
Los ajustes en los distintos rubros tienen diferentes grados de avance, pero los residentes en Ciudad de Buenos Aires perderían antes del fin del verano gran parte de los privilegios tarifarios que sostuvo el Gobierno con mano de hierro estos cuatro años, a diferencia de lo que sucedió en el resto del país.
Las discusiones por esos aumentos forzaron una durísima interna oficial y, sobre todo, millonarios subsidios del Presupuesto nacional. Por los desfasajes regionales, las empresas aprovechan para hablar de un “sinceramiento”.
Aunque las diferencias tarifarias son del orden del 50%, no pareció haber sido una inversión pública rentable políticamente. A pesar de lo que costó a las arcas nacionales, los resultados electorales del domingo mostraron que el descontento porteño se impuso sobre el 23,6% que obtuvo la candidata oficial, Cristina Kirchner.
Iluminados. Un caso elocuente es el de las tarifas de luz. Un habitante de Rosario, con consumo promedio (500 Mwh), paga casi $100 de luz por bimestre, y un cordobés, poco más de 90 pesos. Es cierto que la mayor parte del país paga entre $40 y $80, pero sólo en las áreas de Edenor, Edesur y Edelap se paga unos 38 pesos.
Esa diferencia se acortará en pocos meses. El Gobierno está en plena negociación con las distribuidoras para determinar el porcentaje y la aplicación de un aumento, que debería aplicarse el 1° de febrero.
Fuentes de la negociación aseguran que las consultoras contratadas por las empresas ya tienen lista su propuesta, mientras el ENRE abrió la licitación para elegir la suya. El aumento, según otras fuentes, rondaría el 15%, aunque quedan por definir los criterios para apuntarles a “los de mayores ingresos”, que podrían ser según la pertenencia geográfica o el nivel de consumo.
Los boletos de colectivos también aguardan una definición política. En estos momentos se encuentra a consideración un proyecto elaborado antes de las elecciones para aumentar de $0,80 a $0,90 el boleto mínimo en la llamada “jurisdicción nacional”, que paradójicamente abarca a las líneas que recorren la Capital Federal. Daniel Millaci, dirigente de la cámara CAEP, evaluó que ese incremento representa $10 millones más para las empresas, que hoy reciben subsidios mensuales por $197 millones. Con todo, para Millaci el aumento tiene una contra política: “No se puede aplicar una tarifa social”.
La comparación con el resto del país también es elocuente. Sólo una ciudad tiene un boleto apenas menor, mientras que Rosario y Córdoba tienen pasaje mínimo de $0,95 y $1,20, respectivamente.
Los valores de las naftas, que supieron ubicarse en lo más alto del ranking de precios políticamente sensibles, también rompieron el corsé. Y piden pista. Hasta agosto, según las cifras oficiales, la nafta premium había subido 13% en la Capital. Pero el mes pasado, y especialmente esta semana, ese combustible sumó otro 9%, y se encamina a $ 3 antes de fin de año (ver recuadro).
En las tarifas residenciales de gas, la negociación está más retrasada que con las eléctricas. Con todo, fuentes privadas admitieron que ya están “las bases acordadas para una recomposición gradual”.
El sigilo y la reserva son máximos. “Basta que filtre los números que están sobre la mesa, para que inmediatamente desaparezcan”, se sinceró un ejecutivo. A todos estos incrementos les ganaron las prepagas, que aumentaron 24% los planes integrales y 6% los de copagos; los taxis, cuya tarifa creció 19%; y las aseguradoras, que aumentaron sus primas 35 por ciento.
Ajuste poselectoral
Las boletas de electricidad del área metropolitana de la Capital Federal tendrán un ajuste cercano a 15% a partir de febrero.
Estudian subir $0,10 el boleto mínimo del colectivo. En el interior hace rato que supera los 0,90 peso.
La nafta premium podría subir hasta los $ 3 antes de fin de año. También habrá subas en el gasoil y la nafta súper.
El impuesto al Alumbrado, Barrido y Limpieza se incrementará de 25% a 200% desde enero.