Tiene una calma que relaja e invita a conversar. Basta un parpadeo para advertir a un científico de alma, que cree en lo que hace y, con pasión de laboratorio, en lo que vendrá. Tal vez por eso, más allá de haber sido el creador del TCP/IP, el protocolo que permite a las computadoras comunicarse entre sí y dio origen a Internet, es que Google lo tiene entre sus filas no sólo como vicepresidente, sino también como “evangelizador” en temas de la Web.
En medio de un raid de menos de 48 horas en el país, que incluyó dos conferencias ante auditorios repletos, Vinton Cerf habló con PERFIL sobre el origen de todo, y también sobre el futuro máximo posible: las estrellas.
—¿Qué pasaba por su cabeza, mientras intentaba crear la primera red de computadoras?
—Cuando estábamos en el Departamento de Defensa, responsable de la red ARPA (Agencia para la Investigación de Proyectos Avanzados), investigábamos cómo hacer que los recursos computacionales se pudieran compartir, porque los equipos eran muy caros. En 1972 hicimos las primeras demostraciones públicas entre tres máquinas, y en 1973 pudimos enviar información en paquetes para computadoras en escenarios móviles, en tierra, en aviones, en barcos.
—De modo que cuando Internet se hizo masiva, nada era del todo nuevo para ustedes...
—No, porque en 1973 ya todo estaba planteado: la comunicación, el intercambio de información, la movilidad. Pero nunca imaginé que una heladera terminaría conectándose a la Red y que un lavarropas se pondría en funcionamiento por un SMS…
—Con más de 1.100 millones de cibernautas nada indicaría que Internet necesite ser divulgada, pero ahí está usted, con ese rol en Google…
—Lo que hay es demasiada gente fuera de ella: tenemos un 17% de la población del planeta con acceso a la red, pero debemos pensar en que hay otros 5.500 millones de personas que no tienen ni idea de lo que es, o que no pueden acceder a ella. Es preciso que Internet llegue a todas partes, que se comprenda lo importante que es para las poblaciones y su desarrollo. Y es por eso que debemos seguir estimulando la instalación y el uso de la Red. Y aquí estamos.
—En 1998, la NASA buscaba usar Internet y sus protocolos para las comunicaciones en el espacio y en misiones no tripuladas a Marte. ¿En qué quedó esa Internet Interplanetaria?
—Sigue en curso y ahora apuesto a eso. Junto con la NASA y el Jet Propulsion Laboratory trabajamos para lograr que el estándar de comunicaciones de Internet ayude a la exploración del espacio, porque él le va a aportar una flexibilidad desconocida hasta ahora, además de la posibilidad de crear una malla de comunicaciones.
—¿La idea es que las naves usen la misma Internet que conocemos todos?
—Pretendemos que la Red se extienda más allá de las fronteras de nuestro planeta y que los astronautas y los científicos en la Tierra puedan intercambiar información. Pero una red interplanetaria enfrenta problemas diferentes a los de la red de redes actuales, y debemos buscar soluciones y alternativas.
Sin E.T. En el esquema de Cerf no hay seres verdes, ni una guerra de los mundos, sino soluciones a dificultades concretas relacionadas con la exploración espacial, como el denominado “tiempo de latencia”: dado que la información en forma de bits se mueve a la velocidad de la luz, puede dar la vuelta a la Tierra y viajar por cables en pocos milisegundos. Pero las cosas cambian brutalmente cuando hay que llegar a computadoras en el espacio. Un ejemplo: si un “rover” (robot que explora la superficie de Marte) se tropieza con una piedra, la información puede tardar entre 4 y 20 minutos para llegar a destino. Y eso no es nada. Un mensaje de correo electrónico tardaría unas 6 horas para cubrir el trayecto Tierra-Marte.
—¿Suele decirse que la tecnología digital cambia la vida de la gente. ¿Cómo se la modificó a usted?
—Tengo problemas auditivos que me obligan a usar audífonos desde los 13 años. Con Internet, con el email, se me hizo más ágil el comunicarme en forma escrita. Pero, sobre todo, la nueva generación de audífonos me permitió hablar por teléfono, cosa que no podía hacer. Y eso fue emocionante. La tecnología cambió totalmente mi vida como ser humano.
PASIÓN DE MULTITUDES
Además de hablar ante más de 200 estudiantes en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, Vinton Cerf fue uno de los disertantes destacados del último congreso de Usuaria, asociación sin fines de lucro que busca defender los intereses de quienes emplean la tecnología de la informática y las telecomunicaciones.
La reunión se hizo entre el martes y el miércoles pasados, bajo el lema “Construyendo la Agenda Digital para una Argentina Competitiva”. Y el objetivo fue tratar de responder preguntas básicas como: ¿es necesaria una Agenda Digital para nuestro país?, ¿quiénes deben participar en su desarrollo y con qué rol?, y ¿qué tiene que contemplar la Agenda Digital Argentina?
Participaron referentes de la actividad nacional, pública y privada. Durante su charla, plena de guiños y buen humor, Vinton Cerf relató una de sus últimas experiencias, tremendamente gráfica a la hora de mostrar dónde estamos parados: “En 1979 compré un disco rígido de 2 megabytes y lo pagué US$ 1.000. Es la misma suma que gasté hace unos pocos días, por una cajita de un terabyte. Si en aquel momento hubiera querido comprar un Tb habría tenido que disponer de US$ 100 millones…”