Lejos del cafetín de Buenos Aires que hizo famoso el maestro Discépolo, la expansión del café gourmet se instaló en cada vez más bares y sitios bien acondicionados que atraen adeptos para la degustación de alta gama. Nadie pide un simple cortado o un capuccino, acá se saborean Terciopelo Blend, Jamaica Blue Mountain o Papua New Guinea, sin ponerse colorado. La explosión de locales en Recoleta, Palermo y Belgrano no es una casualidad: Nespresso, Coffe Store, Café Martínez, Volta, Bonafide, Havanna, Establecimiento General de Café, Aroma, Gazebo, Felfort, Freddo, Piaccere, Pérsicco y hasta el McCafé de McDonald’s invaden con sus propuestas premium. A esto se suma la inminente llegada de Starbucks, la popular cadena de cafeterías norteamericana que, en silencio, aterrizará por primera vez en Sudamérica con un local que podría ubicarse en Puerto Madero. Se trata de una marca que tiene más de diez mil tiendas en 34 países y atiende semanalmente a 30 millones de clientes con su clásico café machiatto. Visionarios, los gerentes de McDonald’s se adelantaron a la llegada de este emprendimiento y armaron uno similar (ver recuadro).
Así como en los noventa la noprimicia para los nuevos ricos fue descubrir los varietales de los buenos vinos y profundizar la cata y degustación, ahora el café tomó esa posición vip. Pero además, las principales cadenas mencionadas exportan este modelo al exterior en virtud de la repercusión lograda en nuestro país. También otro signo de estos cambios es la aparición de cursos para estudiar el arte del barista, el arte del que crea nuevas y diferentes bebidas basadas en el café.
“El consumo de cafés premium está en una etapa de progreso, asegura Cecilia Klappenbach, gerente de operaciones de Coffe Store, donde se pueden conocer 16 variedades de café. Nuestra cadena está creciendo a un ritmo del 30% anual”. Según una reciente investigación de la consultora LatinPanel Argentina, el 87% de los hogares argentinos toma café y el año pasado en cada hogar se tomó un promedio de 506 tazas de café. En los cuatro locales de Establecimiento General de Café se degustan infinidad de variedades y es quizá el único local que tuesta los granos de café en el mismo sitio. ¿Los más premium? El café Matari, el de Yemen y el Indonesia Mandhelieng, a 5,90 el pocillo. “El café es muy rentable, es un muy buen negocio y se está ampliando la tendencia de las cadenas, agrega el licenciado Martín Blanco, director de Moebius Marketing, consultora especialista en temas gourmet y hotelería. Para obtener mejor rédito tuvieron que reconvertir locales en algo más cool, más lookeados. El modelo por el que Starbucks quiere estar en nuestro país es el de comprar café y tomarlo afuera o en la oficina.
Nespresso, la empresa de la multinacional Nestlé, no se quedó atrás y abrió una boutique dedicada a la venta de máquinas de última generación y café de lujo, en la exquisita Recoleta. Diferentes especialistas reciben al cliente y lo asesoran en la experiencia de beber un café de alta calidad. El café se vende en cápsulas (toda una tendencia mundial). “Un estudio de mercado, del consumo de marcas, nos confirmó que la Argentina estaba preparada para recibir este tipo de producto y servicio, señala Max Kerschen Country Manager para la Argentina de Nespresso. No descartamos abrir otros en zonas de consumo premium como San Isidro o Pilar”. Al respecto, Haroldo Darnauchans, director de la Asociación Argentina de Cafés Especiales señala: “En el mundo hace unos años que existe una tendencia creciente por el consumo de café de alta calidad. En la medida que se conozca de dónde proviene el grano de café, es un avance”.
Pero la llegada de Starbucks también deja lugar a la polémica: “El café expresso que se ofrece en nuestro mercado es de excelente calidad y nadie está esperando que alguna empresa venga a enseñar a nuestros cafeteros cómo hacer un buen café explica Julio Blanco, gerente de la Cámara Argentina de Café–. Hay que señalar, eso sí, que gracias a Starbucks los norteamericanos empezaron a tomar mejor café”.
McCafé se adelantó al arribo de Starbucks
Desde hace un tiempo, McDonald’s viene seduciendo a sus clientes con una carta que se diferencia del clásico combo de la hamburguesa, las papas fritas y la gaseosa. A esto le sumaron el McCafé: un espacio renovado para degustar un mejor café del que ofrecían antes y hasta acompañar con pastelería francesa. Actualmente tienen 60 cafés y van por cuatro más antes de fin de año. “De alguna manera es el giro europeo de una empresa americana”, aclara José Valledor, director general de McDonald’s Argentina. Por este toque gourmet en el café, sumamos nuevos clientes a McDonald’s que tal vez eran reticentes a lo que ofrecíamos. Este negocio lo vimos en Australia y enseguida lo pensamos en Argentina. Tenemos un crecimiento de un 12% anual de clientes de café. Pero toda esta filosofía gourmet la teníamos antes de saber que llegaba Starbucks a nuestro país, aunque parezca lo contrario”.