
La utilización de franquicias diplomáticas para introducir al mercado automóviles de lujo sin pagar ni un peso en impuestos, salió a la luz por un error de calculo. El canciller Jorge Taiana sabe que “la casa” no está en orden y que la misión sin timonel que lleva adelante Argentina en China se convirtió en un barril de pólvora que podría estallar, dejando al descubierto un negocio de más de 200 millones de dólares. Esa es la cifra que mueve el tráfico humano de ciudadanos chinos.
Fue por eso que el mes pasado envió al jefe de Sumarios de Cancillería, Alejandro Mischutin Nogués, a la Embajada en Beijing para avanzar en la investigación, donde no sólo estarían involucrados diplomáticos sino también funcionarios de la Dirección Nacional de Migraciones y empresarios que en privado hacen gala de su “llegada” al ex presidente Néstor Kirchner.
“El Sabueso”, mote que se ganó Mischutin Nogués desde que el ex presidente Eduardo Duhalde lo nombró para perseguir a diplomáticos de carrera, llegó a China para tomar declaraciones y para poner paños de agua fría. Tanto la encargada de negocios de la Embajada, María Isabel Rendon, como la encargada de la sección Consular, Alba González, ya pidieron que las trasladen a otro destino. Ambas funcionarias habrían manifestado su hartazgo por las presiones que reciben de los gestores que se dedican a enviar chinos a la Argentina.
Dos funcionarios de Cancillería, uno de Migraciones y un contrabandista latino que se dedica a trasladar chinos a su país contaron a PERFIL cómo funciona el millonario engranaje del envío de humanos que se supone que terminan siendo esclavos durante años.
b>El sumario y cuentos chinos. Cuando Néstor Kirchner llegó a China en junio de 2004 estaba convencido de que las inversiones del gigante rojo estaban de su lado. En el palco, lo acompañaba el presidente chino, Hu Jintao. Detrás de ellos estaba parte de la comitiva argentina. El embajador en China, en aquel momento Juan Carlos Morelli, estaba exultante y ya se sentía canciller.
En medio de un revuelo mediático azuzado por un inminente mega anuncio, Hu Jintao llegó a la Argentina el 16 de noviembre de 2004. El Gobierno no tardó en anunciar entre bombos y platillos que China iba a invertir 20.000 millones de dólares y extender un préstamo de unos 14.000 millones más para que se paguen deudas con organismos internacionales.
“Ricardo Jaime (secretario de Transporte) fue el primero que se tragó el cuento chino que imaginó Morelli”, recordó a PERFIL un funcionario de Cancillería que siguió el tema como propio. Morelli dejó la Embajada cuando el Gobierno K quedó envuelto en el ridículo anuncio, que nunca terminó de concretarse.
Hoy Morelli es el principal sospechoso de entregar de manera irregular “unas 2.500 visas de cortesía”. Durante su estadía también fueron entregadas unas 13.000 visas para turistas y unas 8.000 destinadas a supuestos estudiantes. En ese sumario también es investigado Atilio Schwaizer, mano derecha del ex embajador en China y ex suboficial de Inteligencia del Ejército.
Una fuente de la Embajada en China, que también está nombrado en el expediente, aseguró que las “visas cuestan hasta 15.000 dólares, las más caras son las que se entregan por cortesía porque no tienen control de Migraciones”. Una fuente de Cancillería y un venezolano que en China se dedica a conseguir visas y pasaportes, coincidieron en decir que en la Embajada en China “se montó un mercado negro para el comercio de visas”.
Aníbal, un latino que vio el negocio y montó un curso de castellano, aseguró a PERFIL que ganó 80 mil dólares por traficar chinos a Latinoamérica. El mecanismo que utilizó fue el mismo que sospechan los investigadores.
Un segundo sumario, el más viejo, ya se habría llevado puesto al ex cónsul José Ignacio Tobella. Al funcionario le habían robado 311 etiquetas de seguridad de la caja fuerte. “Son las que van en la visa; se presume que las afanó un empleado que estaba vinculado a la mafia china”, sostuvo una de las fuentes consultadas.
El embajador Miguel Alfredo Velloso, a cargo del Consulado en Shanghai, y María Virginia Ruiz, que realizó toda su carrera diplomática en China, también están en el centro de la investigación que Cancillería no quiere sacar a la luz.
Informe desde Beijing: Diego Laje.