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Intentarán dar la vuelta al mundo a bordo de un avión impulsado por energía solar

Bertrand Piccard, hijo y nieto de exploradores, saltó a la fama en 1999 cuando se convirtió en el primero en dar la vuelta al mundo en globo sin escalas. Ahora va por más: lidera el proyecto Solar Impulse, que buscará repetir la hazaña pero a bordo de un avión propulsado íntegramente por energía solar. En 2008 hará la primera prueba, de 36 horas. Y en 2010, irá por el récord. Piccard aspira a impulsar la aviación “limpia”. Aquí, sus respuestas a PERFIL.

Por Alejandro Tortolini

solar impulse. Días atrás se presentó el prototipo del avión con el que se buscará fomentar el desarrollo de medios aéreos “limpios”. El viaje de prueba será en 2008.

¿Puede un avión impulsado sólo con energía solar dar la vuelta al mundo? El suizo Bertrand Piccard tratará de demostrar que es posible. En 2008 hará un primer intento de 36 horas para comprobar el funcionamiento del prototipo de su Solar Impulse (Impulso Solar), avión con el que pretenderá completar la hazaña en 2010.

Hijo y nieto de científicos y exploradores pioneros, este médico de 47 años se dedicó desde adolescente al vuelo en globo y en aviones ultralivianos, con los cuales llegó a obtener algún campeonato europeo, si bien mantuvo siempre un perfil bajo.

Pero esto comenzó a cambiar en 1992, cuando Piccard recibió la invitación del belga Wim Verstraeten para acompañarlo en el Chrysler Challenge, la primera carrera transatlántica de globos aerostáticos: quería aprovechar sus conocimientos como psiquiatra e hipnólogo en un entorno de extrema tensión. Juntos ganaron la carrera, lo que llevó a Piccard a plantearse nuevos desafíos.

Así, el 1º de marzo de 1999 Piccard y el inglés Brian Jones despegaron en el globo Breitling Orbiter 3 con el objetivo de ser los primeros en dar la vuelta al mundo sin escalas en un vehículo de este tipo. Lo lograron luego de 19 días, lo que habilitó a Piccard a sumarse con honores al album familiar (ver recuadro).

Y ahora va por más. Con el apoyo de varias empresas europeas lanzó el Proyecto Solar Impulse para dar junto a André Borshcberg la vuelta al mundo en un avión impulsado por energía solar. El objetivo final: demostrar que es posible desarrollar medios de transporte aéreo no contaminantes.

Energía limpia. El tema de las energías alternativas al petróleo no es menor, al menos en la agenda europea. Según el informe IP-061862 de la Comisión Europea, el transporte aéreo representa actualmente el 3% de las emisiones de gases de efecto invernadero en Europa, pero éstas están aumentando rápidamente (87% desde 1990) por la baja en el costo de este medio de transporte. Y aporta un ejemplo muy claro: un pasajero que viaja en un vuelo ida y vuelta desde Londres a Nueva York genera el mismo nivel de emisiones que un ciudadano europeo con la calefacción de su casa en todo un año.

El vuelo del Solar Impulse requiere grandes innovaciones: el avión será liviano y sus alas tendrán casi la misma superficie que las de un avión comercial grande, por lo que se prueban en su construcción nuevos compuestos que garantizan liviandad y resistencia extrema. Incluso la forma de manejar el avión será innovadora. Ocurre que el piloto llevará un traje especial con el cual “sentirá” en su cuerpo lo que pasa en la estructura del avión.

En este momento está en construcción el prototipo HB-SIA, presentado en sociedad el 5 de noviembre pasado, que volará en 2008 para probar las tecnologías que se utilizarán en el avión definitivo.

Otra apuesta. También los militares están mirando al Sol, pero por motivos distintos a los de Piccard. La agencia DARPA del Ministerio de Defensa de los Estados Unidos se propone desarrollar el Vulture, una especie de ala volante alimentada por energía solar y equipada con poderosas cámaras para reemplazar a los satélites espías. El Vulture será capaz de mantenerse en vuelo por cinco años sin aterrizar, guiado por radiocontrol.

Por cuestiones de seguridad no trascendieron más detalles sobre el Vulture, pero su desarrollo demuestra la importancia que está teniendo Febo a la hora de imaginar los vuelos del... ¿futuro?

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De la medicina a la hipnosis

A.T.

Está ocupado, pero la excitación que le genera su nuevo proyecto vale más y Bertrand Piccard aceptó contestar por mail las preguntas de PERFIL.

—El integrar una familia de grandes científicos ¿ha sido siempre estimulante o alguna vez lo sintió como una pesada herencia?

—Las cosas más importantes que aprendí en mi niñez fueron la curiosidad, sin la cual no se intenta nada nuevo; la perseverancia, sin la que nunca se tiene éxito; y el respeto, sin el cual el éxito no tiene valor. Esto me ha ayudado muchísimo para continuar con el espíritu de pioneros de mi abuelo y mi padre.

—¿Cómo se prepara para este desafío?

—Desarrollamos una interfaz amigable hombre-máquina, y además usaré mi experiencia en autohipnosis, que enseñaré a mi copiloto.

—El mayor desafío del viaje serán las dos noches para atravesar la zona entre Hawaii y Miami ¿Como imagina esas horas?

—¡Ese trayecto puede durar más aún! El desafío será para el equipo de respaldo, porque es una zona que no está bien cubierta por los satélites. En caso de problemas podría llevar bastante tiempo localizar a los pilotos.

—¿Qué les diría a los lectores argentinos?

—Mi mensaje es que es esencial desarrollar nuevas tecnologías para disminuir el consumo de energía. Para esto debemos desarrollar equipos más eficientes que consuman menos, así como energías alternativas entre las cuales la primera de todas es la energía solar.

Edición Impresa

Domingo 30 de Diciembre de 2007
Año II Nº 0221
Buenos Aires, Argentina