Perfil.com

PERFIL.COM Google
ciencia

IPHONE, EL INVENTO DEL AÑO

El celular más codiciado ya tiene su legión de fans en la Argentina, pese a que aún es ilegal

Poseerlo y usarlo como teléfono en la Argentina supone un proceso más o menos complejo de desbloqueo y “hackeo”, pero se calcula que podría haber varios centenares de usuarios nacionales que han sorteado esos problemas y lo usan con chips de teléfonos celulares normales, sin que las empresas prestadoras del servicio puedan hacer nada para evitarlo. Es que el iPhone –destacado como el invento del año por la revista “Time”– supone una revolución en las comunicaciones y marca el principio de una convergencia que se predecía desde hace tiempo. Todos los secretos del furor.

Por Martin De Ambrosio

PElOS y señales. Hay páginas que, para el caso de que no quede claro cómo hackear un iPhone, incluso agregan fotos con las medidas a tomar para usarlo ilegalmente.

Muchas veces se dijo que no tenía sentido tecnológico que existieran distintos aparatos para escuchar música, sacar fotos, hablar por teléfono, ver videos, mandar mails y navegar por Internet. Se dijo, pero llevar esa integración a la práctica no sólo suponía hacer confluir todas esas operaciones en un aparatito –que además debía ser deseable, es decir lindo–, sino también ir en contra de la inercia de tener una cosa que sirva para cada función.

El iPhone, desarrollado por Apple, tomó en cuenta estos datos y agregó la digitalización, otra predicción de los gurúes estilo Negroponte. Con sus 135 gramos, incluyendo la batería, todo en él se puede manejar con el dedo índice, algo que según algunos usuarios toma un tiempo de acostumbramiento, pero que luego califican como mejor.

A la hora de venderse (a US$ 500 y US$ 600), el iPhone resultó un éxito con largas colas antes de su lanzamiento. El inconveniente es que en un mundo en el que hasta las películas tienen estrenos globales para, entre otras cosas, aprovechar la difusión mundial y evitar la piratería, Apple firmó un contrato de exclusividad por cinco años en los Estados Unidos para que sea AT&T la única empresa que brinde el servicio de telefonía. Por ende, el aparato venía con el problema de ser sólo norteamericano y de una empresa.

Pues bien, enseguida los hackers encontraron cómo vulnerar ese obstáculo (ver recuadro en página opuesta); el primero que lo logró –antes de que se cumplieran dos semanas desde el lanzamiento– fue un joven de 17 años. Ahora, numerosas páginas de Internet informan “cómo hacerlo”. Y el problema para Apple y AT&T no es menor. Reconocen que un cuarto de millón de aparatos ya se usan desbloqueados y son usados con otro servicio. Contra esto, la empresa impuso una restricción a la venta: no más de dos por persona; algo que, por otra parte, lleva a su encarecimiento en la Argentina.

Sigue

Locales. En Europa ya empieza a conseguirse de modo legal: desde esta semana en Inglaterra y Alemania (en Francia se comercializará próximamente tanto con una empresa como desbloqueado, porque así lo indica la ley). Y mientras tiene problemas técnicos para entrar en China, en la Argentina usuarios y sectores vinculados a la tecnología estiman que habría algunos centenares de aparatos ya funcionando. Con todas sus aplicaciones; es decir, con servicio telefónico celular (ilegal). “No tenemos forma de detectar dónde el usuario coloca el chip”, reconocen distintos voceros de las empresas, a la vez que no adelantan en qué estado están las negociaciones para traer el producto de un modo acorde a la ley. Lo mismo señalan en la empresa que comercializa Apple en la Argentina.

“Se puede conseguir a un precio de entre 750 y 1.000 dólares, según si lo querés tal como viene de fábrica o lo preferís con el chip de una empresa de celulares incorporado”, informó uno de los argentinos que ya gozan del celular que trae todo. Y contó que en algunos casos, según la actualización que traiga de fábrica, es posible que tenga limitaciones a la hora de reconocer los números entrantes de Buenos Aires.

Edición Impresa

Sábado 17 de Noviembre de 2007
Año II Nº 0208
Buenos Aires, Argentina