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La apuesta de los grandes estudios

El precio de la imaginación

El cine de fantasía mueve cientos de millones de dólares. Pronto, cuatro estudios estrenarán sus películas para aprovechar el camino iniciado por El Señor de los Anillos y Harry Potter.

Por Diego Grillo Trubba

Hadas, gnomos, elfos, brujas y otras especies mitológicas son seres que representan la magia y que son utilizados con frecuencia por la literatura. Al ser trasladados al cine, estos seres representan, también, un negocio. Principalmente, porque el género es seguido por fanáticos, quienes no sólo hacen fervorosas recomendaciones boca a boca sino que ven las películas varias veces, en algunos casos hasta memorizarlas. Luego del camino abierto por la trilogía El Señor de los Anillos (estudios New Line), por las hasta ahora cinco entregas de Harry Potter (Warner Bros) y por la primera parte de Las crónicas de Narnia (Disney), el resto de los estudios hizo una inversión de más de US$ 400 millones en su conjunto con la intención de sacar rédito del género. A partir de los antecedentes, los ejecutivos descubrieron otro hecho extraordinario: la antiquísima fórmula alquimista para transformar cualquier materia en oro.

La fórmula parece sencilla: una obra literaria de culto (en lo posible de autor inglés) que remita al género de la fantasía (lo cual implica seguidores que arrasarán las bateas con merchandising) + efectos visuales novedosos + algún actor de renombre que tiña de prestigio la pantalla + múltiples continuaciones = dinero, mucho dinero.

Stardust, que se estrenó el jueves en nuestro país, es el intento de la Paramount por sumarse a las empresas que obtuvieron cientos de millones en ganancias. El presupuesto de Stardust es considerablemente inferior al de sus predecesoras –US$ 65 millones–, y en el elenco han incluido a Robert De Niro, Michelle Pfeiffer y Peter O’Toole. Basada en la novela gráfica de Neil Gaiman –probablemente, el escritor del género que más renombre tiene en la actualidad, autor de la multipremiada historieta Sandman–, cuenta la historia de Tristan, quien, para conquistar el corazón de la mujer a la que ama, se ofrece a llevarle el polvo de una estrella fugaz que han visto caer. Para ello, deberá ingresar en un mundo mágico y enfrentarse a otros personajes que buscan la estrella –que, en verdad, resulta ser una joven interpretada por Claire Danes (Romeo y Julieta)–: los hijos de un rey (O’Toole) que la necesitan para sucederlo en el trono y una bruja (Pfeiffer) que la precisa para recuperar su belleza. El viaje le permite a Tristan, en verdad, conocer el verdadero significado del amor.

Stardust recaudó en su primer fin de semana US$ 9 millones y, hasta el día de hoy, US$ 37 millones. La batalla de la Paramount aún no está terminada, principalmente por las críticas muy positivas que obtuvo hasta ahora la película.

De todas formas, Stardust es sólo el mascarón de proa del desembarco de una serie de películas sobre el género, en todos los casos con inversiones y expectativas multimillonarias.

Los seis signos de la luz es la apuesta de la Fox que se estrenó el 5 de octubre en Estados Unidos (en nuestro país está programada para el 1º de noviembre) y recaudó en su primera semana de exhibición sólo US$ 4 millones. Con un presupuesto de US$ 65 millones, la película de David Cunningham –basada en la primera de las novelas de Susan Cooper– cuenta la historia de Will Stanton, un joven que descubre que perteneció a una dinastía de guerreros que tradicionalmente lucharon contra las fuerzas del mal. Por medio de viajes a través del tiempo, Will descubre no sólo los poderes que posee y desconocía sino, también, las reglas que hacen a su dinastía y, fundamentalmente, a cómo se están reagrupando las fuerzas del mal, a las cuales deberá enfrentar en un combate a muerte.

Beowulf – La leyenda, de Robert Zemeckis (Forrest Gump), está patrocinada por la Paramount y la Warner. El film de animación (aplica técnicas similares a las que había utilizado Zemeckis en El expreso polar) tuvo un presupuesto de US$ 70 millones, y tiene en su elenco a Anthony Hopkins y Angelina Jolie. Basada en una leyenda tradicional celta, tiene guión del muy requerido Neil Gaiman y se estrena en Estados Unidos el 16 de noviembre (en nuestro país, el 22).

La brújula dorada, basada en las premiadas novelas de Phillip Pullmann, es la apuesta de New Line por mantenerse en el género luego de haber producido El Señor... (ver recuadro). El planteo es similar al de la gran mayoría: una joven (Lyra) descubre un mundo mágico en el cual ella resulta clave, y debe vivir aventuras y enfrentarse a enemigos. Las particularidades, en este caso, están dadas en que en el mundo paralelo las almas de los seres humanos adoptan formas animales, y lo que está en juego es nada más ni nada menos que el libre albedrío: si Lyra fracasase en su misión, podría nacer una nueva era que implicaría la esclavitud para la humanidad. La película cuenta con un presupuesto de US$ 200 millones y en el elenco se destacan Nicole Kidman (en el rol de una persona enigmática, que esconde cuáles son sus verdaderas intenciones con Lyra cuando la alienta a trasladarse al mundo paralelo) y Daniel Craig (en el papel de tío de Lyra, un aventurero excéntrico), la misma dupla que protagonizara Invasión. Se estrena en los Estados Unidos el 7 de diciembre (en la Argentina, un día antes), fecha propicia para posicionar la película de cara a la carrera de los Oscar (en especial, los de efectos visuales y los rubros técnicos).

Por si fuera poco, el año que viene llegan la segunda parte de Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian (presupuesto estimado, US$ 100 millones) y la sexta entrega de Harry Potter (Harry Potter y el príncipe mestizo).

La magia inundará las pantallas como prueba irrefutable de que las brujas existen. La pregunta, en verdad, es cuánto dinero pueden generar.

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ESPERANDO AL HOBBIT

Luego de más de US$ 1.000 millones recaudados sólo en Estados Unidos y de obtener 17 Oscar con la trilogía de El Señor de los Anillos, la lógica indicaba que los estudios New Line se abocarían, junto con el director Peter Jackson, a profundizar con el universo creado por el escritor inglés J.R.R. Tolkien. Al fin y al cabo, tenían a su disposición el libro El hobbit y también el conjunto de relatos de El Silmarillion, que podían funcionar como “precuelas” de la exitosa trilogía. Sin embargo, hasta el día de hoy no se pudo avanzar con el proyecto. La razón principal: el conflicto legal entre Peter Jackson y los estudios New Line.

La disputa entre Jackson y New Line por cuánto correspondía que se le pague al director en concepto de participación en las ganancias de la trilogía llegó a los tribunales. Si bien los ejecutivos de New Line, ofendidos, sostuvieron ante los medios que nunca volverían a trabajar con Jackson –y, a raíz de ello, coquetearon con otros directores como Sam Raimi (Spider-Man) y Peter Weir (The Truman Show), sin llegar a un acuerdo–, lo cierto es que la Justicia, en primera instancia, le dio la razón al director.

De acuerdo con Los Angeles Times, el 20 de septiembre la Justicia ordenó que New Line permitiera que los auditores de Jackson revisaran las cuentas de la compañía, y les impuso una multa de US$ 125.000 por haber entorpecido hasta entonces la tarea de los representantes de Jackson. Recién el 2 de octubre último, New Line decidió aceptar la resolución judicial, quizás mostrando una posición más conciliadora. . Si bien el juicio está fijado para el próximo enero, la pregunta de los fanáticos es, en verdad, si los estudios aceptarán que Jackson vuelva a hacerse cargo del universo tolkieniano. Una respuesta que, por ahora, sólo poseen pitonisas y brujos.

Edición Impresa

Domingo 14 de octubre de 2007
Año II Nº 0200
Buenos Aires, Argentina