
Ayer y antes de ayer, en la sede de la Universidad de Palermo, se realizó el Segundo Congreso Nacional e Internacional del Foro de Periodismo Argentino, FOPEA.

Antes de comenzar, un “insert”. Por si alguno vivió el tormento y el temor del desamparo, la presidenta electa se encargó de poner fin a esto que, como vivencia, siempre es dramática.

Mi primera sensación evoca alegría y libertad. Voy en la caravana que recorre a pie el popular barrio 23 de Enero acompañando, como enviado especial su marcha por intrincados cerros y entre casas humildes, a un candidato presidencial.

La honorable comisión directiva quiere hacer saber a la opinión pública...

No descubro nada si digo que vivimos en una sociedad que cree que todo es posible.

Algunas cosas simplemente pasan. Un día los imperios se derrumban o resulta que algún oscuro soñador aparece donde jamás nadie lo había imaginado. Mucho más mágicos que lógicos, los casos sobran.

No hay tarea más azarosa que realizar un pronóstico sobre el futuro de un país en crisis.

Como en toda negociación, el tiempo va marcando ritmos en función de la realidad de cada una de las partes. Y lo primero que hay que admitir es que estamos en pleno proceso de negociación, faltando una semana escasa para el final efectivo del mandato visible de Néstor Kirchner.

The artist and the mathematician, de Amir D. Aczel, intenta ser muchas cosas, pero es ante todo un libro malo como suelen ser los libros de divulgación científica.

Hay un clásico del cine de humor que consiste en que un personaje, por lo general híper-torpe (Jerry Lewis era un maestro del género) se tropieza y mancha con ketchup o talco el saco de otro.

Conforman el panteón nacional de los ídolos de masas de todos los tiempos. Como los héroes de la mitología, tienen dos rostros: uno lumínico y otro tenebroso.
Las encuestas indican que la mayoría de la opinión rechaza esa suerte de monarquía absoluta y hereditaria que Hugo Chávez propone, especialmente porque se la utilizaría para establecer aquí un sistema como el vigente en Cuba.
Si la reforma de Ego (sic) Chávez es aprobada, las dificultades que ahora conoce el país se harán aún mayores.
Nadie en su sano juicio comprende por qué Venezuela (y el presidente Hugo Chávez) son convertidos en centros medulares de la información internacional por una simple reforma constitucional.

Sube la nafta, suben los cigarrillos y, por supuesto, suben los libros: cualquiera que haya entrado a una librería en las últimas semanas habrá notado que la barrera de los treinta pesos del último año acaba de ser superada.