Muy abrigado; dice que está incubando una gripe. Pero como “nadie muere en la víspera” (una de las frases preferidas de su detestado Carlos Menem), Fernando “Pino” Solanas no va a caerse ahora, en la previa del estreno del jueves de Argentina latente, su última película y la tercera de lo que llama la “tetralogía”: empezó con Memoria del saqueo (2004), referida a las causas de la crisis de 2001; continuó con La dignidad de los Nadies (2005), que expresa la resistencia de las víctimas; y será completada por Los hombres que están solos y esperan (en edición), sobre los trenes y su privatización.
“El desastre de 2001 y 2002 me lanzó a testimoniar todo esto. Vocación de historiador, ¿no? Yo ya soy grande, así que dije: ‘Voy a dar mi visión de esta época’”, explica el director, que en Argentina latente quiso ir en contra del mito de que ya no hay nada que hacer. “Recorriendo el país, esa opinión de la gente me shockeó muchísimo. La verdad es todo lo contrario: es una de las naciones más ricas de la Tierra. Claro que todavía el saqueo continúa pero no es verdad que se vendió todo y no nos queda nada. Las concesiones se caen por fecha o por incumplimiento si hacés cumplir el contrato. Esto continúa la era menemista: la riqueza se entrega entre amigos o a grandes corporaciones y el país está de espaldas a eso. Pero sí que se puede cambiar y es con decisión política. El sentimiento de derrota que nos dejaron los 90 es una mentira. Por eso, con la película quise mostrar lo que fuimos capaces de hacer y también homenajear a los científicos y profesionales que trabajan y luchan en las sombras”, denuncia el ex diputado nacional.
—En el film queda claro su crítica sobre los 90 pero hay una visión esperanzadora de lo que viene. ¿Cuál es su lectura de este momento político?
—Presido un movimiento transversal, Moreno, por la recuperación de la energía nacional, y denunciamos todas las políticas de Menem y de los continuadores de la política de Menem, desde la entrega vergonzosa que hizo Duhalde siendo presidente de la segunda reserva petrolera del país, que era Pecom que vendió en 1.050 millones de dólares a Petrobras, hasta el gobierno de Kirchner, que es agrominero exportador y continuidad del neoliberalismo de Menem. Claro que rescato la política de derechos humanos y la alianza estratégica con los países latinoamericanos. Eso lo apoyo pero soy crítico de la falta de transparencia y la corrupción.
—¿Qué pasó con su carrera política?
—Todas las fuerzas políticas, desde el ‘97, cuando viene una elección me llaman. Pero no estoy haciendo carrera política. —¿Qué le parece la TV?
—¿No es una verdadera podredumbre hacer el dial en la noche de la televisión abierta? La ética no ocupa ningún lugar en la televisión pero hubo otra Argentina en que era fundamental. Los medios de comunicación son un servicio público y deben atenerse a lo que la sociedad decida. Pero no hay discusión sobre cuál es el modelo de comunicación que la sociedad quiere. La televisión actual es la imbecilización de la sociedad argentina.
—Solanas, ¿puede decirse que su tetralogía es filokirchnerista?
—Los que dicen eso están desinformados. Si estuviera un poquitito cerca del kirchnerismo, habría aceptado cualquiera de los ofrecimientos que me hicieron, por mi prestigio intelectual. Yo no dependo de nadie, sólo de mi capacidad de hacer películas y de mis cursos. Vengo remando en solitario desde hace mucho tiempo.