Pareciera que los únicos que no están preparados para el voto electrónico son los políticos. La tecnología existe, el Presupuesto lo permitiría y nadie duda de la voluntad popular de transparentar los procesos electorales.
Pero falta que se avance en una nueva normativa y se modifique el Código Electoral Nacional para poder empezar a implementar el voto electrónico legalmente en todo el país. La Ciudad, por otro lado, todavía no dispone de Código propio, por lo que se espera que alguno de los proyectos para crearlo que descansan en la Legislatura sea sancionado pronto: “La mayoría contempla el voto electrónico”, confirmó Darío Ruiz, titular de la Dirección General Electoral del Gobierno de la Ciudad.
En un plano no jurídico, el último gran intento de avanzar sobre el tema fue durante las últimas elecciones a legisladores porteños, en 2005, cuando unas 14 mil personas lo probaron, a pesar de los serios problemas técnicos que se suscitaron. En la provincia también se hicieron pruebas similares.
Pese a que en esa ocasión en más del 20% de las escuelas habilitadas las “urnas electrónicas” no funcionaron, desde la dirección electoral de la Ciudad destacan una y otra vez que la movida porteña fue todo un éxito y que hasta el día de hoy se siguen haciendo pruebas en escuelas y establecimientos públicos para que la gente se familiarice con esta nueva tecnología. Así, cuando se promulgue la ley, dicen, todos estarán mejor preparados para olvidarse para siempre del voto con boletas y urnas.
Ventajas. Los expertos coinciden en que la digitalización de proceso electoral lo vuelve más transparente, y deslizan que quizá sea por eso mismo que no existe la suficiente intención oficial de impulsarlo.
“Al tener una pantalla táctil y elegir de a una categoría por vez, se toma conciencia de todas las cosas que se votan. Entonces, puede ser más creativo a la hora de cortar la boleta y elegir”, resaltó Maximiliano Campos Ríos, especialista en democracia y nuevas tecnologías.
Otra de las ventajas es la rapidez: “Con el voto electrónico se puede conocer el resultado en pocos minutos, ya que termina con la complejidad del escrutiño convenciona de contar los votos uno por uno”, señaló, por su parte, Ruiz.
Los partidos más chicos también se benefician al no tener que fiscalizar que cada una de sus boletas llegue a los cuartos oscuros del país. La urna digital las lleva incorporadas. Y en cuestión de dinero, si bien inicialmente es más costoso, debido a que las urnas electrónicas promedian los US$ 3.000, se supone que con el tiempo la inversión se amortiza por completo.
Inversion
- A grandes rasgos, implementar el voto electrónico sólo en la Ciudad costaría aldedor de US$ 20 millones.
- Una urna electrónica cuesta entre US$ 2.500 y US$ 4.000. Sólo en la Ciudad hay 6.000 mesas.
- Una elección porteña como la de hoy cuesta cerca de $ 35 millones, casi la mitad que las electrónicas. Pero según los expertos, en pocos años se amortiza la suma inicial de la inversión.
- Brasil es uno de los países con más experiencia en el tema. Pero India, Venezuela y Estados Unidos también están encaminados.