
—Yo fui presidente durante una semana dificilísima. Y siempre sonreía no porque estuviera contento con el momento trágico del país sino porque en esos momentos que nadie, nadie se animaba a subir, yo sí. Tenía al lado a Reutemann, un hombre serio, prudente, que me decía: “¿Adolfo, cómo te vas a animar? Pregunto con admiración”. Le digo: “Bueno, alguien lo tiene que hacer”. Cuando doy el mensaje ante el Parlamento y dejaron por un rato de sonar las cacerolas y la ciudad de Buenos Aires se llenó de bocinazos y de una sonrisa, creo del 23 de diciembre, me llamó Bernardo Neustadt a Olivos a las 11 de la noche y me dijo: “Mire, presidente, estoy en un shopping en la zona norte de Buenos Aires, está repleto de gente, lo llamo feliz. La verdad es que debo decirle que nadie compra nada, pero todos están mirando la vidriera y con alegría”. Había cambiado el humor de la Argentina. Estaba feliz porque cumplía una acción patriótica. Además, me puse a trabajar y trabajé todo el día. No dormía, no me interesaba.
—Me lo dijo Duhalde, que usted no durmió en los siete días que fue presidente. No es sano.
—Dormía en el helicóptero de la Rosada, o tres minutos en auto cuando iba de un lugar a otro.
—¿Y cuando era gobernador, cuánto tiempo dormía?
—No, tampoco, yo era siempre así, si tengo la adrenalina de hacer cosas importantes, puedo estar horas y horas trabajando y ni me doy cuenta.
—¿Sigue orgulloso de haber declarado el default?
—Son injustos en la forma que lo plantearon. Anuncié la suspensión de los pagos, que no es lo mismo que anunciar un no pago. Suspender no es negar la realidad.
—Un default es eso, es suspender los pagos.
—Yo era presidente del CFI (Consejo Federal de Inversiones) donde participan todos los gobernadores y en noviembre de 2001, cuando ni imaginaba que sería presidente de la Nación un mes después, Ruckauf me pidió que recibiera a dos funcionarios republicanos del gobierno de los Estados Unidos: Adam Lerrick, integrante de la Comisión del FMI, y Alan Melzer, asesor de política económica del Tesoro y del Banco Mundial. Me plantearon lo siguiente: “La Argentina no puede pagar y ustedes le están creando un problema al mundo. ¿Cuál? No es que no paguen, es que ustedes dicen que van a pagar, entonces ningun acreedor puede arreglar las cuentas con ustedes, porque ustedes dicen que van a pagar y no pagan”. Además, me transcribieron la frase completa de lo que había dicho el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, cuando dijo que esos plomeros y albañiles no tenían por qué pagar el endeudamiento de los países como Argentina y siguieron diciendo: “Los que se tienen que hacer cargo son los bancos, que han cobrado tasas por riesgo de hasta el 17% y no hacérselo pagar al albañil”. Esos dos republicanos habían hecho un modelo matemático con las universidades de los Estados Unidos para establecer cómo podían renegociar la deuda con la Argentina. El valor de la deuda de la Argentina en ese momento oscilaba entre el 30% y el 40%. Esto había sido en junio, en noviembre ellos calculaban que en ese momento era entre el 20% y el 30%. ¿Qué insinuaban que era la solución del problema? Que se declarara la suspensión de los pagos, los acreedores y el Fondo Monetario comprara la deuda al 30% e hiciera un solo paquete de deuda con la Argentina. La deuda total eran 150 mil millones, al 30% quedaban 50 mil millones. Como la Argentina pagaba de intereses y otros pagos 5.000 millones por año, y todos los años cumplía con esos 5 mil millones, en diez se pagaba la deuda.
—Para eso precisaba que el FMI destinase 50 mil millones para comprar toda la deuda.
—En esos mismos días De la Rúa me invita a mí y a un grupo de gobernadores a la Cancillería a una reunión reservada donde nos explican las últimas negociaciones con el Fondo Monetario. ¿Y cuáles eran las exigencias reservadas del Fondo Monetario? La número uno era ordenar la relación nación-provincia; y la dos, era equilibrio fiscal. Cuando asumo el gobierno y suspendo los pagos hablé con todos los presidentes del mundo, y todos expresaron solidaridad, preocupación por los muertos que había en Plaza de Mayo, se sentían responsables del desastre argentino y mostraban su enorme voluntad a contribuir. Y hablé con la señora Krueger del FMI. Ella me dijo que se iba de vacaciones, pero que el 8 de enero podía retornar y venir ese mismo día a hacer una visita a la Argentina, le dije: “Señora, bienvenida, la Argentina quiere solucionar los problemas”.
—¿Habló con Krueger antes o después de hablar con Bush?
—Hasta ahí yo no había hablado con el presidente Bush, sí con Aznar, y había recibido notas de Putin y de Blair. Cuando pido una comunicación con Bush, me dicen que estaba de vacaciones en su rancho, hay que recordar que era Navidad, pero que el sábado a las 11 de la mañana hora argentina me iba a llamar. Yo me preparo para esa conversación con los gobernadores, éramos expertos en la coparticipación federal, con Juan Carlos Romero (Salta) y un grupo de jóvenes economistas de la Universidad de San Andrés habíamos hecho un proyecto de nueva ley de coparticipación federal, cuyo borrador ya teníamos y era un sistema con premios y sanciones donde con el crecimiento de la economía se creaba un sistema para eliminar los desequilibrios y las injusticias. Además cito a una reunión de gobernadores para el domingo, me pide Kirchner que no la hagamos en Olivos sino en Chapadmalal, y le digo que sí. El sábado a la tarde viajé para allí y el sábado a la mañana tengo la llamada con Bush. Estaba el traductor de la Cancillería, once en punto suena el teléfono. Yo lo había conocido a Bush siendo gobernador de Texas y yo de San Luis. Cuando fui a Dallas en esa visita oficial en 1998, tengo una audiencia con Bush y él me trata muy afectuosamente, me habla en español y me cuenta que él quiere ser presidente de los Estados Unidos y ya había juntando 50 millones de dólares para la campaña. Yo le digo, “ bueno, quiero ser presidente de la Argentina, pero a diferencia suya no he juntado ni un millón para la campaña”. A las once de la mañana cuando me llama me dice: “Se acuerda presidente aquel día que nos reunimos en Austin”, y le digo “Sí, cómo no voy a recordar que usted me dijo que había juntado 50 millones”. Y me dijo: “Bueno, mire, usted fue Presidente”, y “usted también”, le digo. Luego me dijo: “Estoy muy preocupado por lo que pasa con la Argentina, cuente con mi colaboración, estoy a disposición”.
—¿En la conversación telefónica con Bush se mencionó específicamente el default?
—Nadie hablaba del default, no era el tema de la conversación, se hablaba de la crisis de la Argentina y que él se ponía a disposición para contribuir a salir de la crisis. Yo le conté que había hablado con el Fondo Monetario y me dijo: “Me parece muy bien; yo voy a respaldar las soluciones que ustedes le propongan al FMI”. Le dije que Krueger venía el 8 de enero a la Argentina y que la iba esperar con soluciones.
—¿No le parece un poco irresponsable que por más que fuera el 24 de diciembre Anne Krueger no suspendiera sus vacaciones y se viniera directamente?
—Suspendió el almuerzo, porque cuando yo la llamé estaba almorzando… pero esos ocho días era el tiempo que precisaba para preparar un plan.
—¿Por qué Kirchner le pidió reunirse en Chapadmalal?
—Porque hubo un cacerolazo el viernes a la noche. Y se suponía que podía haber otro el sábado en Olivos. Para no tener que enfrentar un riesgo, cuando los gobernadores entraran, Kirchner me pide que lo hagamos en Chapadmalal. Le dije que no tenía inconveniente si los otros gobernadores estaban de acuerdo, él me dijo que sí, entonces se hizo ahí. Cuando llego a Chapadmadal, fue histórico porque me reúno con una persona que no conocía, y si la veo en la calle hoy no lo reconocería: aprovecho si lee este reportaje, me encantaría que me llame y me diga: “Yo era aquella persona”. Era el director nacional de Presupuesto, el tipo se pone muy nervioso y me dice: “¡Cómo! ¿Va hacer el presupuesto conmigo?” Le dije: “Sí, sí, voy hacer el presupuesto con vos y lo tengo que hacer ya”. Y me dice: “Pero yo nunca pude hablar con un presidente”. Le respondí: “No te hagas problema porque soy experto en presupuestos, ¿vos te acordás que Angeloz decía que él iba a usar un lápiz rojo? Yo incorporé el lápiz rojo pero lo usaba y tenía en mi mesa de trabajo decenas de lápices rojos chiquititos de tanto usarlos. Y cuando venía alguna persona importante que sacaba el tema, le regalaba un lapicito rojo gastado como recuerdo”. Era un lápiz rojo que había usado para el bien de San Luis, y ahora quería usarlo para el bien de Argentina. Entonces tomo el presupuesto nacional y empiezo a tachar todo lo que para mí eran superfluo e innecesario. Autos oficiales, suprimí los autos oficiales por decreto lo mismo que había pasado en San Luis. La Presidencia tenía contratado el alquiler de los autos oficiales a ocho mil pesos, que eran ocho mil dólares mensuales. Esto quiere decir que en dos meses pagaban el auto, y a partir de ahí los dos o tres años que lo usaban era corrupción pura. Piense en los miles y miles de autos oficales.
—¿Eliminando la corrupción se alcanza el equilibrio fiscal?
—Se llama corrupción estructural. Cromanón es un caso típico de corrupción estructural, el policía daba la autorización y se hacía el tonto cobrando alguna cosita, los bomberos daban el certificado de habilitación, el inspector municipal que tenían que revisar los baños hacía la vista gorda. Todo eso va sumando pesitos, pesitos y pesitos que salen de las arcas que deberían ir al Estado. Es un problema gravísimo. La corrupción estructural son “miles de hormiguitas” robando. Luego está la de a uno, como la de Skanska, que la prensa descubre. Pero la de todos los días, de miles y miles que van robando un “lapicito”, un “cuadernito”, una “hojita”, abusan con la luz, con los viáticos, con el pasaje, son miles y miles de pesos todos los días, de todos los años, por eso los presupuestos no alcanzan.
—¿Esa reunión con el director de Presupuesto fue en Chapadmalal antes de reunirse con los gobernadores?
—Sí, en Chapadmalal el domingo a las 12 del mediodía. Primero pusimos un tope salarial de 3.000 pesos para el sueldo máximo. Primer conflicto, ATC, no había ningún contrato por menos de 6.000 pesos. Hay miles y miles de funcionarios, asesores, consultoras, era un ahorro importantísimo. Luego la supresión del parque automotor. La supresión de todos los gastos reservados, y de celulares: decomisamos miles y miles de celulares.
—La misma reducción de costos reales que usted planteaba la logró Duhalde con una sola medida: la devaluación.
—Correcto, pero la diferencia era que yo lo hacía dentro de la convertibilidad, sin devaluar.
—Con la devaluación además logró superávit fiscal.
—El superávit fiscal es falso, después le explico por qué lo digo. Entonces el 29 de diciembre ya teníamos un presupuesto equilibrado y el 8 de enero (antes de la llegada de Krueger) tenía que tenerlo sancionado por el Congreso. ¡Esto era lo que quería hacer yo! Me reúno con los gobernadores a las 3 de la tarde, vienen algunos, otros tenía tormentas en el camino, otros no podían venir, empieza todo un cuento...
—Kirchner también faltó.
—Kirchner estaba en Mar del Plata y lo mandó a Acevedo...
—¿Cree que Kirchner le pidió mudar a Chapadmalal la reunión para que fracasara?
—El era muy amigo de Duhalde, pudo haber sido. Antes, el viernes había tenido yo una reunión con Ruckauf y me ofrece: “Estoy dispuesto a solucionar los problemas de la provincia de Buenos Aires si me nombrás canciller”; bien, “el lunes te nombro canciller”. Ya habíamos acordado con Ruckauf que asumía de canciller. Quiero contar una anécdota más jugosa y que no he contado: el gobernador de Santiago del Estero, que no era Juárez ni su mujer, se llamaba Carlos Díaz y nadie lo conocía, el domingo a las 9 de la mañana me envía por fax un acta de la reunión de Gabinete provincial donde expone las razones por las que no va asistir a la reunión de Chapadmalal donde decía exactamente lo mismo que me había dicho De la Sota por teléfono a mí. No podía ser exactamente igual salvo que De la Sota se lo hubiera dictado al gobernador de Santiago del Estero. Cuando me reúno con los pocos gobernadores que vienen, les digo: “Muchachos, viene el 8 el FMI, en la reunión que tuvimos con De la Rúa nos contó que el Fondo planteaba dos temas: ley de coparticipación y equilibrio fiscal”. Lo miro a Romero y le digo: “Con vos de aquel lado del mostrador ya hicimos un proyecto de coparticipación federal hace un tiempo, ahora de este lado del mostrador, como presidente de la Nación, estoy dispuesto a suscribir la ley que hicimos los gobernadores en beneficio de las provincias”. Me respondió: “No, ¿cómo vamos a hacer, dictar esa ley?” Respondí: “Pero Romero, cómo no la vamos a dictar si la hicimos juntos, es más, vos dirigiste el equipo”. Empiezan a poner pretextos y les digo: “Bueno muchachos, dejemos un minuto la ley de coparticipación, el otro tema es que tengo que mandar un presupuesto equilibrado y acá lo tengo. Si nos ponemos de acuerdo convocó ya a sesiones extraordinarias para el 2 de enero, todos trabajamos para que se sancione la ley de presupuesto y la de coparticipación, y la esperamos a Krueger con la ley de coparticipación, y el presupuesto equilibrado...”.
—… y le pedían 50 mil millones para recomprar toda la deuda.
—Y le pedimos que nos ayude a solucionar el tema de la deuda. Así yo entregaba el gobierno el 8 de marzo con los tres grandes problemas de Argentina solucionados. Asume el nuevo gobierno, y como habíamos pactado en las reuniones previas a asumir, yo iba a ser el jefe de Gabinete del nuevo gobierno porque iba a ser presidente por sólo 180 días, después se olvidaron de los acuerdos, no importa, no debió Duhalde acordarse de ese compromiso.
—Ese acuerdo fue entre el grupo federal y el de las provincias grandes que eran Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.
—Todo el Senado, la Cámara de Diputados, todo. El poder institucional de Argentina que dio la solución. Eso no importa, es anecdótico. A las 3.30 de la tarde, estancado, digo: “Pero muchachos, ¿qué les pasa? Yo acepté ser presidente si ustedes me respaldaban y ahora no me respaldan”. Responden: “Mirá, estas leyes hay que pensarlas”. Bueno, les digo, “ahora voy a pensar yo”. Salí y me reuní con mis amigos, estaban Luis Luquin, Alberto (mi hermano), María Angélica Torrontegui, diputada nacional, y Matilde Daract, que era mi secretaria privada. Y les digo: “Miren, así no podemos seguir. Si no me aprueban la ley de coparticipación, ni me quieren aprobar el presupuesto, no tenemos solución”. Me miran, y les digo: “He decidido renunciar, en estas condiciones no podemos gobernar”. Todos los que estaban ahí me felicitaron por la decisión: “Si no te aprueban las leyes tenés que renunciar”. No hay ninguna otra razón, ninguna otra razón más que la falta de patriotismo de los que participaron en la reunión, que estaban armando y ya tenían la reunión en Lomas de Zamora para poner a otro presidente
—¿Los que estaban como los que no estaban?
—La mayoría había empezado el viernes, en realidad el día jueves, cuando me reuní con la UIA, con la Unión Industrial, y me pidieron la devaluación y el plan de las industrias culturales, y yo les dije que no iba a devaluar.
—¿A partir de que usted le dice a la UIA el jueves que no va a devaluar dejan de apoyarlo los gobernadores?
—Se produce el cambio, sí.
—Duhalde dijo que usted tuvo un ataque de pánico.
—Eso es para justificar su propia cobardía y la de Camaño, el señor que abrió las puertas de la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación la noche del viernes cuando le mostraron al mundo que el Congreso de la Nación era asaltado, que sacaban de adentro los sillones y que quemaban los muebles. Esa puerta no se puede abrir si no la abren de adentro. Y la única persona que estaba dentro del Congreso era el señor Camaño.
—¿De la Rúa tiene razón al decir que Duhalde hizo un golpe?
—Sí. Yo creo que sí.
—¿Y a De la Sota qué papel le adjudica?
—Creo que De la Sota es un gran envidioso. Durante los dos años del gobierno de De la Rúa dijeron que los candidatos a presidente del justicialismo eran Reutemann, De la Sota y Ruckauf. Y los presidentes fuimos: el que habla, Duhalde y Kirchner. Nada más lejano al plan que tenían. Y en una reunión del embajador de España con la Iglesia y Duhalde fue De la Sota y le tiraron “huevazos”, lo silbaban y no lo dejaban entrar. Jamás me invitaron a esa reunión, que era la reunión de la conspiración contra De la Rúa. Más aún, el doctor De la Rúa, el día que renuncia, me llama por teléfono a mí y me pregunta si va a tener apoyo de los gobernadores que viajaban a Merlo, donde habíamos inaugurado un aeropuerto. Le digo: “Mire doctor De la Rúa, usted me sorprende, he escuchado el mensaje que acaba de dar por la televisión. Voy viajando en el auto, a las 10 de la noche, nos reunimos con los gobernadores en Merlo, yo me comprometo a hacerle la pregunta y descartaría que lo vamos apoyar, pero tengo que preguntarles a ellos y a las 10 de la noche, le contesto”. Una hora después, había renunciado. Además, De la Sota fue el que armó todo el mamarracho jurídico que fue la Asamblea Legislativa, que le hizo dictar una ley cuando la Asamblea no puede dictar una ley modificando el mandato.
—¿Usted sostiene que tendría que haber continuado los dos años que faltaban para concluir el mandato de De la Rúa?
—No, yo aceptaba la ley, no tenía ningún problema porque gobernaba bien los 90 días, si yo hubiera conseguido que el presupuesto se dictara con austeridad y el plan de austeridad funcionara, si dictábamos la ley de coparticipación, y nos sentábamos con el FMI y solucionábamos el problema de la deuda externa de Argentina, después de los 90 días me iba a mi casa y para diciembre del año siguiente me iban a buscar para que yo fuera el presidente de la Nación argentina, porque iba a ser un héroe, porque eso era lo que había que hacer, había que empezar a hacer el cambio.
—¿Era lógico llamar a elecciones en tres meses?
—No, pero ésa era la lógica de los politiqueros, ¡qué podía hacer!
—¿Esa es la responsabilidad que le asigna a De la Sota?
—De la Sota fue el que conspiró para que la reunión en Chapadmalal fracasara. Era la voz, la prolongación de la voz de Duhalde que no era gobernador, en la reunión de gobernadores.
—Volvamos a qué sucedió con los empresarios cuando dijo que no iba a devaluar. ¿Qué pasó con ellos después?
—De ahí, dicen, partieron a Lomas de Zamora, y tuvieron la reunión esa noche en Lomas. Duhalde había tenido tres reuniones conmigo y dos o tres con Alberto, mi hermano, en la Casa de Gobierno, se había ofrecido para ser una especie de embajador, no con el título de embajador sino de mensajero para ir a hablar con Aznar para que Europa nos ayudara en el FMI. Yo le agregué la misión de hablar con Juan Pablo II, que ha hablado de la deuda externa de los países pobres del mundo. Y me aceptó, esto fue el miércoles. El jueves, ya no apareció, el viernes no apareció, ni el sábado.
—Los peronistas que votaron por usted una semana antes...
—... y que aplaudieron porque quisieron mi discurso.
—Una semana después no fueron a la reunión.
—Fueron a sabotearla
—¿Qué cambió en esa semana, ¿sólo el tema de la devaluación?
—Exactamente.
—Usted dijo que hubo primero un golpe a De la Rúa. ¿Lo pusieron a usted por tres meses para que cargara con todos los costos y devaluara y luego se dieron cuenta de que no lo haría?
—En un diario de hoy, jueves, dice que Duhalde cenó, la noche que asumió con Magnetto (CEO de Clarín) donde le llevaron la ley de patrimonios culturales. Unida a la devaluación significaba estatizar la deuda privada.
—Pero usted se refiere a la UIA y Magnetto está en AEA...
—Las reuniones eran con los empresarios. Dejo claro quiénes estaban: Massuot, Perez Companc, Rattazzi, Mendiguren, que era el vocero principal, Nicholson, Rendo de Clarín y otros.
—¿Todos querían devaluar?
—Todos quería devaluar.
—¿Mendiguren era la voz cantante?
—La voz cantante.
—¿Y después de Mendiguren, quién sería el otro que tenía el rol más fuerte?
—Rendo, que se reunió conmigo una o dos veces y Magneto también me pidió este tema. Y perdón, en la Secretaría Legal y Técnica de Presidencia, sobre la mesa, estaba el proyecto de ley.
—¿Le pidió por Patrimonios Culturales o la devaluación?
—Las dos cosas. Iban complementadas las dos cosas explicando que las empresas privadas no podían. Así como el Estado tenía que suspender el pago, las empresas privadas, también.
—Quiero que sea preciso y le pregunto nuevamente: ¿durante la semana que usted fue presidente se reunió dos veces con Magnetto y con Rendo?
—En esa, yo me reuní con Rendo. Magnetto se había reunido con mi hermano.
—¿El pedido de devaluación había sido por Rendo pero no por Magneto o Magneto se lo hizo a su hermano?
—La devaluación me la pidió Rendo a mí en una reunión, y lo ratificaron esa noche en Olivos.
—¿Quiénes lo ratificaron?
—Los industriales donde estaba Rendo, pero Magneto no, a mí no me lo pidió. Magneto tuvo una reunión con mi hermano y le planteó el mismo tema, más suave.
—¿Sabe que Kirchner no quería salir de la convertibilidad?
—Pero Kirchner era amigo de Duhalde. En la campaña de Duhalde contra De la Rúa, Kirchner fue el único gobernador que acompañó a Duhalde.
—¿Qué le decía Kirchner cuando usted fue presidente?
—Le preocupó mucho que las encuestas que circularon de mi popularidad y aceptación de la gente a mi gestión fueron del 80%. Y creían falsamente que yo no quería convocar a elecciones. Lo que habían pedido De la Sota, Kirchner y Ruckauf era ser candidatos en marzo. Cuando me propone que yo sea el presidente, le dije: “Kirchner, ¿vos me vas a acompañar de jefe de Gabinete?”. “Sí”, me contestó. “Romero, ¿me acompañás de canciller?” “Sí”, me dijo, entonces, “acepto”, dije yo. Me designan, entonces los llamo para que preparemos el discurso y el plan de gobierno y se enojaron porque yo renuncié a la gobernación, y me dijeron: “¿Cómo vas a renunciar? Tenés que pedir licencia”.
—¿Tomaron su renuncia como que se quería quedar más tiempo como presidente?
—No sé qué tomaron. Pero me contestan que ellos no están dispuestos a renunciar. “Pidan licencia”, les dije. Me responden: “No, la oposición no nos va a dar licencia”. Bueno, “habilitame Romero a que yo hable con la UCR y con los renovadores de Salta y yo les voy a pedir que te necesito como canciller. Vos te comprometiste a ser canciller”, y me dice: “No mirá...”.
—¿Y Kirchner?
—Y Kirchner lo mismo.
—Respecto de salir de la convertibilidad y devaluar. ¿En el momento previo a su nominación como presidente había un acuerdo mayoritario respecto de devaluar o de no devaluar?
—Estaban todos de acuerdo con la convertibilidad.
—¿Tanto pesó Clarín?
—Tanto fue el peso de Clarín y de Duhalde. El que hace la conspiración es Duhalde.
—¿Ruckauf también estaba de acuerdo con la convertibilidad?
—Ruckauf estaba de acuerdo y fue el que propuso la doble moneda, el argentino.
—Otro patacón.
—Sí. Pero iba a ser moneda. Entonces, nosotros íbamos a pagar los sueldos con el argentino, que sí se iba a devaluar pero la gente podría elegir cobrar por ejemplo un sueldo de 700 pesos en esa cantidad en pesos o, por ejemplo, en argentinos pero 1.200. Iba a llegar un momento que íbamos a tener una moneda equivalente al dólar y una moneda devaluada pero se iba a producir una devaluación paulatina que iba a ir acompañando al crecimiento del salario, y no una devaluación de los asalariados.
—Creo que eso era un engendro y la devaluación la imponía la realidad, no Clarín.
—No era mía la idea, era de los gobernadores, ellos lo propusieron: De la Sota y Ruckauf. Es que era la forma de salir, de unificar toda la moneda trucha que habían fabricado y que pudiera funcionar el Estado internamente con una moneda que se podía devaluar y salir del corset 1 a 1.
—¿No siente que lo usaron?
—No me usaron para nada. A Duhalde le falló el plan. Creía que le caía servido en bandeja. Cuando fue a la reunión no lo apoyaba nadie. ¡Nadie confiaba en Duhalde!
—¿O él dijo que no quería?
—¡Cómo va a decir que no quería, pero por favor! En ningún momento dijo que no quería. No se animaban. No se podían ni proponer porque ni podían salir a la calle. Yo sí.
—¿Con “ellos” se refiere a De la Sota, a Ruckauf?
—A todos. Cuando entraron a la reunión les tiraron huevos. Yo andaba en las calles de Buenos Aires y el día en que me propusieron me pasó un hecho que para mí fue de gran valor humano. Yo estaba en mi departamento, vivía en Arenales entre Uruguay y Paraná, estaba con mis hijos y mi familia y tenía un balcón. Se había reunido la Asamblea Legislativa y yo estaba con traje para ir a asumir. Por supuesto habían empezado a las siete de la tarde y terminaron a las siete de la mañana porque estaban buscando la forma de condicionar. Salgo al balcón a tomar aire, con el nerviosismo propio, y me empiezan a aplaudir de todos los balcones de la zona. Yo no era un tipo repudiado ni soy un tipo repudiado.
—¿Se da cuenta de que buscaron una persona que pagase los costos de la devaluación?
—Esa tal vez pueda ser la intención de alguno. En el momento, la clase política decidió mi designación porque era el único que estaba en condiciones de asumir y que se animaba a hacerlo.
—Las únicas provincias, como decía Cavallo, que tenían la legitimidad de no tener déficit fiscal eran San Luis y Santa Cruz. ¿Por qué no fue el gobernador de Santa Cruz quien asumiera?
—Porque nadie lo propuso. Porque no confiaban en él.
—¿Hubiese querido?
—Sí, porque los candidatos a presidentes que se preparaban para presentarse en esa elección de marzo eran justamente Kirchner, Ruckauf y De la Sota. Pero nadie los proponía porque nadie quería que fuera de la Sota ni Ruckauf. Y a Kirchner nadie lo propuso, no tenía el consenso.
—¿Por qué no Puerta, que ya había asumido transitoriamente la presidencia?
—No, no. A Puerta lo habíamos elegido presidente del Senado. El dijo que por 180 días, no.
—90 días.
—90 días.
—Es la tercera vez que confunde los 90 días de mandato con 180. ¿Por qué?
—Porque al principio eran 180 días. Para mí no tenía importancia. El momento era tan grave, que no había tiempo para especular. Yo soy un tipo absolutamente sincero, expresivo, no tengo reservas mentales, digo lo que pienso. Y cuando me hizo una reflexión donde me pegó en un punto importante: cómo un tipo que ama la libertad de prensa no advierte que tiene una contradicción entre ejercer un poder y tener un diario (ver recuadro página 17) expresé hasta con mi cara que lo que usted me había dicho me impresionaba y me tocaba, porque soy un ser humano de carne y hueso. En ese momento yo arriesgaba mis hijos, mi familia.
—¿Kirchner lo alentaba?
—Me alentaba y formábamos parte de un grupo con un pensamiento parecido.
—¿Y Cristina?
—Lo único que le importaba era la Comisión de Asuntos Constitucionales, que la detentaba Yoma y que tuvimos que tener una pelea para sacar a Yoma y ponerla a ella. Creo que estaba bien lo que estábamos haciendo y no era un error. Cristina Kirchner en la Comisión ha tenido una actuación importante, aunque ahora es criticada porque no se reúnen.
—¿El haber nombrado a Carlos Grosso fue parte de sus errores? —Discutimos si el peronismo tenía que asumir el rol o no en ese momento. Pensamos: ¿hay algún otro partido que lo pueda asumir? No. Entonces el peronismo tiene que asumir la responsabilidad histórica. Los peronistas acercaron nombres y pidieron por personas.
—¿Y quién pidió por Grosso?
—No me acuerdo. No me lo pidieron a mí tampoco. Por ejemplo, Reutemann se enojó conmigo porque yo no lo nombré y Obeid porque lo nombré a Vernet. Si me están eligiendo presidente y me renuncia el que iba a ser el canciller y el jefe de Gabinete, ¿qué quieren que haga?
—Kirchner y De la Sota.
—Si no se animaban a ser jefe de Gabinete, qué se iban a animar a ser presidente. En las circunstancias que estabamos viviendo... En ese momento, yo me encuentro con Vernet, que había sido gobernador conmigo, había sido un buen gobernador de Santa Fe, desde mi punto de vista. Llamé a todos los ex gobernadores. Un tipo que había sido gobernador de una provincia consideraba que era apto para hacerse cargo de un instrumento por 90 días.
—¿Buscaba experimentados y a la vez retirados porque los que tenían futuro político no lo querían arriesgar? ¿Por eso Grosso?
—Me acuerdo que vinieron, encabezados por una personalidad que yo respeto mucho que es Claudio Escribano, todos los medios de comunicación ligados a la Iglesia de la mano de Grosso previo a su designación. Después se horrorizaban los mismos medios de que lo hubiera nombrado. Además el cargo que tenía era de un simple asesor, no era un cargo importante. El hizo la declaración desafortunada cuando entró a la Casa de Gobierno que provocó una irritación en un pueblo que estaba justificadamente irritado. El hizo una declaración: me han elegido por mi inteligencia y no por mi prontuario. Yo creo que está dentro de lo anecdótico. Eso provocó parte del cacerolazo el viernes. Ese viernes hubo un cacerolazo contra Grosso, pero ese viernes quemaron vagones en el ferrocarril. Ese viernes la Justicia le quitó el legítimo derecho al doctor Bravo, que había sido elegido senador por la Capital Federal, y se lo otorgó a Béliz.
—¿Lo hicieron suponer que había un complot?
—Después mirado a la perspectiva uno piensa: mirá todo lo que produjeron el viernes.
—¿Qué opina de Cavallo?
—Un excelente economista que falló porque al final se creía omnipotente y que podía hacer lo que quería y trabajó para un interés. Lo que ocurrió fue muy grave, en esos días, previo a que yo asumiera, salieron del país aviones cargados de dólares. Y después, el gobierno siguiente al mío, indemnizó a los bancos. ¿De qué los indemnizó? ¿De la plata que se robaron? Ahora explico por qué hablo de que el superávit fiscal es falso. El endeudamiento de la Argentina era de 150 mil millones de dólares. Cuando asumió Kirchner ya era de 190 mil. Pagamos 10 mil millones al Fondo, más 5 mil a otros organismos, tuvimos una quita 70 mil más los 20 mil millones que no entraron en la renegociación de deuda y lo perdieron. Son 105 mil millones menos de deuda. Por tanto, tendríamos que deber hoy 85 mil millones y debemos 150 mil. Hemos emitido 75 mil millones de dólares de deuda.
—Pero hay 40 mil millones en reservas en el Central.
—No estoy diciendo que sea corrupción. Pero les pido a los economistas que revisen bien el tema.
—¿Cuál fue el papel de Alfonsín?
—Es un gran amigo de Duhalde y que trabajan juntos en política. Cuando se produce la vacante de Remes Lenicov, es Alfonsín el que lo propone a Lavagna. Su visión de la Argentina empieza y termina en la provincia de Buenos Aires. La Argentina, con el distrito único, sin Colegio Electoral, Buenos Aires tiene el 40% de los votos. Y pelean por cuál es el que tiene el paquete accionario de la provincia. Duhalde con el 30% de la provincia manejaba el 40% del país.Hacen un acuerdo inteligente.
—Amenazó con la separación de San Luis del territorio nacional si no devolvían los fondos de su provincia en el corralito/corralón del Banco Nación, mientras Kirchner había llevado los fondos de Santa Cruz al exterior. ¿Quién fue más inteligente?
—Yo lo escuché a Cavallo felicitarlo a Kirchner por haber depositado los dineros en el exterior. Y lo recriminé duramente a Cavallo por haber felicitado a Kirchner: “Pero Cavallo, vos no podés ser tan injusto, si la provincia de San Luis retira los 700 millones de dólares que tienen en la sucursal San Luis del Banco de la Nación, se cae el Banco Nación y se cae la Argentina”. Por eso la hipocresía argentina. Aún hoy, hay argentinos que me critican porque tenía la plata la provincia de San Luis en el Banco de la Nación. Que me banquen si me equivocaba pero creo en mi país. Lo volvería a hacer.
—¿Qué conclusiones le dejó aquella semana?
—Me dejó, primero, la tremenda satisfacción del deber cumplido. En el momento más difícil de la Argentina me llamaron y yo como un soldado hice lo que tenía que hacer.
—¿No se arrepiente de haber renunciado?
—No, no me arrepiento. Después pensé en la sabiduría de Perón cuando el 17 de octubre Farrell le ofreció que asumiera el gobierno. “¿Qué me va a pedir, coronel?” Le dijo cuando la Plaza de Mayo bramaba y él estaba reunido en la Casa de Gobierno. Y Perón no le dijo: “Deme el gobierno”, que era lo que Farrell le ofrecía, le dijo elecciones. Por eso hay que tener la legitimidad de las elecciones, si no no se puede gobernar.
—¿Qué le critica a Kirchner?
—Que abandonó su partido. Que nos aisla del mundo. Que enfrenta a los argentinos.
—¿Le critica a Kirchner lo mismo que usted y su hermano vienen haciendo en San Luis: poco apego a la institucionalidad, democracia familiar, falta de independencia de los poderes, ahogo de la oposición y falta de libertad de prensa?
—Yo creo que no. Que son cosas diferentes, pueden ser comparadas pero creo que tenemos diferencias sustanciales. En primer lugar, porque el gobierno de San Luis ha sido un gobierno de progreso. San Luis está hoy muchísimo mejor que antes. No del infierno a subir un escaloncito, sino que tiene una clase media más pujante, mayor posibilidad de acceder a los estudios y respeto a las instituciones.
—¿Si hubiera logrado esas mejoras, o mayores, justificarían, lo llevo al extremo, una dictadura?
—No.
—¿Por qué usted y su hermano son menos autoritarios que Kirchner?
—Voy a tratar de decirlo textualmente: Cristina Kirchner dijo que el Parlamento era el órgano deliberativo del Poder Ejecutivo Nacional. Esa concepción la repitió tres veces y está en el diario de sesión del mes de octubre del año pasado. Ella se rasga las vestiduras hablando de la calidad institucional y tiene una concepción antirrepublicana: confunde el gabinete con el Parlamento. Confusión que nosotros no tenemos más allá que tengamos enormes errores. Si hoy la Corte Suprema ha dictado una sentencia con una medida cautelar prohibiendo la realización de elecciones simultáneas de la municipalidad de San Luis por una consulta popular, debo pensar que el Parlamento que dictó esa ley o el Ejecutivo (si es que tuvo la iniciativa), o ambos, se equivocaron al hacerlo. Pero en un sistema republicano se respeta lo que decide la Corte. Y no cabe la menor duda que en San Luis se va a respetar el fallo aunque podamos discrepar. En Santa Cruz echaron al procurador general. La Corte le dijo que lo tenían que reponer y todavía no lo reponen ni lo repondrán. Ahí tiene las diferencias.
—Los Rodríguez Saá como los Kirchner llevan años en el poder. ¿Cuál es el lado bueno y malo de que una sola familia detente el poder tantos años?
—A mí me eligieron cinco veces seguidas gobernador, es mucho. Encontré que mis amigos en el gabinete creían que habían logrado la eternidad y que eso les daba impunidad. Entonces tuve que ser muy estricto en la exigencia del cumplimiento del deber y lo logré con un esfuerzo adicional al que había hecho en el primer gobierno en el que me tuve que ganar la legitimidad, el liderazgo y la confianza. Cada período me significó un esfuerzo mayor al anterior. Lo que tiene la reelección es que los políticos se acostumbran, se ponen soberbios, se creen eternos. Ventajas: no hay una carrera de funcionario público, entonces uno aprende mucho con acierto y error. Los aciertos son para beneficio de todo el pueblo y los errores son en perjuicio de todos. No aspiro a ser gobernador de San Luis, creo, nunca más; dejé cosas importantes en lo personal, en lo espiritual, en lo humano para cumplir con mi deber y acabo de excluirme de ser candidato a presidente.
—En San Luis hay un solo diario, “La República”. Usted encabeza el directorio y su hija es la directora editorial. ¿No cree que sin prensa independiente es difícil mejorar la calidad institucional?
—En San Luis mi familia es propietaria de diarios. En 1913, Humberto Rodríguez Sáa fundó el diario La Opinión, que hoy no sale, pero somos titulares de esa empresa.
—Además de “La República”, ¿qué otros diarios tienen?
—Sólo se publica ése. Pero somos titulares de La Voz del Sur, un diario que salía en Villa Mercedes y era el decano de la provincia de Cuyo; y de La Opinión; el otro fue fundado en 1930.
—¿“La República” cuándo se fundó?
—En la década del 60. La República fue fundado por un señor Pérez; luego compramos el paquete accionario.
—¿Hay continuidad entre su abuelo y el diario “La República” o ustedes dejaron de ser editores y pasaron a ser editores después de entrar en la política?
—Mi familia siempre tuvo el diario. Mi hermano Alberto y yo nos incorporamos a la vida periodística por La República.
—Al comprar “La República”, ¿mantienen los otros diarios de la familia?
—Sí: La Opinión. Todavía salía.
—O sea que son genuinos editores.
—Exacto. Hoy sale un diario que se llama El Popular, que es de la oposición. La municipalidad de la cuidad de San Luis edita un diario, un periódico quincenal. El 90% de las radios FM son opositoras. Los canales de televisión, hay dos en San Luis, uno en Villa Mercedes y casi uno en cada pueblo, son independientes y la mayoría con tinte opositor. Somos muy respetuosos de la prensa libre y creemos que con libertad de prensa y de expresión de todos los actores es la mejor forma de construir una sociedad más libre.
—¿Cómo imagina que puede haber un diario independiente si el presidente de su directorio es elegido gobernador durante cinco períodos?
—No, nosotros no somos hipócritas, no pretendemos manejar el país desde las bambalinas como hay quien las maneja en la Argentina, detrás de las editoriales o detrás de un monopolio periodístico, pero la opinión pública no se forma solamente con el diario de papel, se forma también con radio y televisión.
—¿Tienen canales de televisión?
—No, sí tenemos una radio FM en la ciudad de San Luis.
—¿Qué lugar ocupa?
—El último, no tiene ninguna importancia, y Radio Nacional, que es una radio del Estado Nacional, fue opositora. Jamás su director fue un amigo nuestro, ni en el gobierno de Alfonsín.
—Usted dijo: “No somos hipócritas, no lo hacemos detrás de bambalinas” pero no es una disculpa ser sincero si lo que se hace es incorrecto.
—Pero hay un alto respeto por la libertad de prensa. Le doy un ejemplo: hay provincias que limitan la venta de los diarios nacionales a partir de determinada hora. En San Luis se vende La Nación, Clarín, Los Andes, de Mendoza, todos los diarios en forma competitiva y con un número enorme de ejemplares. En cambio, a nivel nacional estamos en una de las peores etapas respecto del ejercicio pleno de la libertad de prensa con la intromisión del Estado Nacional, que a través de la publicidad creo que controla muchas cosas.
—¿Hay más libertad de prensa en San Luis de la que hay a nivel nacional?
—Si prende la radio en San Luis, desde que empieza el día hasta que termina, escuchará opiniones contra el gobierno, a tal punto que yo, por mi salud mental, llevo un cd con buena música para cuando me satura, para no enojarme.
—En Buenos Aires también hay radios críticas. La radio es un medio más libre porque requiere menos costos; son la televisión y los diarios los constructores de la agenda política... y usted tiene el único diario.
—Le voy a explicar por qué está limitada la libertad de expresión a nivel nacional: porque el peronismo está proscripto y en los medios el tema no existe; y cómo no va a exigir que el principal partido de la Argentina, teóricamente el gobernante, no esté proscripto. Sólo se puede explicar si hay detrás un plan.
—Sé los problemas de libertad de prensa que enfrenta la Argentina. Pero pregunto sobre San Luis, no es correcto que el principal diario sea de la familia del gobernador. Deberían haberse desprendido de él al ingresar a la política.
—Si Magneto pudiese ser presidente, ¿se desprendería de Clarín?
—No sé lo que haría, pero es incompatible ejercer el Ejecutivo y ser propietario de un diario, porque la prensa es auxiliar de la división de poderes.
—Tomo lo que usted me dice como una profunda reflexión. Me quedo pensando, nunca antes se me ocurrió. Mitre, cuando fue presidente de la Nación, ¿no tenía La Nación?
—No, lo fundó dos años después de dejar la Presidencia. En el rol de auxiliar de la Justicia, ¿se imagina un diario que revele casos como el de Skanska o la bolsa de dinero en el baño de la oficina de Miceli si su propietario está a cargo del Poder Ejecutivo?
—Comparto que el periodismo escrito es muy importante porque hace reflexionar, construye la agenda, prioriza las noticias. Pero creo que hoy en los medios, el que manda es la televisión.
—Usted ponía el ejemplo de la proscripción en el Partido Justicialista: la televisión tiene media hora de noticias, decenas de telenovelas, bailando cantando o patinando por un sueño. ¿En qué espacio iría el problema jurídico del PJ?
—Le admito que me ha hecho reflexionar profundamente en el tema y me comprometo a repensarlo. Nunca lo pensé desde la perspectiva que me lo está planteando. Tomo el desafío, lo voy a conversar con mi hermano y le voy a proponer vender el diario. Creo que las personas inteligentes tenemos que saber escuchar.
—¿Le parece buena idea hacer antikirchnerismo desde el peronismo junto a Menem y Puerta?
—No hacemos antikirchnerismo, somos opositores, el kirchnerismo que fue electo por el Partido Justicialista, nos abandonó y formó el Frente para la Victoria que, según él, es un partido moderno. —¿Cómo cree que le cayó a la gente la reciente foto, en San Luis, de usted con Menem, Puerta, Sobisch?
—La reunión del Potrero de los Funes significó refundar el justicialismo. Se reunió el órgano máximo del partido, que es el Congreso Nacional, tomó importantes resoluciones, como refundar el peronismo y sacarlo de la proscripción a la que nos quería llevar el oficialismo, que trata de descalificarnos y en vez de analizar las trascendentes reuniones que hemos realizado, se limita a analizar la foto. Es poco serio y poco inteligente.
—¿Las candidaturas serán por negociación o por internas abiertas?
—Acabamos de romper la trampa de la proscripción, el Congreso nos dio mandato para convocar a elecciones internas para elegir la fórmula presidencial y si no fuera posible, nos ha delegado en el Comando Superior Peronista la facultad de proponer una fórmula. Quisiera ver qué hace Cristina Kirchner, autoproclamada, y avalada por su esposo como candidata para el Frente para la Victoria, o qué haría Lavagna, el candidato de la UCR que dice ser peronista.
—¿Qué los diferencia de opositores como Lavagna, Carrió o López Murphy?
—Primero, la forma de elegir la fórmula, que en sus casos son autoproclamaciones. Y en esto incluyo a Cristina Kirchner, ya que no es el método que establece la Ley de Partidos Políticos ni la cartas orgánicas de los respectivos partidos.
—¿Qué posibilidades reales les ve a los candidatos del peronismo ortodoxo en las próximas elecciones?
—Vamos a ganar.
—¿Cuál es el plan?
—Decir la verdad y trabajar para que la Argentina tenga la oportunidad de cambiar.
—¿Cuáles son las diez medidas más acertadas de Néstor Kirchner?
—Si creyera que el Presidente hubiera tomado medidas acertadas para el progreso y bienestar del pueblo sería un militante del Frente para la Victoria, pero como creo lo contrario, formo parte del Partido Justicialista.
—¿Cuáles son las peores medidas?
—Enfrentar permanentemente a argentinos contra argentinos, aislar a la Argentina de las naciones del mundo con actitudes poco diplomáticas. No podemos aceptar estar enfrentados con los hermanos uruguayos, creo que la política contra la producción agrícolo-ganadera de la Argentina es un grave error, que la crisis energética es gravísima y es responsabilidad del gobierno.
—Si Macri decidiera presentarse como candidato en octubre, ¿sería el candidato de ustedes?
—No.
—¿Qué cambia que sea Cristina y no Néstor el candidato oficialista?
—Es gatopardismo, es para disfrazar un cambio que es inexistente.
—¿Quieren ganarle a Cristina o sólo condicionarla?
—Queremos gobernar la Argentina con todos los argentinos y para todos.
—¿Cuál sería la mejor fórmula que tiene el PJ de Potrero de los Funes para ofrecerle al país? ¿Menem-Sobisch? ¿Sobisch-Puerta? ¿Alberto Rodríguez Saa-Sobisch?
—Son sólo algunas de las combinaciones las que usted me propone, no creo que sea ninguna de esas fórmulas. El justicialismo tiene una enorme cantidad de hombres y mujeres que puede ofrecerle al pueblo argentino. Seguro se sorprenderán cuando tomemos la decisión.
—¿Cree posible o necesario un acercamiento con Macri?
—El diálogo debe existir con todos los sectores de la sociedad sin exclusiones, también con Mauricio Macri.
—¿Cómo lee su triunfo en Capital?
—Fue un excelente triunfo el de Macri, como el de Fabiana Ríos en Tierra de Fuego, que han enriquecido el pluralismo y les deseo éxito.
—Los peronistas del PRO dicen que “Mauricio es más peronista que Kirchner”. ¿Lo es?
—Es incompatible ser peronista y del PRO. O se es peronista o se es del PRO. Los que eran peronistas y hoy son afiliados o militantes del PRO deben creer eso, pero tienen que saber que comparar dos personas que no son peronistas, para ver cuál es más peronista, es un absurdo.
—¿Da por perdida la posibilidad de que Scioli se les acerque?
—El vicepresidente de la Nación ha tenido gestos de respeto y de tolerancia que hacen más fácil el diálogo, pero creo que él cada día se va alejando más del justicialismo.
—¿La ve preparada a Cristina Kirchner para ser presidenta?
—La senadora es una mujer preparada.
—¿Su candidatura empieza lastimada por el caso de la bolsa de Miceli?
—La bolsa de Miceli, el caso Skanska, el caso Picolotti van haciendo caer el velo con el que pretendían cubrir los ojos de los argentinos, criticando a todos los dirigentes de corruptos y ellos, no.
—¿Cree que a Miceli alguien la traicionó?
—No sé, creo que debe explicar lo que hasta ahora es inexplicable.
—¿En serio cree que podrían sacar con una fórmula peronista el 20%?
—Creo que vamos a ganar.
—En San Luis existe un mito que dice que usted tuvo muchas novias y amantes en los años en que gobernó o formó parte del poder. ¿Qué cree que le ven de atractivo?
—Son mitos, a lo largo de mi vida he conversado con muchas personas inteligentes, talentosas, que han vivido circunstancias parecidas a las mías.
—¿Y a usted qué tipo de mujeres le gustan? ¿Podría describir qué debe tener una mujer para que a usted le guste?
—Me gusta que sean inteligentes.
—¿Cómo se definiría: enamoradizo, mujeriego o sensible a la belleza femenina?
—Me considero un hombre normal.
—¿Usted se separó, se volvió a casar hacer poco y tuvo un hijo, verdad?
—Me separé, no me he vuelto a casar, he tenido cinco hijos en mi matrimonio y he tenido un hijo que tiene un poco más de un año y medio de edad.
—¿Cómo es ella, cómo se llama?
—Como dije, no me he vuelto a casar, la madre de mi hijo se llama Gisela Vartalitis, y tengo seis hermosos hijos a los que quiero mucho. Tengo una excelente relación con ellos y les dedico lo mejor de mi vida a todos y cada uno.
—¿Cómo pudo reponerse de aquel episodio tan desagradable del hotel alojamiento?
—No es fácil reponerse de un secuestro pero me pude reponer pese a los feroces e injustos ataques que por este hecho sufrí, como si yo fuese el victimario cuando era la víctima del delito, porque pude reconocer mi falta ética, de lo que me arrepentí y pedí perdón a quien era mi esposa, a mis hijos, a mis amigos, a mis colaboradores y en el mensaje en la Legislatura le pedí perdón a mi pueblo por las circunstancias lamentables que tuvimos que pasar.
—Podría relatar la verdad de aquel episodio?
—La verdad es conocida y fue absolutamente ventilada en el juicio oral que fue público y que fue trasmitido en directo por todas las radios y televisiones locales y nacionales.
—¿Nunca sintió que, cuando usted pasaba, había gente que lo miraba de reojo y se reía?
—Nunca he sentido la situación que usted me describe; por el contrario, he recibido y recibo en cualquier lugar del país saludos afectuosos de numerosos ciudadanos, incluso muchos ciudadanos que no pertenecen a mi partido. Pero que me expresan algún reconocimiento. Y en alguna oportunidad he recibido críticas a mi gestión pero siempre en el marco respetuoso, las que he escuchado y sobre las que siempre he reflexionado para procurar comprender la realidad desde todas las perspectivas que se puede analizar.
—¿Le quedaron secuelas físicas de ese momento? ¿Y psicológicas?
—Sufrí mucho, lloré, pero no me quedó ninguna secuela física y las secuelas psicológicas que pude haber tenido al principio logré superarlas gracias a la apoyatura técnica que me dieron especialistas a los que consulté, y con el afecto y comprensión de los que me rodeaban. No tengo ni odios ni rencores, de ninguna naturaleza, con ninguna persona, de lo que me siento muy bien en poder tener la tranquilidad espiritual de no sentir ningún sentimiento adverso.
—La opinión pública nunca creyó del todo aquella excusa. A la distancia, ¿cuál era por aquel entonces su relación con Esther “la Turca” Sesín?
—Yo había tenido una relación sentimental con quien resultó ser la secuestradora en ese desgraciado evento, en ese momento hacía varios meses que estábamos distanciados.
—Habrá escuchado los rumores que en su provincia decían que en verdad ella era su amante...
—Sí, tenía una relación sentimental con ella.
—¿Cómo la conoció?
—Era de una familia conocida de San Luis.
—¿Usted atribuyó aquel hecho a una operación realizada en su contra por miembros del gobierno de aquellos días. ¿Por qué?
—Los dirigentes políticos de la oposición de San Luis, incluidos algunos ex funcionarios de mi gobierno, pedían mi renuncia y tramitaron la intervención federal a San Luis, lo que no lograron, por lo que descarto una participación directa del poder político nacional en el evento, siempre quedó la duda si otros funcionarios y/o intereses políticos actuaron en ese episodio.
—¿Puede contar con detalles por qué creyó que el gobierno de Menem querría realizar esa operación de desprestigio en su contra?
—No, el gobierno de Menem, en lo que yo conozco, no realizó una tarea de desprestigio, sí la realizaron otros sectores.
—Usted el viernes estuvo a pocos metros de Carlos Menem y de otros miembros de aquel gobierno al que en el pasado acusó de semejante acto de vejación. ¿Me puede explicar cómo se llega de un hecho al otro? ¿Qué pasó en el medio? ¿Lo perdonó?
—Las relaciones institucionales y políticas siempre las he manejado en el marco del respeto, en el marco de la verdad, por esa razón y por lo que he explicado anteriormente, no he tenido ni tengo ningún inconveniente en reunirme con dirigentes políticos que por otro lado me han expresado su solidaridad para aquellos acontecimientos, pero voy a reiterar de cualquier manera que no guardo rencores ni odio con ninguna persona.
—San Luis y Río Gallegos encabezan el ranking de ciudades con menor desempleo. ¿Cuál es el secreto puntano?
—San Luis contribuyó a la formación del Ejército Libertador aportando 3.600 hombres cuando tenía sólo 11.800 habitantes. La mitad de todos sus ciudadanos varones. San Martín reclutó su segundo ejército, con el que liberó Perú, en San Luis porque vio el valor de la caballería puntana en las batallas de Chacabuco y Maipú, en Chile, que tiene una geografía montañosa parecida a la de San Luis, y nuestra provincia quedó diezmada. Luego Sarmiento formó un ejército de mujeres: las maestras puntanas que fueron a todos los rincones de la patria. No hay provincia en la Argentina que no haya tenido maestros puntanos. Cuando Perón retorna a la Argentina en 1973, dicta una acta de reparación histórica: las provincias que aportaron a la organización nacional merecen una reparación porque quedaron injustamente postergadas, y promulga la Ley de Promoción Industrial. Cuando asumo el gobierno en 1983 y en virtud de aquella ley había 19 plantas industriales instaladas y unos 70 proyectos en trámite. Empezamos a construir un San Luis productivo, se instalaron cientos de fábricas muy cuestionadas y muy polémicas. Decían que tenían rueditas y galpones de facturación. Así nos descalificaban. Pensemos en la década del ’80, proceso de desindustrialización de la Argentina. San Luis va abriendo fábricas. Pasamos, como decía Toffler, de la era agraria a la era industrial.
—De la primera ola a la segunda ola.
—En 20 años hicimos el proceso de industrialización. Esto significó la creación de miles y miles de empleos y de la actividad que generaba el efecto multiplicador, que nos permitió desarrollar un plan de creación de trabajo formidable.
—Otras provincias tuvieron leyes de promoción y los índices de desempleo no son bajos.
—Además mantuvimos un presupuesto equilibrado; cuando la Argentina fabricaba billetes sin límites, San Luis ahorraba. Con el gobierno de Alfonsín, no tuvimos ninguna protección ni privilegios.
—¿En esa época tenía más desempleo que en el resto de las provincias?
—No, porque el proceso de industrialización iba absorbiendo desempleo. Además, abrimos la economía. Entonces el dinero que no gastábamos y austeramente economizábamos lo invertíamos en obras de infraestructura, caminos, comunicaciones, gasoductos, estación transformadora de quinientos mil kilowatts, toda la infraestructura necesaria que debe hacer el Estado para desarrollar la actividad privada y la economía. Luego vino la época de la estabilidad, de los ’90, plan de convertibilidad. ¿Qué hicieron las provincias y la Nación? Endeudarse. ¿Qué hizo San Luis? No se endeudó. Segundo gran acierto. Cuando todos se endeudaban, nosotros teníamos equilibrio fiscal, propios recursos y empezábamos a hacer un fondo anticrisis. Y con un presupuesto participativo hicimos un plan donde determinábamos con la comunidad qué obra había que hacer, cuándo, para qué.
—¿Qué pasó cuando se terminó la Promoción?
—Fue derogada por la ley Sochi-Bordón cuando Bordón era diputado nacional, antes de ser gobernador de Mendoza en 1987. La ley tenía beneficios por 15 años que se contaban a partir de la puesta en marcha y nosotros aprobamos los últimos proyectos en esa fecha. Me gustaría decir que sería fantástico pensar una Promoción Industrial para toda la Argentina, para traer inversiones. Y respecto del asistencialismo, que nuestro plan de inclusión social a diferencia del Plan de Jefas y Jefes Hogar o de otros planes existenciales, es un trabajo que deben cumplir y realizar, una tarea que deben realizar y deben capacitarse para conseguir un trabajo mejor. Yo pretendí ser un estadista y creo que fui un buen estadista. Tal vez esto pueda parecer soberbio pero procuré no ser un politiquero que estaba pensando en la elección siguiente, que también lo pensaba, pero lo que pensaba es cómo gobierno bien para poder ganar la próxima elección. Hicimos un plan de viviendas espectacular, se han construido más de 50.000 viviendas lo que significa que sobre 400.000 habitantes el 35% de la población es propietaria.
—¿El turismo y el cine son apuestas importantes?
—San Luis Música es un proyecto; y San Luis Cine es ya un proyecto exitoso, que pretende que las industrias culturales tengan un lugar importante. No es el cine sólo como una actividad cultural, también como una actividad industrial generadora de empleos y especializaciones. Se puede ser operario de una fábrica y también técnico en sonido. Las características de San Luis son muy parecidas a la de California en su clima, en su aspecto. Hay sol la mayor cantidad de días del año. Tenemos todos los escenarios, montañas, llanuras, sólo nos falta mar. Respecto de la industria de la música, acabamos de dictar una ley para promover las grabaciones, se está haciendo un laboratorio de grabación del que hay sólo cinco en el mundo. Con el turismo, son las industrias sin chimeneas y la autopista de la información, pasamos a la tercera ola.
—¿San Luis tiene ahorrados más de un presupuesto anual de gastos?
—Sí, porque administramos con honestidad y sin gasto superfluo, lo cual nos permite enarbolar una de las banderas del justicialismo: la independencia económica. ¿Por qué los gobernadores se tienen que someter? Se someten porque deben y tienen que pagar los sueldos.