
Saltó a la fama en 2004 cuando fue elegida como Miss Playboy TV Argentina. Después pasó por La peluquería de los Mateos y un jugado cuadro topless en la temporada de Carlos Paz. “Bailando es otro mundo –relata complacida–. La gente me mira distinto y no me dejo de sorprender por lo que genera”. Esta semana le tocará defenderse bailando rock.
Ausentes. Mientras el jurado se sumía en la obsecuencia, ella se enfrentaba a Nina Peloso por su error al mencionar el nombre del testigo Julio López, desaparecido desde septiembre. “No me puedo callar cuando veo algo que no me gusta”, enfatiza. Su vehemencia y el peso del apellido complicaron su paso por la Universidad de Buenos Aires, donde se recibió de Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social. “Tenía muchos problemas por no querer militar –recuerda–. Me buscaban de todos los partidos porque mi abuelo materno fue primo hermano de José Ignacio Rucci”. Además, Celina se creía hija de un desaparecido.
—Ahora sé que mi papá estuvo “chupado” y cuando salió, se exilió. Desapareció cuando yo tenía tres años y, hasta diciembre del año pasado, lo creía muerto.
—¿Nunca se había contactado con vos?
—La gente que pasó por eso tiene mucho miedo, quedó muy marcada. Y fueron muchos años de abandono: él no quería cagarme la vida apareciendo de la noche a la mañana.
—¿Cómo se reencontraron?
—Su mujer encontró un aviso en Internet porque yo buscaba a una media hermana. Mi papá empezó a llamar a los teatros para dar conmigo, pero a mí no me avisaban.
—No le creían...
—Pensaban que era un loco. El descubrió que la hermana de mi marido (Alessandra “Lali” Minnicelli) es síndica general adjunta de la Nación y me conectó por ese lado. Dos días después, estaba arriba de un avión rumbo a Río de Janeiro para conocerlo.
Familia política. Celina es mamá de Uciel, de 11 años, y su esposo tiene otros dos hijos, de 13 y 9. “Tengo la suerte de ser una de las pocas vedettes con un marido que trabaja”, dispara filosa: Claudio Minnicelli fue empresario de medios en Río Gallegos. Adepto a la noche, es el hermano de Alessandra, esposa de De Vido.
—No tenemos un vínculo estrecho porque ellos están en un momento en que su trabajo es full time y yo también. Los pocos minutos que me quedan libres son para mi familia y los amigos de toda la vida.
—¿Te molesta el mote de “vedette K”?
—Lo encuentro ilógico. Si fuese verdulera, ¿sería la verdulera K?
—¿Tu familia política nunca se preocupó por tu trabajo?
—Si yo no tengo pruritos de tener familiares políticos, ellos no tienen por qué tener pruritos de que yo sea vedette. Si vos ponés al pueblo a elegir entre una artista y un político, habrá que ver para qué lado se inclina la balanza...
Un marido que “trabaja”
Cuando se casó en 2004, Celina Rucci soñaba con la luna de miel en Brasil. Tuvo que conformarse con Playa Bristol: su flamante esposo Claudio Minnicelli no podía dejar el país por la quiebra de Canal 2 de Santa Cruz, donde todos lo conocen como “el Mono”.
Julio De Vido y señora no vieron su ingreso al Tattersall ni su vestido bordado con 4.500 cristales Swarosky. El atuendo de princesa no alcanzó para conseguir el beneplácito de su familia política. Sí estuvo Facundo De Vido, hijo de Julio y compañero del “Mono” en las primeras recorridas por la noche porteña. “A mi viejo le contaron que fue a una empresa y pidió cosas en nombre de él”, explicaba un año después a Noticias. EL canal ya era propiedad del ultra K Rudy Ulloa y De Vido padre no quería más noticias sobre su cuñado.
Ahora, a Rucci le cuesta describir su ocupación: “No es abogado, pero tiene una... ¿gabinete?... (balbucea) una cosa de abogados... ¿cómo se dice..? ¡Un estudio de abogados!”.