
De hecho, esta semana colapsó el sistema de hospitales y clínicas en gran parte del país. Tanto que, por ejemplo, el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires debió reducir los lugares en donde se realizan partos para destinar más camas al tratamiento de todo tipo de toses, y hasta derivó pacientes de hospitales públicos a instituciones privadas, a las que paga por su internación. La situación obligó, incluso, a que el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, y su par porteño, Alberto de Micheli, convocaran de urgencia a una conferencia de prensa a mitad de semana para dar cuenta del panorama que, insistieron, es preocupante pero está bajo control.
Causas. El actual brote de bronquiolitis y otros males respiratorios no sorprendió a los especialistas porque saben que cada cierta cantidad de tiempo aumenta la agresividad de los virus. “Hay muchas razones por las cuales se produce una epidemia de este tipo. Una es la cantidad de años que pasaron desde la última, porque a medida que avanza el tiempo la inmunidad que da el haber estado enfermo disminuye y las madres, por ejemplo, no les pasan protección a sus bebés cuando los amamantan. Es algo que suele ocurrir cada cuatro años y en el país la última gran infección fue en 2003”, informó Fernando Polack, director de la fundación Infant, que se dedica a investigar las enfermedades respiratorias infantiles.
Por su parte, Marisa Scaramuti, del Hospital de Clínicas, indicó que “no se sabe el porqué de esta periodicidad, pero sí que en estos picos se unen dos tipos de virus para atacar”. En este sentido, fuentes del Ministerio de Salud nacional confiaron a PERFIL que esperaban un aumento de afecciones por el virus de la gripe (influenza) primero, y luego por el sincicial respiratorio (responsable de más del 90% de los casos bronquiolitis o neumonía viral, ver gráfico). Pero no se preveía que atacaran los dos al mismo tiempo, como está ocurriendo. Esto explica que lo casos de neumonía en el país ya están por superar a los de todo 2006; en algunos distritos, incluso, la diferencia supera el 100%. Sin embargo, aún se está lejos de los números del último gran brote. Este año los casos notificados de neumonía llegan a 72.749 contra 84.129 del mismo período de 2003; y los de influenza, a 441.203 versus los 557.016 de cuatro años atrás.
Adelantados. Néstor Vain, jefe de Neonatología del Sanatorio de la Trinidad y profesor adjunto de la Facultad de Medicina de la UBA, indicó que esta vez los casos aparecieron más temprano en el año, desde principios de mayo, con los primeros fríos. Encima, este julio inédito con nevada incluida contribuyó a que los casos se multiplicaran. “La cualidad del virus sincicial es que deja una inmunidad muy corta y, por los cambios en su molécula, es casi imposible desarrollar una vacuna”, dijo. Y recalcó que “en un adulto puede provocar un pequeño resfrío, una enfermedad moderada en chicos, y algo grave en los lactantes”. De todas maneras, vale aclarar que, pese a la alta tasa de internación actual, hoy la mortalidad por males respiratorios es baja. “En el 99,99% de los casos, la bronquiolitis se resuelve y sólo el 1% de los chicos necesita internación”, señaló Polack, quien por eso celebró por las campañas de prevención que se hicieron este año (ver recuadro).
Jorge Cáneva, jefe de Neumonología de la Fundación Favaloro, no duda de la responsabilidad de las bajas temperaturas en el aumento de problemas respiratorios y descartó otros factores ambientales “que sí podrían incidir en ciudades con más grado de contaminación como Santiago de Chile o México”. Cáneva también remarcó la importancia de cortar la cadena de contagios. “Las enfermedades respiratorias deberían aislarse –recalcó–, algo que se logra evitando el contacto con los enfermos, con el uso de pañuelos descartables para no contaminar y con el taparse la boca al toser.”
Grandes diferencias regionales
Una vez más, el mapa del país muestra brutales divergencias entre sus regiones. Mientras en provincias como Mendoza y Buenos Aires –y por extensión en la propia Capital Federal– la situación llegó al borde mismo del colapso y con faltante de camas para internación, en otras como La Rioja, Chaco o Santa Fe el inconveniente por la bronquiolitis y la neumonía apenas se está sintiendo. En Córdoba y San Juan, en tanto, se mantienen los números del año pasado.
Donde más aumentaron los casos de neumonía fue en San Luis, que en casi siete meses duplicó la cantidad de enfermos reportados respecto de todo 2006.
Pero Tierra del Fuego y Tucumán no se quedaron muy atrás: allí el incremento por esta enfermedad ya llegó al 50%. Y no sólo eso: sufrieron, también, un potente aumento de casos de gripe (influenza) en los más chicos.
Cuando las campañas son buenas
Una cosa puede rescatarse de la actual crisis sanitaria debida a los ataques a los sistemas respiratorios. Por primera vez en mucho tiempo, tanto los ministerios de Salud de la Nación como los provinciales, además de sociedades de pediatría y laboratorios medicinales, estuvieron previsores y realizaron contundentes iniciativas preventivas.
“Fue tan buena la campaña que incluso se generó una sobrecarga debido a consultas innecesarias. Es tal el alerta que el número de consultas en guardia por pavadas es enorme”, graficó Néstor Vain, del Sanatorio de la Trinidad, quien llamó a estos hechos “efectos colaterales” de la prevención.
“El plan del Ministerio de Salud fue muy bueno”, coincidió su colega Marisa Scaramuti, del Hospital de Clínicas. El propio Ministro Ginés González García reconoció que las consultas se dispararon por efecto de la campaña, que encararon hace más de tres meses.
En el marco de la Campaña de Prevención de las Infecciones Respiratorias Agudas Bajas en la Infancia se reparte material impreso en más de 20 hospitales públicos de la Ciudad de Buenos Aires, el Conurbano y algunas provincias, que se pueden consultar y bajar de la página web www.respiratoriasbebe.org