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La depresión posparto puede aparecer hasta un año después de haber tenido el bebé

Lejos del mito de la gran felicidad, para muchas mujeres los meses posteriores al parto pueden ser una carga pesada. Un estudio realizado sobre 400 mamás que tuvieron sus hijos en el CEMIC determinó que el 18% de ellas presenta síntomas de depresión apenas dan a luz, y que otro 17% empieza a padecerlos seis meses después.

Por Luciana Diaz

Activista. B. Shields convirtió su caso en causa y hoy pelea por la protección de las mamás. Britney Spears tampoco la pasó bien luego de sus partos.

“Nos enseñan que ser madre es la cosa más gloriosa que nos puede pasar. Pero después del nacimiento de mi primera hija tuve depresión postparto. Como no sabía de qué se trataba fue algo devastador para mi familia. Había realizado varios intentos de fertilización asistida para tener un bebé y cuando finalmente lo logré, me pasó eso, que me destruyó”. Con esas palabras, la actriz Brooke Shields, que convirtió su caso en causa, pidió a los representantes de su país que aprueben la Mothers Act, una ley para educar y proteger a las futuras mamás (ver recuadro).

“Eso de que el embarazo es siempre un período de felicidad es un mito. En verdad, es una etapa de riesgo para la depresión”, explicó Pablo Rozic, jefe de Psiquiatría del CEMIC y coordinador del primer gran estudio en el país sobre depresión posparto, a cuyos resultados tuvo acceso exclusivo PERFIL.

Investigación. Para realizar el estudio, Rozic y un equipo multidisciplinario de obstetras, psiquiatras y psicólogos realizaron primero un cuestionario demográfico a 400 mujeres que tuvieron sus bebés en el CEMIC, en la Ciudad de Buenos Aires (para averiguar, entre otras cosas, edades, situación social y familiar, si habían tenido síntomas de depresión previos).

Luego, las invitaron a completar la Escala de Edimburgo, que se utiliza para “medir” la depresión puerperal (ver gráfico). La toma de los datos, que se acaban de terminar de procesar, se realizó el año pasado durante siete meses.

“Muchos estudios utilizan una sola toma de la escala y, si da positiva, es suficiente para determinar la presencia de la enfermedad. Pero nosotros hicimos tres tomas distintas: una, no bien la mujer tuvo el bebé; otra, durante la primera consulta obstétrica, a la semana; y una tercera, a la sexta semana”, explicó Rozic. Y agregó que, además, a los seis meses y al año las telefoneraron para hacerles un seguimiento.

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Resultados. Coincidiendo con las estadísticas internacionales, que estiman que entre el 15% y el 20% de las flamantes mamás experimentan depresión postparto, el equipo de Rozic (integrado también por Javier Schvartzman, Cynthia Paolini, Andrea Gadow, Diego Calvo, Fernando Paesani y Hugo Krupitzki) determinó que el 18% del total de las mujeres evaluadas cumplía con los criterios para el diagnóstico de la enfermedad en la primera evaluación.

“Vimos que había una asociación con la edad: las que dieron positivo tendían a ser menores de 25 años o mayores de 34, y que entre los factores asociados a la presencia de la patología, el haber tenido un episodio depresivo previo implicaba un alto riesgo de padecer un trastorno depresivo posparto. Esto es muy importante porque ahora sabemos que las mujeres con antecedentes de depresión requieren un seguimiento especializado”, señaló Rozic.

Pero las cosas no quedaron ahí. Del 18% de mujeres que habían dado positivo en la primera evaluación, los investigadores tomaron una muestra de 41 mujeres y las compararon con otras 41 que habían dado negativo. “Del grupo de las negativas, el 17% resultó ser positivo a los seis meses. Esto nos permitió sospechar que hay mujeres cuyos síntomas aparecen tarde, hasta un año después, lo que nos encendió una luz de alarma y ahora entrenamos a los obstetras para que tengan presente esta eventualidad”, explicó el psiquiatra.

Enseñanzas. Como siempre, el saber brinda beneficios. Uno de ellos es la posibilidad de actuar para revertir los síntomas que, según Rozic, no se autorresuelven. Pero que, una vez en tratamiento (psicoterapéutico, farmacológico o combinados), un 80% de las mujeres se recupera.

Si bien se desconocen las causas de la enfermedad, hay factores genéticos, ambientales y situacionales que intervienen en su desencadenamiento.

Gracias al estudio, hoy en el CEMIC les hacen un cuestionario a todas las mamás antes de darlas de alta. Pero en el país no existe ninguna iniciativa de salud pública sobre este tema. “Sería bueno que la hubiera, porque permitiría intervenir precozmente: basta con saber el terrible impacto que tiene en el recién nacido, en la familia y en la mujer misma una mamá incapaz de hacerse cargo de su bebé, llena de culpa y martirizada porque no puede ni autocuidarse”, graficó el experto.

Edición Impresa

Domingo 01 de Julio
Año II Nº 0185
Buenos Aires, Argentina