad tendrá que ver con el toque de ciencia ficción en relación con las civilizaciones extraterrestres, según trascendió, y la colaboración del argentino Chionetti, miembro de The Explorers Club, y quien adelantó a PERFIL que la acción sucede en Perú y en Nuevo México, y que una parte de la filmación se realizó en las Cataratas del Iguazú.
Investigador excéntrico y por fuera del sistema académico (algo que lamenta, ver recuadro), Chionetti no sólo está convencido de que los extraterrestres existen, sino que además asegura que fueron ellos los responsables tanto de las grandes construcciones del pasado como de las vacas que aparecieron muertas en distintos campos y que se solían adjudicar al “chupacabras” (aunque investigadores del Senasa comprobaron que el responsable era un ratoncito hocicudo y bien terrestre).
“Esta última Indiana Jones estuvo 17 años en el tintero, ya que no aprobaban el guión final. Cuando volví de mi largo viaje por la Amazonia ecuatoriana me encontré con que estaban produciendo el film. Durante el rodaje leyeron, y circularon entre los productores y el reparto, entre ellos el propio Harrison Ford, mis aventuras publicadas en la prensa y me mandaron felicitaciones. Mi tema es tratar de probar que las culturas andinas tuvieron una influencia extraterrestre sobre todo en sus construcciones megalíticas”, indicó Chionetti.
Indiana soy yo. El argentino no tiene pruritos en señalar que se siente un Indiana, “por varios motivos”. “Vivo en Nueva Jersey no muy lejos de Princeton, donde nació el personaje. La historia de esta última secuela sucede en 1957, año en el que nací. Y el tema de esta cruzada son los dos fundamentales de mi vida: las civilizaciones desaparecidas y la presencia de extraterrestres en el pasado y en el presente de la Tierra”, enumeró.
En esa búsqueda, un año atrás Chionetti fue hacia las Cuevas de los Tayos, en Ecuador. Allí dio con más de 150 cuevas, algunas interconectadas entre sí. “Esperaba encontrar evidencias de una arquitectura avanzada: las encontré y filmé con detalle por primera vez en la historia”. Según su relato, casi pierden la vida “a manos de unos jíbaros enardecidos por la continua destrucción de las petroleras y mineras”.
Chionetti dice haber encontrado ahí evidencias de una civilización avanzada que podía construir templos artificiales en las profundidades de la selva, utilizando una técnica desconocida para modificar la piedra. “Son similares a las figuras de la meseta de Markawasi, tema que he estudiado, fotografiado y filmado durante varias décadas. Esta fue mostrada por primera vez a la televisión mundial en el programa Búsqueda de Atlantis, donde trabajé con el equipo periodístico de la cadena NBC”, concluyó.
“Me recomendó el publicista de Spielberg”
—¿Cómo fue su contacto con la producción de Indiana Jones?
—El publicista de Steven Spielberg me recomendó, ya que me conoce desde hace años como cineasta, investigador y explorador de los temas en los que su cliente ha incursionado en todos estos años. Uno de los puntos de amistad fue mi relación con Allen Hynek, astrónomo y consultor de Encuentros cercanos del tercer tipo, quien fuera mi mentor y de quien publicamos una versión castellana de su boletín ovnilógico. Luego me recomendaron de Lucas Films y de Paramount, para que explicara el rol de los verdaderos Indiana Jones, que andan arriesgando su pellejo por corroborar teorías o tratando de encontrar mundos o artefactos escondidos en los sótanos de museos o colecciones privadas.
—¿Cuándo se fue de la Argentina?
—En 1984. No reniego de que soy un buscador de tesoros, un arqueólogo hecho a mí mismo, frustrado por no haber podido estudiar esa carrera cuando vivía en la Argentina.
—¿Qué evidencias tiene de que existen los extraterrestres?
—Luego de tantos años en el tema, las evidencias son inconfundibles. Al principio venía de una actitud escéptica, pero el tema ovni es insondable. Hay evidencias de contactos con culturas antiguas que alcanzaron avances tecnológicos y los misterios continúan; si dudan, pregúntenles a los propietarios de ganado vacuno de las pampas y otras provincias, a quienes les han faenado sus reses.