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En provincia de buenos aires

Empezarán a desmantelar autos con un plan ecológico

El objetivo es vaciar depósitos fiscales y comisarías bonaerenses de vehículos con causas judiciales que, arrumbados, constituyen un foco de contaminación. Deberán pasar una verificación técnica y una segunda etapa de descontaminación en la que se les extraerán combustible, líquido de frenos, refrigerantes, aceites, carburantes y baterías, que serán tratados aparte. La técnica es usada desde hace años en Europa.

Por Jorgelina Naveiro

Deposito fiscal. En el de Gorina, en La Plata, hay unos 4.000 vehículos. Técnicos de la UTN realizan la verificación técnica de los coches.

Los cementerios de autos son una postal repetida en todas las ciudades. Autos chocados, robados, secuestrados, a la espera de una resolución judicial, duermen años en comisarías y depósitos fiscales convirtiéndose en verdaderos focos de contaminación. Ahora, en la provincia de Buenos Aires impulsan un plan para compactarlos en forma programada, despojándolos en forma previa de baterías, fluidos y otros elementos que atentan contra el medio ambiente.

El programa alcanzará a 60 mil vehículos, muchos en estado de chatarra. Es la primera vez que se pone en marcha una experiencia de este tipo en el país. En 2002 hubo un proyecto similar en el ámbito porteño para “limpiar” los depósitos de Villa Lugano y el Riachuelo, pero quedó a mitad de camino.

Paso a paso. El plan comprende tres etapas: verificación técnica, descontaminación y compactación. Profesionales y becarios de la Universidad Tecnológica Nacional se encargarán de la primera y auditarán también las operaciones de desguace, limpieza y disposición final de residuos que realizarán las empresas compactadoras contratadas por el gobierno. En total, habrá 12 centros compactadores en toda la provincia. En La Matanza, La Plata y San Nicolás ya están trabajando.

El punto de arranque del proceso es la revisión técnica ya que define si el auto es apto para rodar o no. La evaluación se realiza a través de un software exclusivamente creado por la Universidad Nacional de La Plata, que revisa desde el estado del motor y las ruedas, hasta la chapa y la pintura (ver recuadro). En caso de estar en condiciones de uso en más del 50%, el coche es derivado a la Dirección de Autos y Embarcaciones Oficiales de la provincia (DAEO), la autoridad competente, que lo reparará y lo transferirá a una dependencia oficial o un municipio para que vuelva a ser utilizado.

Si es declarado “no apto para rodar”, va a destrucción. Pero antes, el vehículo es vaciado de los elementos contaminantes: batería, combustible, aceites, líquido refrigerante, tubo de GNC, anticongelantes. Esto se hace siguiendo una serie de protocolos elaborados por la UTN que establecen cómo deben extraerse y dónde deben colocarse. “En el caso de las baterías, por ejemplo, se deben vaciar en un recipiente cubierto para que no haya derrame en caso de lluvia. Luego se ubican en contenedores totalmente envueltos y van a disposición final”, explicó a PERFIL Horacio Pisolato, el coordinador del Programa en la Facultad Regional La Plata-UTN. La empresa compactadora tendrá que declarar quién tratará estos residuos especiales: “Deberá ser una firma autorizada por la Provincia”, aclaró el técnico.

Destrucción. El procedimiento se repite con el resto de los elementos. El carter se rompe de un golpe para extraer el aceite, los amortiguadores se pinchan, las mangueras del radiador se cortan. Las cubiertas se desarman: las llantas van a compactación y el caucho se parte. Los tubos de GNC son destruidos. Tapizados, plásticos, ópticas, parabrisas y vidrios se destruyen y se depositan en contenedores separados para ser reciclados.

Recién entonces el auto está en condiciones de pasar a la etapa final: la compactación. Si la firma encargada posee molino fragmentador, el desguace no será necesario. El auto ingresará entero y la máquina devolverá, al final del proceso, el material ferroso, por un lado, y el material de rechazo, por otro.

Caso contrario, tendrá que destruirlo antes. En ambos casos, los trozos de hierro, acero y aluminio resultantes volverán a ser fundidos para fabricar nuevos autos.

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Una mirada a la experiencia de los europeos

El proceso de descontaminación se aplica desde hace tiempo en Europa, donde la cantidad de autos en desuso crece año a año. Según datos de la Comisión Europea, anualmente son desechados entre 8 y 9 millones de coches, lo que genera hasta 9 millones de toneladas de residuos extra. Por eso, la Agencia Europea de Medio Ambiente, que agrupa a 31 países del continente, dispuso la instalación de Centros Autorizados de Recepción y Descontaminación de Automóviles (CARD).

En España, por ejemplo, funcionan desde 2003. La gente está obligada a llevar su vehículo allí. Cada centro posee una “zona de descontaminación” cubierta, pavimentada y sin conexión con las alcantarillas. La limpieza se realiza en seco, con materiales absorbentes y distintos tipos de contenedores.

A diferencia del programa que se implementa en territorio bonaerense, antes de enviar los autos a compactación, se les extraen todas las piezas recuperables que se etiquetan y vuelven al mercado. En la provincia no se realiza este paso porque se busca terminar con el círculo ilegal de los desarmaderos.

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Sábado 26 de enero de 2008
Año II Nº 0228
Buenos Aires, Argentina