Coherente con su ideología que incluye postura antiglobalización y dejar las multinacionales para editar su producción por sus propios medios, Manu Chao elige una manera diferente para sus presentaciones. Aparece de repente cuando nadie se lo espera y en lugares pequeños solo para fanáticos y seguidores. Esto sucedió hace algunos días en Madrid.
En el multiétnico barrio de Lavapiés (Madrid) se corrió la noticia de que
José Manuel Thomas Arthur Chao –tal su verdadero nombre- iba a presentarse en la sala Copérnico, con capacidad apenas para 500 personas. Las entradas podían comprarse en la Asociación Cultural La Dinamo (en Lavapiés) a 15 euros, pero el nombre clandestino con el que Manu Chao eligió presentarse fue “Bombachitas Sisters”. El dato se pasó en secreto para que pocos fueran los elegidos de ver y oír al creador de Mano Negra en el madrileño Argüelles donde está el sitio. Apenas algunos afiches anunciaron la presentación, siempre claro, con el seudónimo íntimo.
Vestido con camisa verde militar de manga corta, llevaba una cinta negra ancha en la frente por donde le asomaban los rulos (lo que demuestra que dejó de afeitarse la cabeza), arrancó el show con las primeras canciones “Mala vida” y “Peligro” (de Mano Negra) ante centenares de jóvenes de entre 18 y algo más de 30. Siguió con “Clandestino”, “Mentira”, “Me gustas tú” y “Je ne t’ame plus” con un aire mucho más festivo que en el disco. A los músicos de la calle les dedicó la “Rumba de Barcelona” y a George Bush, “el mayor terrorista del mundo”, la canción “El viento”. También dedicó uno de sus temas a Colombia, país que le ha dado un hijo adoptivo que estaba acompañándolo en el show. Fue muy lindo para los argentinos escuchar que el cantante hispano francés introdujo dejes casi porteños en el acento y , además, en “Desaparecido” mencionó al argentino, clandestino. El concierto tuvo como invitado a Tonino Carotone que cantó sus temas más famosos “Me cago en el amor” y “Mondo difficile” . Cerca de la medianoche comenzaron los bises y Manu Chao se dedicó a tocar la guitarra y la batería, mientras sus colegas lo reemplazaron en el micrófono versionando a otros grupos como “Motorhead”. El público que colmaba la sala (es obvio que llenó) no paró de bailar y ya sobre el final se acercó a darle la mano a muchas de las personas que estaban al pie del escenario. Se despidió anunciando que se presentará en el festival Viña Rock de Benicassim y que está trabajando en la banda sonora de un dibujo animado basado en el libro escrito por su padre, el periodista Ramón Chao e Ignacio Ramonet, director de Le Monde, “Abecedario (subjetivo) de la Globalización”. El encuentro duró dos horas a un ritmo infernal –solo un tímido descanso en el medio-, con un público que se fue feliz de vivir una experiencia exclusiva.
Desde Madrid.
Informe: G.B.