La generación de Internet parecía obligada a experimentar siempre una lectura fragmentada, producto del habitual zapping virtual entre cientos de páginas web. Es que la Red no sólo amenaza al reinado de la televisión, sino que los libros también sufren un desplazamiento por el crecimiento de la banda ancha y la mayor penetración de Internet en la sociedad.
Pero los libros encontraron una luz en el camino en esta época dominada por lo digital. Se trata de un inesperado aliado en forma de una vieja tecnología, que vuelve a estar en boga cuando todo indicaba que había quedado en el olvido: Amazon, conocida mundialmente por ser la mayor tienda virtual de la Web, lanzó Kindle (“encender”, en inglés), su propio lector de libros electrónicos, que se agotó en menos de seis horas
Historia. Los e-books son dispositivos con un tamaño apenas más grande que los actuales teléfonos inteligentes, diseñados para poder leer libros enteros en un formato especial, que sólo se pueden disfrutar en ellos. Hace casi 10 años tuvieron una primera oportunidad de insertarse en el mundo tecnológico, pero no consiguieron los suficientes adeptos. Uno de los principales problemas era la pequeña pantalla destinada para la lectura.
Entre las grandes ventajas de Kindle, precisamente, está su pantalla de 6 pulgadas, bastante más grande que las PDA tradicionales. Además, muestra las páginas digitales como si se tratase de una de papel, sin luz de fondo (olvidarse de leerlo en una sala a oscuras) y casi sin gastar batería. Si bien su duración estimada es de seis horas de lectura continua (unos dos días de lectura normal) y su recarga demora dos horas, sólo consume energía al pasar la página.
Kindle viene equipado con conexión inalámbrica a Internet, a través de la cual los lectores podrán comprar en forma on line los libros que deseen (tardan alrededor de un minuto en descargarse). Pero a diferencia de otros aparatos, que sólo se pueden conectar a la Web en determinados lugares como aeropuertos o bares, la tecnología 3G que trae este equipo permite que la conexión se haga en cualquier lado. Asimismo, los libros también se pueden comprar a través de una computadora común para luego pasarlos al Kindle por medio de un cable.
Cada libro cuesta US$ 10, y también es posible leer diarios (The New York Times, por ejemplo) por US$ 14 al mes, revistas o blogs. La biblioteca disponible para bajar de Amazon es de 90.000 ejemplares, y en el equipo se pueden almacenar 200 (y se puede expandir aún más su memoria). A un precio que ronda los US$ 400, por ahora la lectora de e-books de Amazon sólo se consigue en los Estados Unidos (pero al cierre de esta edición no había stock disponible).
Competencia. El Kindle no está solo. Su principal rival es el Portable Reader, lanzado por Sony el año pasado sin hacer mucho ruido debido al fracaso de su proyecto Librié hace unos años. Esta nueva versión cuenta también con pantalla tipo papel de 6 pulgadas, 64 MB de memoria interna, y una duración de batería de unas 7.500 vueltas de página. Su precio ronda los US$ 300.
Muchos temen que los
e-books signifiquen el fin del libro de papel. Consultado sobre el Kindle, el escritor Jorge Asís dijo: “Lo celebro, y no creo que el papel vaya a desaparecer, sino que esto contribuye a que haya más opciones para la lectura”.
Está claro que no es lo mismo que tener un libro entre las manos. Pero es como tener 200 para llevar de viaje y ahorrar espacio en el bolso. O será de gran ayuda para las bibliotecas, que podrán ofrecer varios dispositivos al público y guardar los originales volúmenes de papel, preparados para durar unos 200 años. Una vigencia que ninguna tecnología de última generación todavía es capaz de asegurar.