
Este descubrimiento en el HD 189733b –así se llama el planeta en cuestión– se suma a una seguidilla de hallazgos “extra solares”. El más reciente, y que también generó sorpresa en el mundo, fue el de Gliese 581c, donde se registraron temperaturas de 0ºC a 50ºC; algo que lo haría “habitable”. Sin embargo, por ahora los científicos no detectaron evidencias ni de agua ni de vida. Su hallazgo fue publicado en abril en la revista Astronomic & Astrophysics, y se realizó desde el Observatorio Europeo Austral (ESO), que dirige en Chile el astrónomo argentino Félix Mirabel.
Búsqueda. “En el HD 189733b se encontró agua en forma gaseosa, pero tiene temperaturas tan altas, mayores a los 100ºC, que se concluye que no podría existir vida allí tal cual la conocemos. Pero, por otro lado, sugiere que otros planetas sí podrían contenerla. De hecho, el que hallamos nosotros posee temperaturas parecidas a las de la Tierra, por lo cual si existiera agua allí lo haría en forma líquida”, destacó a PERFIL Mirabel, quien además es filósofo e investigador superior del Conicet.
El descubrimiento anunciado esta semana fue realizado por un equipo internacional de astrónomos liderados por Giovanna Tinetti, del University College London y la Agencia Espacial Europea. Para lograrlo, utilizó el telescopio Spitzer, de la NASA, que orbita la Tierra mientras espía el universo.
Soledad. Ahora bien, ¿por qué hay tanto interés en los planetas extra solares? “Creo que surge de una pregunta muy básica, que es si estamos solos o no en el universo. Si bien somos conscientes de que en el sistema solar podrían existir formas de vida fuera de la Tierra, como por ejemplo en el interior de Marte, también sabemos que al menos no han alcanzado un grado de desarrollo tal que les permitiera generar seres complejos”, señaló Mirabel a este diario por telefóno.
“La existencia de mundos fuera del sistema solar indica –continuó– que la presencia de planetas asociados a las estrellas es un fenómeno muy común. Y en el universo hay tantas estrellas como granitos de arena en la Tierra. Entonces, uno podría esperar que existan muchísimos planetas con condiciones apropiadas para el desarrollo de la vida, y de niveles complejos de vida”.
El interés por los objetos celestes que orbitan otras estrellas, según Mirabel, también está vinculado a saber “cómo se originó el sistema solar y nuestro planeta en particular”. Mientras, la vida y el agua líquida parecen ser, por ahora, propiedades únicas de la Tierra.