
Mientras promociona el estreno de la quinta película, Harry Potter y la orden del fénix, y a días del lanzamiento del séptimo y supuestamente último de los libros de J.K. Rowling, la joven actriz muestra un estilo cuidado y femenino que dista del aburrido uniforme de aprendiz de maga en Howards. En menos de dos semanas, ha hecho tres apariciones públicas usando minivestidos Chanel, muy de moda entre las famosas. La semana pasada, la actriz de Amas de casa deses-
peradas Eva Longoria usó uno en rosa híper corto para su boda civil con el basquetbolista Tony Parker. Aunque el actual diseñador de la marca, Karl Lagerfeld, declaró haberlo hecho especialmente para ella, era llamativamente similar a otros usados por Lindsay Lohan y Lilly Allen, ambos en blanco. Lohan ya había coincidido con Cameron Díaz y también la esposa de Tom Cruise, Katie Holmes, y Carolina de Mónaco se vieron en fotografías usando el mismo vestido rayado. Chanel será siempre chic, pero parece ya no ser sinónimo de modelo exclusivo.
Watson no ha tenido coincidencias, tal vez porque la británica ha recurrido a viejos diseños. Según el sitio Trendencias, dos de los vestidos usados por la actriz corresponden a la última temporada de alta costura otoño-invierno y sólo uno a la actual colección prêt-à-porter: blanco y con detalles de colores, que usó con unos zapatos bajos. Para el diseño de la foto prefirió tacos altos en el mismo tono del vestido.
Esta semana se rumoreó que Watson había firmado para ser la nueva cara de la marca. La cifra en cuestión sería de unos US$ 16 millones. Quizá Chanel esté apostando a famosas de más bajo perfil: en 2005 se vieron obligados a incómodos comunicados de prensa cuando su modelo Kate Moss fue fotografiada inhalando cocaína en público. Demasiado trash para los herederos de “Coco”, que ahora tienen a Hermione –al menos– entre sus clientas.
Nota al director de Harry Potter... en Suplemento Espectáculos.