
—¿Cuáles serán los primeros pasos en la transición y una vez que lleguen al Gobierno?
—Primero, Mauricio tiene que terminar de decidir cómo prepara el equipo. En la transición, lo fundamental es que Telerman y su equipo cumplan con entregarnos el Gobierno con un déficit cercano a cero, como estaba previsto en el Presupuesto. Para eso tiene que atacar el tema del gasto corriente, el tema del gasto político –contratos de gente que no trabaja– y tienen que comprar un poco mejor en el sentido de precios unitarios a los que compra. Y vamos a ir viendo juntos, imagino yo, en qué etapa están las distintas obras públicas y ver si es compatible con nuestros planes para el año que viene. Eso nos va a ayudar a pensar en el Presupuesto de 2008.
—¿Es posible cerrar el año con déficit cero con el actual nivel de gasto disparado en la Ciudad?
—Creo que se puede hacer. Tienen que apuntar a dos cosas. Atacar el gasto, tanto por el lado de los precios de las compras como por el lado de lo político. Y la otra, fundamental, es recaudar mejor con los impuestos vigentes, no aumentar tasas, de ninguna manera. Trabajar en inteligencia fiscal. La recaudación de Ingresos Brutos se ha caído en la Ciudad, mientras que el IVA nacional o el mismo impuesto en la provincia de Buenos Aires creció. Es menor que la del año pasado a esta misma altura. Vamos a salir a buscar esa evasión. Hay empresas que pagan IVA, pero Ingresos Brutos no. Si Telerman hace algo rápido y trabaja mejor con el recupero de deudas en mora, en etapa judicial, se puede tener un interesante recupero y acercarse lo máximo posible al cero. Pero no con un déficit de $ 1.000 millones.
—¿Cómo se hace, desde el punto de vista de los recursos, para cumplir con las consignas de PRO de más educación y salud gratuitas? Eso implica más gasto público y el esfuerzo es estar sin déficit...
—El ejemplo de salud es claro. Nosotros vamos a gastar menos pero nadie piensa en dar menos servicios, al contrario. Las compras de la Ciudad son muy, muy, ineficientes. Cada hospital compra su material, y no hace falta ser un genio para darse cuenta de que comprando centralizadamente se consigue mejor precio. Hay una ley de compras nueva, impulsada por Gabriela Michetti, que nos permitirá hacer las compras y licitaciones por Internet y eso nos dará mucha transparencia en el proceso.
—Se critica al PRO especialmente una cultura de negocios versus una cultura social. Empresas, más que nada.
—Yo pongo el ejemplo del Banco Ciudad. Se nos acusaba de querer privatizarlo, pero nosotros defendemos la banca pública de fomento, un Banco de Desarrollo para las pymes, cosa que éste y otros gobiernos porteños no lograron, y defendieron más a las grandes que a las pequeñas. Y otra cuestión del Banco son los préstamos personales o los hipotecarios, que deben crecer. Esto muestra que no venimos a favorecer a las grandes empresas. No venimos al Estado como si estuviéramos en la empresa privada. Eso sería suicidarnos. El Estado tiene requisitos que hacen a la transparencia, a la necesidad de controles que la empresa privada no tiene. No es lo mismo trabajar con un dueño que tiene confianza en sus empleados que acá, que hay que ser necesariamente transparente. Ese difícil equilibrio entre eficiencia, costo, tiempo y no soslayar controles tenemos que llevarlo a cabo. No venimos con mentalidad empresarial, y no hay que olvidarse del perfil social de la gestión.
—¿Habrá inconvenientes en el manejo de temas que dependen de la Nación, como Transportes y Puertos??
—Estamos convencidos de que el Jefe de Gobierno hablará con el Presidente para dirimir responsabilidades, y no creo que el Presidente no nos dé ayuda. Después de la campaña va a primar el sentido común, son reclamos de la ciudadanía.