
—¿Por qué aceptaste trabajar en “Isidoro”?
—Dije que sí porque me pareció que le aportaba algo distinto a lo que venía haciendo desde que empecé hace cinco años. Con esto logré algo que siempre intento, y es no quedar encasillada. Ahora sé que puedo hacer cualquier cosa. Trabajar para el público familiar con Isidoro y dentro de poco con Brigada explosiva junto a Gino Renni y Emilio Disi , y a la vez hacer fotos para adultos.
—¿Cómo definirías tu personaje de Cachorra?
—Ella es como una chica inocente y sexy a la vez. Entonces yo tenía que jugarlo no todo por el lado sexual (lo dice gimiendo). Ella tiene una inocencia muy importante entre su sensualidad. No deja de ser sexy a pesar de la sutileza, su figura y su cosa aniñada.
—¿Te sentiste identificada con el personaje?
—Totalmente. Por eso creo que me resultó muy fácil hacerla. Si bien todo el mundo lo primero que ve es mi parte sexy, yo en el fondo soy muy aniñada.
—Sin embargo, a la hora de vender, apelás más a tu sensualidad...
—Sí, pero la ingenuidad también se vende. Cuando trabajé con Francella, mostraba una imagen más sweety. Tal vez lo más reciente que se ve ahora es mi cosa más agresiva, más sexy pero he mostrado mis cosas aniñadas.
—¿Qué “playboy” porteño conociste como el personaje?
—(Se ríe un rato) Para mí Guillermo Coppola es Isidoro y yo soy Cachorra. Es así, le gusta divertirse. En la época de Menem, en los noventa, estaba lleno de playboys...
—¿Cómo pensás y planeás tu carrera?
—Soy una chica que reflexiona y estudia mucho antes de tomar una decisión. Evalúo si cada proyecto va a ser un éxito o no. Desde que empecé, me han ofrecido de todo y creo que he tenido el buen ojo de saber elegir qué es lo que más me conviene y que a su vez tenga repercusión. Me gusta hacer cosas de nivel y, además, que sean exitosas. Me atraen los proyectos populares y masivos, pero si veo que hay cosas restringidas hacia un determinado público como es Playboy, también lo hago.
—¿Cuándo vas a ir a la famosa mansión de Hugh Heffner?
—A fines de julio y principios de agosto. Playboy y yo estamos asociados a lo que es mi marca, Luli Love.
—¿Tu marca?
—Sí, y también desde ahora mi nombre artístico. Porque pegó mucho. La gente cuando me grita por la calle me llama así. Me gustó, es divertido y a la vez implica un cambio, innovarse. Ahora estamos vendiendo la marca a través de Internet, de los celulares; hacer un gran imperio. Estamos hablando incluso de llegar hasta Asia.
—¿Fantaseás con una carrera internacional?
—Por ahora hay una sola meta que tengo en claro y que todavía no cumplí. Y es cantar. Hace tres años que estoy estudiando y ya me siento capacitada para hacerlo. Mi profesora me autorizó a salir a cantar (se ríe). De hecho, estuve hablando con Carlos Mentasti de Brigada explosiva y estamos evaluando la posibilidad de cantar un tema mío para la película.
—¿No existe el miedo al riesgo?
—No, pero porque yo sé para qué cosas estoy capacitada y para cuáles no. Yo hago sólo lo que sé que hago bien... Tampoco soy una improvisada. Para mis objetivos no tengo límites. Sobre lo que descubro que tengo potencial, pongo todas mis fichas en eso. Trato de crecer y sorprenderme a mí misma.
—¿El destape (mostró sus pechos) que hiciste en la entrega MTV Video Music Awards en 2003 te ayudó?
—Obvio. Todo está pensado. Todo lo que hice en estos cinco años desde que empecé con Francella, que fue el mejor paso que pude haber dado, fue evaluado previamente.
—¿Te ves con tus primos, los Ortega?
—Sí, nos vemos. Lo que pasa es que cada uno sigue haciendo sus cosas. Es muy difícil pero estamos en contacto y tenemos un abuelo en común que vive al lado de la casa de mis padres.
—¿Sabías que Rosario canta en una de las películas del actor Ethan Hawke?
—No sabía nada. ¿En serio? Ella tiene una voz fantástica. Julieta no es cantante pero tiene una voz preciosa y Rosario hace tiempo que estudia y en cualquier momento se lanza su CD. Emanuel ya es cantante y Luis ahora está estudiando canto con la misma profesora que yo. Se ve que todos llevamos la música en los genes (se ríe).