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Adelfa (82) y Reinaldo (24)

Una trama con TV y gays sazona la boda-show de la pareja despareja

Es, a su manera, una historia de amor. De amor y desamparo, con el encuentro entre dos soledades de tonalidad diversa: ella, soltera y sin familiares a la vista, transitando el capítulo final de su vida. El, huérfano y abandonado, sin trabajo y parecido a Nino Dolce, con todo por delante. Se casaron el viernes y hoy estarán en Río de Janeiro en viaje pagado por una red brasileña de TV para la cual grabaron ayer un programa. Una historia sabrosa.

Por Ignacio Hintermeister (*)

Cara y contracara. De entrecasa, en un entorno de mantelitos de macramé y adornos kitsch. En la Catedral, con pieles, seda, traje, corbata y libreta en mano.

En una vieja casa de estilo afrancesado, en pleno centro de Santa Fe, viven los flamantes recién casados: Adelfa Volpe (sin “s” final, 82 años, jubilada de buen pasar) y Reinaldo Wabeke (no Waveqche, como registran otros medios, 24, huérfano y desocupado). Carecen, al parecer, de familiares inmediatos o mediatos a la vista, pero el singular matrimonio casi nunca está solo en casa: un nutrido grupo de divertidos amigos de él suele acompañarlos día y noche, aunque formalmente no tengan allí su domicilio. Sin embargo, algo pasó en vísperas de la boda: inútiles fueron los intentos de los habitués por obtener respuesta en la puerta de 9 de Julio 3020, donde siempre habían sido bienvenidos.

Desde el viernes, el Estado considera marido y mujer a esta pareja despareja. Eso le ha dado a ella un heredero directo para la casona –que no está en buenas condiciones, pero que se levanta en un importante terreno del cotizado centro de la ciudad– y le dejará a él, además, acceso a una pensión.“Llama la atención, pero no quiero abrir juicios subjetivos”, respondió Carlos Castañeda –a cargo del Registro Civil de Santa Fe– cuando PERFIL le preguntó sobre la legalidad del procedimiento. “El resguardo administrativo y legal fue perfectamente cubierto”, insistió. Si la relación conyugal es acorde a la ley, los efectos patrimoniales y previsionales son de rigor. Reinaldo no sólo es heredero de Adelfa si la biología cronológica no se altera con un imprevisto: también cobrará una pensión de por vida.

Esa es la respuesta patrimonial a una de las dos preguntas planteadas por la curiosidad popular cuando se supo de esta relación. La otra, claro, está en el sexo.

“Hay otras cosas”, dijo ella el viernes entre risas con pretensión socarrona, a la salida del Civil. Según uno de los alegres amigos de Wabeke, “no pasa nada, por supuesto” y los propios protagonistas son recatados: “Lo nuestro nació en base al respeto”, repiten en un limitado y repetido discurso.

Ausentes con aviso. Si es que tiene dos hermanos, Reinaldo ya no los reconoce y sólo menciona a su madre fallecida. Por su padre nadie pregunta y él tampoco habla. Adelfa no tiene parientes cercanos conocidos. No parece preocuparlos, porque la soledad no es un dato novedoso para ellos: docente jubilada, la anciana no se ha casado ni tiene hijos, pero aceptó bajo su techo a Reinaldo, hijo de una amiga que fue desamparado por su propia familia. La madre del muchacho murió hace 9 años, y en 2004 él se mudó definitivamente con Adelfa.

El limpia la casa y hace los mandados en el mercado frente a la peluquería de su amigo, o en el súper que está a la vuelta; no tiene otra ocupación fija. A ella, los achaques ya no la dejan barrer cada día la vereda a las 6.30 de la mañana, como en los viejos tiempos, y los vecinos la ayudan con desconfianza cuando Adelfa les pide plata para ir a cobrar la jubilación en un banco ubicado en San Martín y Juan de Garay.

A todos, ella les jura que tiene la escritura de su casa, que posee unos terrenos (se habla de Córdoba y de Rafaela). A veces, hasta les devuelve la plata prestada.

A unos 70 metros de la casa de Adelfa, la peluquería de Miguel Angel es otro escenario de esta singular historia. Hace 18 años que el estilista está allí; entre sus pares es conocido porque empezó en el oficio a los 14 años y porque llegó a tener premios. Allí y con él pasa buena parte del día Reinaldo. “Soy su amigo, pero no de sus amigos’’, aclara el estilista, “padrino” afectivo de la boda, quien se ofreció a peinar a la novia y hasta ofreció ropa al novio, que antes de los acuerdos mediáticos carecía de ella.

En la casa del flamante matrimonio, ventana y puerta exteriores están cerradas todo el día. Por las noches la cosa cambia: la ventana cobra vida y los amigos de Reinaldo –a quienes los vecinos no dudan en definir como gays– suelen juntarse en la vereda sin disimular afectación. Al vecindario no le molesta.

*Desde Santa Fe.

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PARA EL MUNDO QUE LO MIRA POR LA TELE

La abogada Eda Zalazar, jefa de la Seccional Primera del Registro Civil de Santa Fe, leyó con la convicción del protocolo los deberes conyugales de Adelfa y Reinaldo. Fue a las 7.30 de la mañana del viernes 28. Ella con vestido azul de corte desparejo, sacón blanco de piel y tacos altos; él, de traje negro, anteojos para sol y barbita recortada. Con ellos, Pablo y Paola –los apellidos integraron el secreto del trámite legal–, los testigos, amigos “de años” según reveló Reinaldo.

“Que no tengan miedo; el que encontró la felicidad que la viva”, recomendó Adelfa al salir, repitiendo algo demasiado parecido a un discurso preparado con cuidadosa moderación. “El es medio tímido y yo le dije: ‘Qué te parece, Reinaldo, si concretamos esto’”, memoró. Entre los papelitos voladores con los que los empleados del Registro Civil saludaron a los novios, los flashes y las cámaras de TV, poco quedó del entorno habitual de los contrayentes, quienes estarán esta noche en Domingo Legal, un programa de la cadena SBT de Brasil que los aisló con la pretensión de la exclusividad y les procuró desde la ropa hasta la luna de miel en Río de Janeiro.

Todo parecía un show: después de la ceremonia, una comitiva de cámaras y personajes variopintos siguió a la pareja hasta la basílica. Reinaldo y su flamante esposa andaban de la mano y él tuvo que ayudarla cuando las escalinatas parecieron demasiado para el endeble andar de la anciana. Oraron junto a las cámaras y ante el altar de la Virgen de Guadalupe, la misma a la que en 1980 le robaron la corona cuando el obispo Zazpe ofrecía homilías inconvenientes para la dictadura.

Después de la ceremonia ella volvió a la casa para descansar y él respetó su rutinaria visita a la peluquería de Miguel Angel, encantados ambos por todo lo sucedido.

Reinaldo y Adelfa viajaron ayer en una combi desde Santa Fe a Ezeiza y desde allí volaron a San Pablo, donde esta noche será la entrevista televisiva en la cadena SBT. Tienen previsto volar mañana a Río de Janeiro para pasar una semana con todo pago por la cadena, la tercera de Brasil.

Edición Impresa

Domingo 30 de Septiembre de 2007
Año II Nº 0198
Buenos Aires, Argentina