
Fue la propia compañía de Maranello la que puso en alerta a los coleccionistas de todo el mundo, al lanzar el remate llamado Leggenda e Passione (leyenda y pasión) con un total de 33 automóviles del cavallino rampante, buena parte de ellos con historia en el mundo de las carreras.
Tener con qué. Gastarse 20 millones de dólares en un remate de autos puede parecer una extravagancia, pero no para un apasionado por los fierros como Pérez Companc, el dueño de la mayor fortuna de la Argentina, la número 26 de América latina y la 583 del mundo: 1.700 millones de dólares según la última estimación –primer semestre de 2007– de la revista Forbes. El empresario ha concentrado en los últimos años sus inversiones económicas en el rubro alimentario, dejando atrás un pasado que lo tuvo como jugador privilegiado en el energético con su complejo Pecom y como partícipe de importancia en el de las comunicaciones como accionista de Telecom.
En el mundillo de los coleccionistas de autos –en general, tan quisquillosos y apasionados como los dedicados al arte, a la filatelia, a las piezas de arqueología o la numismática– no miran a “Goyo” con buenos ojos. Es que se ha negado sistemáticamente a abrir su museo a la mirada pública, aunque más no fuere de vez en cuando. Sólo unos pocos privilegiados –sus familiares, sus amigos, sus invitados de distintas latitudes– tienen acceso al gran galpón que cobija las criaturas mecánicas en su campo de Escobar, en la provincia de Buenos Aires. Fuera de ellos, apenas los que concurren a las escasas competencias de autos antiguos pueden ver, muy espaciadamente, alguna de las joyas de la colección.
Nunca, antes, se habían conocido con tanta precisión los detalles de los autos que acaba de comprar:
* Ferrari 330 TRI/LM Testa Rossa, chasis 0808. Tiene motor V12 de 3.967 cc, con dos carburadores Weber 42 DCN y 390 HP de potencia (50 más que sus congéneres). Con ella, Phil Hill y Oliver Gendebien ganaron las 24 Horas de Le Mans en 1962. Pérez Companc pagó por ella 6.875.000 euros (aproximadamente 9.630.000 dólares), casi un millón más que la base.
* Ferrari 340/375 MM Berlinetta Competizione, chasis 0322, diseñada por Aurelio Lampredi y fabricada en 1953. Tiene motor V12 de 340 HP con 4.494 cc, tres carburadores Weber 40/IF/4C y caja de cuatro velocidades. Fue quinta en Le Mans con Paolo y Giannino Marzotto al volante, y primera en Spa-Francorchamps conducida por Nino Farina y Mike Hawthorn. Fue vendida en 4.235.000 euros (poco más de 5.900.000 dólares), 1.400.000 más que la base.
* Ferrari 340 MM Competition Spyder, chasis 0268, motorizada por Aurelio Lampredi. Su motor es de 300 HP, 4.101 cc, motor V12, con tres carburadores Weber DCF/3 y caja de cuatro velocidades. Con ella, Giannino Marzotto ganó las famosas Mille Miglia. Pérez Companc pagó por ella 2.310.000 euros (casi 3.250.000 dólares), 400.000 más que la base.
¿Y ahora? Aseguran los que saben que Gregorio Pérez Companc deberá prestar más atención a las sugerencias de su hijo Luis en lo que se relaciona con la apertura de su colección (una de las más importantes del mundo, si no la mayor) de automóviles fabricados por la planta de Maranello. En este remate, y no por primera vez, el empresario argentino habría recibido un reclamo cuasi formal de la casa Ferrari para que realice al menos una exhibición pública de sus unidades cada año, casi un ritual para los seguidores del cavallino rampante. Será una tarea dura, porque “Goyo” se caracteriza por su inflexibilidad en algunas posturas y por su exagerado bajo perfil, que extiende a sus propiedades. Engrosada en casi 20 millones de dólares, la colección es ya suficientemente atractiva y trascendente como para compartirla con alguien más que sus afectos.