
Dos bandas de pibes chorros, como ellos mismos se presentan, posaron armados en dos fotologs (diario de fotos) que pueden verse en la web. Desde el ciberespacio se desafían en medio de una pelea de bandas que se disputa el control del barrio Carlos Cardel, ubicado en El Palomar, Partido de Morón.
Allí se desató una batalla entre dos bandas que luchan por la droga, el poder y por asuntos de polleras. El último crimen ocurrió 16 de septiembre, cuando fusilaron a balazos a Eduardo Caballero, de 27 años, mientras prendía una fogata. Por ese caso detuvieron a Alberto Fabián Vásquez, alias “El Mono”, y hay tres prófugos. “Eran compañeros de correrías. Lo habrían matado porque salía con la novia de uno de sus rivales. Los compañeros de la víctima estarían planeando la venganza para fin de año”, contó una fuente judicial.
El barrio Gardel, al que muchos también llaman villa, fue campo de acción de la temible banda de Pacho y Pucho, que salían a robar con 15 armas que escondían en el estuche de una guitarra. Cometieron más de cinco crímenes y decenas de asaltos. Están detenidos, pero sus sucesores ya tomaron la posta. Y las armas.
El 27 de octubre, en varios allanamientos hubo cinco detenidos y se secuestraron tres pistolas calibre 9 milímetros, dos calibre 45, una carabina 22 recortada, una ametralladora, capuchas, chalecos antibalas y capuchas.
Demasiado ego. Al estilo de los narcos de la película brasileña Ciudad de Dios, que pedían ser fotografiados con sus armas para aparecer en los diarios, las bandas argentinas se exhiben en Internet como si fuesen actores narcisistas. “La 38 (en referencia al calibre del arma) es para vos, guachín. Nosotros cuatro encaramos contra cualquiera, que quede claro, y si es con fierros hay fierros y si es con más gente, habrá más gente. Viste como es la banda de Malvin norte, para toda la gilada dan clases para los pastas ”, se presentan los ladrones en www.fotolog.com.ar/loschorros. Allí se pelean con grupos rivales, se muestran con escopetas, armas de puño y reciben amenazas de sus enemigos: “Tomátelas gato. Te hacés el chorro y mostrás los fierros. Los fierros se usan para trabajar, gil. Vení a buscarme a Villa Centenario”.
Otro joven delincuente, alias “Chuekito”, publicó fotos suyas y de su banda en el sitio www.fotolog.com.ar/chuekitodel2. Con mirada desafiante muestra una ametralladora, un revólver calibre 38 y una escopeta. “¡La Gardel manda, papá!”, afirma. “Alta foto la del chumbo”, le escribió una chica que lo invitó a salir.
“Exhibir las armas es una forma de amenaza. No era el estilo de los viejos bandoleros. No recuerdo a esos bandidos sacándose fotos con sus pistolas, salvo la imagen del rey de la Revolución Mexicana Emiliano Zapata, quien posó con su arma, aunque ahora dicen que en esa foto aparecía su hermano, muy parecido a él”, analizó el escritor Hugo Chumbita, especialista en bandolerismo rural.
La Garza Sosa, ex lugarteniente del Gordo Valor en la Superbanda, liberado el año pasado, se mostró sorprendido por los nuevos códigos del hampa. “Estos pibes se equivocan. No está bien mostrarse con armas. Yo nunca lo hice. Antes teníamos otros códigos. Yo ni en los cumpleaños me dejaba sacar fotos. Además, para mí Internet es más difícil que hablar chino mandarín.”
Entregaron casi 60.000 armas
Un arma menos en circulación es un arma menos que puede ser disparada, reza el proyecto del Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego, del Ministerio del Interior; que en sólo 86 días de vigencia recibió 59.117 armas, y más de 360.000 municiones de manos anónimas y voluntarias. De ese total, 20.037 fueron destruidas el 24 de octubre pasado, en la ciudad de Campana.
Dario Kosovsky, abogado penalista y miembro del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip), contó que el plan terminará en marzo de 2008, y que la Ley 26.216 prevé su prologación 180 días más. “Hasta ahora la entrega viene siendo muy exitosa”, dijo Kosovsky, y agregó: “Queremos instalar la discusión de qué sociedad es la que queremos. Si ciudades como las que existen en los barrios privados, o una sociedad diferente donde la compra de armas no sea una opción. Intentamos no sólo la reducción de armas, sino instalar el debate entre la gente”.
En Brasil, en el año 2003, se realizó un plan similar en el que se entregaron 459.000 armas, en un año y ocho meses.