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El 90% de un movil se puede reciclar

Adónde van los celulares cuando mueren

Hoy se estima que una persona renueva su equipo móvil cada 16 meses. En este contexto, surgió la preocupación acerca del destino final de los aparatos en desuso y su impacto en el medio ambiente, ya que contienen metales potencialmente contaminantes. Sin embargo, pocos saben aún que prácticamente todos los componentes de un móvil se pueden reciclar. Mientras en España varias telefónicas se unieron en el proyecto Tragamóvil, que tiene 600 puntos de recolección, aquí no existe ninguna campaña masiva que oriente a los usuarios que quieren deshacerse de sus aparatos.

Por lucas morando

En medio de la ebullición del mundo móvil, gracias a la cual siete de cada diez argentinos tiene teléfono celular, se abre un nuevo foco de preocupación: ¿qué hacer con los aparatos que quedan en desuso? ¿Cómo evitar los daños ambientales de millones de teléfonos que ya se empiezan a desechar como si fueran ropa que pasó de moda?

Con el correr de los años y la madurez del mercado móvil, el tiempo medio de recambio de los equipos bajó a un promedio de 16 meses. En el mejor de los casos, cada dos años la mayoría de las personas cambian su celular. Así, por año se destinan millones de aparatos al tacho que van a parar a los centros de relleno sanitario junto a la basura orgánica. O quedan en algún cajón.

“Cuando se tira un teléfono no sólo se está contaminando por los metales peligrosos que contiene, sino que además se desperdicia un recurso reciclable”, explicó Gustavo Fernández Protomastro, consultor ambiental de Silkers, empresa que se especializa en el reciclado de aparatos electrónicos desde hace 10 años.

Algunos cálculos dan cuenta de un problema que no es menor. El año pasado, en la Argentina se vendieron cerca de 10 millones de unidades y, según estimaciones privadas, se espera que para cuando finalice 2007 se habrá vendido una suma similar, alcanzando casi los 38 millones de teléfonos. Así, en menos de cinco años habrá, en el mejor de los casos, 10 millones de equipos totalmente obsoletos, lo que representa casi mil toneladas sólo de chatarra celular. “Eso representa miles de kilos de plomo o bromo que se van a las napas”, pronosticó Protomastro.

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Pensá en verde. Más del 90% de un celular se puede reciclar y por eso algunas compañías buscan que su vida útil termine con un destino verde. Silkers, por ejemplo, tiene una planta de procesamiento de residuos electrónicos en Quilmes y compra a las telefónicas, por unos pocos centavos cada equipo, aquellos que entraron en desuso. Por ahora, sólo se trata de unidades con desperfectos técnicos, las devueltas por recambio de equipos o los prestados en comodato.

Pero varias compañías aseguran que antes de fin de año van a lanzar una importante campaña orientada a que cualquier persona sepa que puede llevar a un centro oficial el teléfono que tiene en un cajón para su posterior aprovechamiento.

Antes de iniciar el proceso de reciclado, se quita la batería, que es procesada aparte. Después, la cadena consiste básicamente en dos etapas: por un lado se separa la carcasa de plástico de la plaqueta interior con los circuitos integrados y la pantalla de cristal líquido. La primera se destina al mercado interno, donde se funde y se reutiliza para hacer perchas, bachas de baño y hasta paragolpes. Lo de adentro, la parte electrónica, se exporta triturado para la posterior extracción de los más de 25 metales que lo componen como el tántalo, el iridio o el galio (ver gráfico).

A contramano de la Argentina, en los mercados más maduros el reciclado móvil no es una novedad (ver recuadro). Las telefónicas lo ven como una buena estrategia de responsabilidad social así como un vía para ahorrarse costos. Lo cierto es que si no se avanza pronto sobre estos costados no tan visibles de la contaminación ambiental, probablemente el problema se escapará de las manos.

Una iniciativa para imitar

Esta tendencia verde que busca evitar que se desperdicien los múltiples y peligrosos componentes que hacen a un celular ocupa desde 2003 la agenda española. Y no es casualidad: se trata de un mercado en el que el recambio de equipos ya significa el 50% de las ventas.

Una de las iniciativas más conocidas en este terreno tiene el poco sutil nombre de Tragamóvil y en ella participan empresas como Motorola, Nokia, Movistar y Vodafone. El proyecto gestiona unos 600 puntos de recolección ubicados en centros comerciales, locales de telefonía y universidades. De allí se distribuyen para su posterior reciclado en los centros especializados.

De acuerdo con el diario El País, desde que arrancó la movida se procesaron en España 750.000 kilos de chatarra celular, lo que significa más de 6 millones de móviles.

Si bien esa cifra es aún insignificante para un mercado como el español, donde se venden un promedio de 20 millones de equipos por año, bien vale la intención.

Edición Impresa

Domingo 27 de mayo de 2007
Año II Nº 0178
Buenos Aires, Argentina