
El resultado, que implicaría pasar de un crecimiento actual del 8% al igualmente alto 7%, surge de la utilización de precios menores a los reales para calcular el producto. Desde que la delegada del secretario Guillermo Moreno, Beatriz Paglieri, calcula la inflación, el IPC acumula un crecimiento de 4,4%, tres veces menor a la medición de Mendoza y San Luis, 13% y 13,5%, que no realizaron ningún cambio metodológico. También resulta un tercio de la encuesta de precios de los supermercados.
Pero el cuestionado índice se utiliza en otros cálculos del organismo estadístico. Cintia Pok, que hasta junio era la directora a cargo del desempleo y la pobreza, fue desplazada por negarse a utilizar los precios retocados.
De hecho, el tema se discutió en la Dirección de Cuentas Nacionales y el director del área, Fernando Cerro, comunicó a algunos especialistas que no utilizaría el “IPC-trucho”, sino fuentes alternativas. La versión llegó a oídos de la directora del instituto y de buenas relaciones con Moreno, Ana María Edwin, quien lo previno de no utilizar los precios oficiales.
La presión, sin embargo, pasó de moda. Porque el jueves pasado desembarcaron, en Cuentas Nacionales y en otras áreas, otros dos delegados de Moreno, que se harán cargo de las mediciones (ver aparte). Cerro, el director del área, lejos de renunciar, considera que “son asesores como los que tuvieron todos los directores”.
El IPC retocado ya relució en los cálculos del primer trimestre. Los precios implícitos de Restaurantes y Hoteles, que venían subiendo a más de 20%, sólo se incrementaron 2,3%. En línea con el IPC retocado.
Deuda. La metodología de cálculo del PBI a precios constantes busca medir el crecimiento real en la actividad. En muchos casos, eso se releva a través de indicadores de cantidades, como en la industria. Pero por lo menos hay tres sectores donde lo que se tienen son valores: “J-Intermediación financiera”, “K-Actividades inmobiliarias” y “O-Otras actividades”. A los valores de actividad de los servicios financieros, seguros, actividades jurídicas, y actividades teatrales, musicales y de diversión, se les descuenta el crecimiento de los precios con un indice que incluye el IPC. Así, con precios retocados hacia abajo, la actividad real de esos sectores resulta sobreestimada. Determinar el impacto final sobre el cálculo del crecimiento no es fácil, porque intervienen 6.000 productos y servicios. Pero los especialistas, incluido un creador de las cuentas nacionales argentinas, aseguran que como mínimo el crecimiento está inflado en 0,3 punto porcentual, y como máximo, 1 pp.
“Usar un IPC rebajado para calcular el PBI es el mejor escenario para el Gobierno, porque infla el crecimiento a precios constantes y lo subestima a precios corrientes”, aseguró el economista Luciano Laspina. De acuerdo con el titular de la consultora Macrovisión, “el mejor ejemplo es intermediación financiera, donde el impacto es cercano a 0,3%”. Para Gustavo Lazzari, de la Fundación Atlas, el hecho explica el mayor crecimiento de los servicios, que se miden a través de valores, frente a los sectores productivos, donde se puede registrar el aumento de cantidades.
Una de las razones oficiales para recortar la inflación es rebajar la deuda que ajusta por CER, un 41% del total. Por cada punto menos de inflación, dicen los inspectores de Moreno, el país se ahorra el pago de US$ 400 millones. Sin embargo, Roberto Lavagna incluyó en el canje un cupón atado a la evolución del PBI, que implica pagos si el crecimiento excede el 3%. Por ese concepto, el año pasado se pagaron US$ 596 millones. Así, un crecimiento inflado implicaría pagos mayores a los que corresponderían. En la cuenta agregada, no obstante, los pagos extra por una tasa de crecimiento mayor a la real son mucho menores que lo que se ahorra por una inflación menor.