
Lorena es maestra jardinera, mantiene rasgos de chica de pueblo y mira a los ojos cuando habla. Reconoce entender poco del funcionamiento de los medios, asegura que no le gusta la política. Nació hace 27 años en Hugues, un pueblito ubicado a 150 kilómetros al sur de Rosario, pero ahora vive junto a su hermano en Castelar.
Uno de los primeros en felicitarla fue Mauricio Macri. “Vino en persona y me propuso que me sume a PRO. Fue a aeroparque tPreguntó si estaba la ‘chica de la valija’. Me dio un beso, un abrazo y me dijo que quiere a su lado a gente honesta como yo”.
La conversación recorre toda la vida de Lorena y cae casi por decantación en la madrugada del sábado 4 de agosto, cuando el Cessna Citation X , matrícula N 5113 S, despegó del aeropuerto de Maiquetía, en las afueras de Caracas, con diez pasajeros y una valija llena de dólares. “Lore, viene un vuelo de Venezuela pero tiene tres horas de atraso”, recuerda Lorena que le dijo Daniel Ingrosso, el efectivo de la PSA que estaba a cargo de la guardia. “Esa noche no me la voy a olvidar nunca más. Nadie sabe lo que me tocó pasar después de eso. Me hice muchas preguntas sin respuestas y no creo que las pueda tener algún día. Va a quedar todo en la nada. Se dijeron muchas cosas sobre dónde iba la plata y de dónde venía. La plata ya sale sucia de Venezuela”, reflexiona Lorena, ya resignada y relajada.
—¿Cuál fue tu primera impresión cuando lo viste a Wilson?
—Era un hombre muy normal. Recuerdo que estaba muy tranqui, con una chomba muy común. Le pregunté si era su valija y que llevaba. Me contestó que llevaba “libros y unos papelitos” y me hace un gesto de que no era nada importante. Le pedí que me abriera la valija y ahí es cuando él empieza a titubear... empezó a tener una actitud rara. Demoraba para abrirla, hasta que cambié mi tono de voz y se lo exigí.
Lorena se va soltando a medida que pasan los minutos y atrás queda su sorpresa de cuando explica lo que sintió cuando vio la valija desbordar de billetes verdes. Relata la cifra con exactitud: “790.550 dólares”. “Cuando declaré me preguntaron muchas veces por qué lo dejé a Wilson sólo, pero yo no tenía alternativa. El no me habló, sólo me miró y no decía nada, estaba helado”.
—¿A Uberti lo conocías?
—No. A Uberti lo vi esa misma noche, pero como entró salió. Pasó lejos mío, a unos metros, me miró y se fue. No estuvo ni cinco minutos. A Wilson lo dejaron sólo de entrada.
—¿Te llamaron de presidencia?
— No, pero me hubiera gustado. Recibir felicitaciones de gente importante te estimula un montón. Recibí muchisimas felicitaciones de todos mis superiores. Hasta del propio Saín que para mí es un orgullo especial que él me felicite.
—Saín está en el medio de una interna con Aníbal Fernández....
—Yo no sé, hay cosas que no entiendo, pero noto que falta apoyo del Ministerio del Interior a la PSA. Faltan cosas para poder ser una buena fuerza de seguridad. Mi relación con la gente de la intervención siempre fue excelente, no me puedo quejar. Me bancaron siempre. Hasta me pusieron custodia.
—¿Qué te decía la Fiscal?
—Estuve muchas horas declarando. Todos los días, escondiéndome de los medios. La Fiscal me decía: “Sos la única testigo, para mi la más importante de la causa. Cuidate muchisimo”.
—¿Qué pensaste cuando lo echaron a Uberti?
—Fue todo muy fuerte. A raíz de eso me enteró que Uberti es del pueblo vecino al mío. Arme una guerra. Yo vivo en Hugues y el es de Wheelwright, donde vive toda su familia, él es super conocido ahí y yo no tenía idea de nada. Me enteré porque me llamó una amiga y me dice “¿Vos sabes quién es Uberti? El pueblo está que arde, es un caos”. En el pueblo mío estaban todo felices, imaginate, era la honestidad caminando. Y del otro lado no querían saber nada, era como una guerra. Encima su pueblo estaba dividido, medio pueblo a favor, y medio pueblo en contra que me decía que era un chanta. Los comentarios eran de que él les estaba haciendo el acceso al pueblo y que con el escándalo de la valija se suspendió todo y se quedaron sin nada. Después de que se calmó todo yo fui a Wheelwright, porque tengo muchas amigas ahí. La gente me paraba en la calle para felicitarme. Uberti tiene una familia y unos padres maravillosos pero bueno... además me entere algunas cosas de él que desconocía. Nunca pense que podía vivir ahí.