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EL MONUMENTO A LAS VICTIMAS en LA COSTANERA PORTEÑA

Perón y Cámpora, terroristas de Estado según el memorial bendecido por los K

De acuerdo con la nómina del Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado, en los gobiernos peronistas de Héctor Cámpora, Juan Perón e Isabelita hubo 981 caídos “por los ideales de justicia y equidad”. Entre ellos figuran víctimas de la Triple A, pero también atacantes de cuarteles militares y guerrilleros muertos en tiroteos con la Policía. El objetivo original del memorial era limitarse a la dictadura, pero el kirchnerismo fue elástico en pos de la transversalidad.

Por Ceferino Reato

Ceremonia. Cristina asistió, emocionada, a la inauguración del Monumento, el 7 de noviembre, como presidenta electa. Será abierto al público el viernes 29 por Mauricio Macri, el jefe de Gobierno porteño.

Pensado como un merecido homenaje a los desaparecidos y asesinados durante la última dictadura militar, el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado emplazado en la costanera porteña amplió su objetivo inicial y ahora abarca también a “los que murieron combatiendo por los mismos ideales de justicia y equidad”. Es decir, a los guerrilleros caídos desde 1969, incluyendo los gobiernos de Juan Domingo Perón y Héctor J. Cámpora.

Según la nómina del Monumento, que ya fue bendecido por Néstor y Cristina Kirchner, también Perón fue cómplice del terrorismo de Estado, más allá de que hubiera sido elegido en forma plebiscitaria por casi el 62 por ciento de los votantes, el 23 de septiembre de 1973.

Uno de los episodios más violentos que tuvo que enfrentar Perón ocurrió el 19 de enero de 1974, cuando 70 guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), trotskista, asaltaron el Regimiento de Caballería Blindada de Azul. Les salió mal y tuvieron que huir, pero antes mataron al jefe del regimiento, a su esposa y a algunos soldados.

Al día siguiente, Perón se calzó su uniforme de militar y apareció muy enojado en la radio y en la televisión: cuestionó a “los grupos terroristas que vienen operando en la provincia de Buenos Aires”, a “estos verdaderos enemigos de la Patria”, y prometió “aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal”.

Tal vez Perón se revolvería en su tumba si se enterara de que los guerrilleros que murieron en el asalto al cuartel figuran también en la lista de los homenajeados. Es el caso de Reinaldo Roldán y Héctor Antelo, citados en el relato de ese episodio que hacen Eduardo Anguita y Martín Caparrós en la página 417 del tomo 3 del libro La Voluntad.

El ERP no dejó las armas cuando la dictadura del general Alejandro Lanusse abrió paso a la democracia peronista, hace 25 años. También los montoneros siguieron con un pie en la clandestinidad hasta que el 6 de septiembre de 1974 retomaron la lucha armada. Se justificaron, en parte, sugiriendo que Perón había dado el visto bueno para la formación de la Triple A.

Ahora, muchos sobrevivientes “erpianos” y montoneros admiten que se equivocaron con aquellas decisiones, pero la nómina del Monumento premia a los caídos en esos años porque murieron “combatiendo por los mismos ideales de justicia y equidad”, sin tener mucho en cuenta que varios de ellos también derramaron sangre en gobiernos democráticos. “Al principio, el Monumento se refería sólo a las víctimas de la última dictadura, entre 1976 y 1983, en cumplimiento de la Ley número 46 del 21 de julio de 1998. Pero luego, en el segundo semestre de 2003, hubo un fuerte debate entre los organismos de Derechos Humanos, y al final se decidió ampliar la lista para incluir a todos los que dieron su vida en la guerra revolucionaria”, confió a PERFIL un miembro de la Comisión Pro Monumento. De acuerdo con esta fuente, el cambio fue avalado por Aníbal Ibarra, que era el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y por su hermana, Vilma, senadora, ambos con buenas relaciones en la Casa Rosada a través del jefe de Gabinete, Alberto Fernández. En aquella época, Kirchner impulsaba la creación de una nueva fuerza política, transversal, de centroizquierda, que tomaría sólo lo “bueno” del peronismo y lo fundiría con otras expresiones progresistas. Un Perón cómplice del terrorismo de Estado hasta parece funcional a ese plan. Ahora, es un momento distinto: Kirchner intenta reorganizar el Partido Justicialista sumando a figuras tradicionales, como Antonio Cafiero (por lo demás, ex ministro de Isabelita), y a sindicalistas que en los 70 eran enemigos de la guerrilla. El memorial fue inaugurado el 7 de noviembre por el entonces presidente Néstor Kirchner, quien se confesó “fuertemente emocionado. Me abrazo con mi corazón a todas las placas” con los nombres de las víctimas. Lo acompañaron la entonces presidenta electa, Cristina Fernández, y todos sus ministros.

Con los agregados, la lista de víctimas del terrorismo de Estado llega a 8.717, aunque han sido colocadas 30 mil placas para sumar a los detenidos-desaparecidos y asesinados de los cuales aún no se tiene información. Así, entre 1976 y 1983 hubo 7.664 víctimas. Es una cifra similar a los legajos preparados en 1984 por la Conadep. Siempre según esa nómina, en los gobiernos peronistas hubo 981 víctimas, 13 veces más que en los gobiernos militares de 1969, 1970, 1971 y 1972, que fueron 72.

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Macri lo abrirá al público

Paradojas de la vida, será Mauricio Macri, empresario y político conservador, el encargado de abrir al público el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado, el 29 de febrero. Un nombre conocido aparece al inicio de la lista de víctimas, el de Fernando Abal Medina, primer jefe de Montoneros y autor de los disparos que mataron al general Pedro Eugenio Aramburu el 1º de junio de 1970, a quien habían secuestrado dos días antes. Abal Medina murió el 7 de septiembre de 1970, durante un tiroteo con la Policía.

Hasta el 29 de febrero, el memorial sólo puede ser visitado miércoles y jueves de 12 a 16, y sábados de 10 a 14.

Edición Impresa

Domingo 17 de Febrero de 2008
Año II Nº 0235
Buenos Aires, Argentina