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Entrevista a Jorge “CORCHO” Rodriguez

“Hay secuestros porque la gente paga”

El padre del empresario Jorge Rodríguez fue secuestrado el 23 de diciembre de 2003 y fue liberado por la Policía el 4 de febrero de 2004. Su hijo había decidido no pagar el rescate de un millón de euros o dólares que le exigían, para no financiar otro cautiverio, según relató a PERFIL. En los primeros llamados así se los dijo a los captores, aunque después, como estrategia, negoció con ellos para ganar tiempo. Cuatro integrantes de la banda, entre ellos “El Negro Sombra”, están siendo sometidos a juicio oral. Ernesto Rodríguez, de 77 años, relató ante los jueces sus 43 días de cautiverio.

Por Maria Helena Ripetta

Jorge “Corcho” Rodríguez estuvo frente a los acusados de haber secuestrado a su padre Ernesto durante 43 días, cuando declaró ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº1 de San Martín, que los está juzgando. Rodríguez, que en su momento decidió no pagar el rescate por considerar que había que terminar con ese delito, hoy espera que la Justicia los condene por la pena máxima que la ley dispone. Llega distendido a la entrevista con PERFIL en el estudio de su abogado, Alejandro Novak, y dice que su familia necesita cerrar el círculo con una condena.

—¿Cómo está su papá?

—Por un lado está bien, es un tipo fuerte, pero esto es como volver a vivir la situación, estuvo 43 días encadenado y el hecho de tener que recordar todo de vuelta y tener que ir a contarlo frente a quienes fueron sus secuestradores, es muy fuerte. Pero él lo asumió como una responsabilidad a declarar, contar lo que nos pasó porque desde el primer día de este secuestro lo asumimos como una responsabilidad social de decir “no vamos a pagar vamos a buscarlo, vamos a tratar de meter presa a esta gente”.

—¿Por qué usted decidió no pagar el rescate?

—Tenía la decisión de no hacerlo. Siempre entendí que estaba hablando con delincuentes que se dedicaban a un negocio macabro, que a mi papá lo teníamos que encontrar, nunca se me ocurrió sentarme, a esperar que lo liberen. Teníamos que meter presos a sus secuestradores. Tengo una postura que el secuestro es un delito que existe porque la gente paga. En Italia esta prohibido pagar, te bloquean las cuentas, prácticamente no existen.

—¿Tuvo miedo por la decisión que había tomado?

—No. Siempre tuve una enorme responsabilidad. A los fiscales Sica y Quiroga les dije: “Tenemos que buscar a los secuestradores y si mi papá aparece muerto la responsabilidad es mía”. Pasé los 43 días junto a ellos. Tengo dos hermanas, dejé a ellas la parte emotiva, y yo me concentré en encontrarlo.

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—¿Cuándo se reencontró con su padre?

—Después del enfrentamiento yo llego, soy quien le saca la venda de los ojos, estaba sobre una puerta que hacía de cama encadenado del tobillo y de unamano, en un lugar que era un criadero de conejos, él convivía con las ratas. Estos cobardes a mi papá le pegaban, lo maltrataban, le tiraban la comida, nunca lo llevaron a un baño, le pusieron un balde, no lo dejaron bañarse; cuando él grababa los casetes para la prueba de vida no quería decir lo que le hacían decir entonces le ponían una tijera en las manos diciéndole que le iban a cortar los dedos, le ponían cable de corriente y se lo pasaban por la pierna, le ponían una pistola en la cabeza y le disparaban sin balas. No entiendo ese ensañamiento con un hombre de 74 años.

—¿Qué le dijo su papá?

—Lo primero fue: “Yo sabía que me ibas a encontrar, y no tenía dudas de que me estaban buscando”. Es muy creyente y me decía que pedía que no pague. “Si vos pagabas, estos tipos preparan otro secuestro”. Había una lista con otro empresario.

—¿Cómo fue su recuperación?

—Increíble. Cuando lo encontramos lo primero que pidió fue ir a declarar. Después lo llevamos a una clínica, lo revisaron físicamente y estaba bien. Pero las secuelas que eso te deja interiormente es grave, no te lo sacas de encima tan fácil. Tuvo apoyo psicológico. Sigue una vida bastante normal.

—¿Qué espera del juicio?

—Les dije a los fiscales: “Tenemos que cambiar la historia de los secuestros en este país”. Lo hicimos desde una gran responsabilidad. Lo que espero es que la Justicia les dé la máxima condena a quienes secuestraron y a quienes tuvieron la idea terrible de maltratar a mi papá. Estamos cerrando un círculo, hasta que no los condenen está abierto. Primero declaró mi papá y después estuvo presente cuando declaró su mujer y yo, hay que tener valentía para estar sentado en ese lugar.

Edición Impresa

Domingo 01 de Julio
Año II Nº 0185
Buenos Aires, Argentina