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Por falta de mantenimiento y control, los subtes son un potencial Cromañón

Advierten que por ausencia de inversiones y mantenimiento, abandono e incumplimiento de normativas contractuales, los subtes de la Ciudad son peligrosos y que es potencial una catástrofe. Un estudio denuncia múltiples irregularidades: trenes con exceso de kilometraje, vías deformadas y falta de un plan serio de contingencia en caso de incendio que, de producirse, sería fatal por la acumulación de humo en los túneles. Y como si esto fuera poco, la línea H funcionará con formaciones “recicladas” de otras, lo que resentirá aún más el servicio. Basada en ese informe, la Justicia ya está investigando.

Por Lucas morando

PRECARIEDAD Y ABANDONO. Las goteras de los túneles conviven con cables de alta tensión. Fueron “cubiertas” con chapas. Más de un millón de personas utilizan los subtes diariamente. Crecen las quejas.

Más de un millón de personas viajan por día en las cinco líneas de subterráneos que atraviesan la Ciudad de Buenos Aires. Y aunque lo desconocen, están en peligro. Uno de los principales ejes de preocupación es la suspensión de los controles regulares que exigen los contratos. “Acá sólo se arregla lo que se rompe y nadie viene a inspeccionar nada”, denunció Néstor Etcheto, uno de los delegados de la línea D. Sólo en 2006 se produjeron al menos tres descarrilamiento de vagones, pero únicamente se informó uno.

De hecho, fuentes especializadas en seguridad explican que por las irregularidades que tiñen el funcionamiento de los subterráneos, se podría desatar en cualquier momento otro “Cromañón”, pero bajo tierra.

“Hay un peligro muy grande porque no se cumple con los controles que exigen los contratos”, disparó el diputado porteño por el ARI Facundo Di Filippo quien en febrero de este año presentó una denuncia penal sobre estas irregularidades que incrimina al Secretario de Transportes de la Nación, Ricardo Jaime y a Pedro Ochoa Romero, interventor de CNRT, por presunto incunplimiento de los deberes de funcionario público. También contra los miembros del directorio de Metrovías, por la posible comisión de delitos contra la seguridad en el transporte.

“Las pericias técnicas que se hicieron no pudieron determinar si el material de los asientos y vagones es inflamable. Y si se prendieran fuego, podría pasar algo similar a Cromañón, ya que el humo del plástico que hay en los coches es tóxico y no hay salidas ni ventilación adecuada.”

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Por la ausencia de señalización en los túneles y el estrecho espacio de la senda para peatones que corre junto a los túneles (menos de un metro), ante el peligro, sería casi imposible evacuar a los 2.000 pasajeros que viajan en las horas pico en un mismo tren.

Según un informe realizado por la empresa estatal Subterráneos de Buenos Aires (SBASE), Metrovías, que pese a varios llamados no respondió a estas denuncias, suspendió la mayoría de las revisiones generales y el mantenimiento que asegurarían el correcto funcionamiento de los trenes, controles que son obligatorios. Precisamente por esta reducción en los controles, PERFIL pudo comprobar que existen varias estaciones donde los extinguidores de incendio están totalmente descargados y otras donde hasta faltan las mangueras. “Y no se sabe si están pinchadas las que todavía quedan”, advierte Antonio Morales, otro de los delegados de la línea D.

PERFIL también pudo saber que en uno de los talleres donde de se reparan los coches bajaron la regularidad de los chequeos. Hace poco más de un mes, se hacían mantenimientos diarios de las unidades (aunque no de todas) pero ahora se realizan cada 20, 60 y hasta 180 días. Allí confirmaron que la decisión de renovar una unidad no pasa por los mecánicos, sino por la jefatura de Metrovías. El atraso del servicio también contribuyen a la falta de seguridad ya que en las horas pico las estaciones están atestados de personas, por lo que un escape de emergencia, sería imposible. Como si esto fuera poco, en algunas estaciones, las filtraciones de agua de lluvia y caños pinchados pasan por encima de cables de alta tensión. Antes llovía sobre los ternes y mojaban a los pasajeros si la ventana estaba abierta, pero Metrovías logró desviar el cauce de la filtración pegando en el techo chapas de plástico, así que ahora el agua pasa detrás de los cables, que en alguno casos están pelados. “En vez de arreglar las cosas como debe ser, se emparcha todo”, dijo con indignación un empleado.

Según el informe, el estado de los trenes es calamitoso. Entre el 50% y el 90% (dependiendo el tipo de coche) de los vagones de la línea D están excedidos en el kilometraje, lo mismo ocurre con el 100% de los vagones de la línea E, el 73% de la C y el 56% de la B. “Metrovías debería implementar tareas de mantenimiento más profundas a fin de garantizar la seguridad”, exige el informe, firmado dos ingenieros del SBASE y que destaca que en algunas líneas se encontraron bogies (ruedas) con fisuras y piezas que fueron reparadas varias veces. Las ruedas con planeaduras (partes planas por frenadas bruscas) fueron también encontradas en varios choches.

Una de las razones que explica la falta de controles es que aún, a pesar de que el Decreto Nacional 393/1999 lo obligue, no se realizó el traspaso formal del control a la jurisdicción de la Ciudad (a manos de SBASE) y todavía sigue bajo la órbita de la permisiva Comisión Nacional de Regulación del Transporte de Argentina. Y hay más. Los trenes de la línea H no serán nuevos: se sacarán de la línea C, por lo que la regularidad se reducirá y con ella, el servicio.

Edición Impresa

Domingo 5 de agosto de 2007
Año II Nº 0190
Buenos Aires, Argentina