CYNTHIA GARCIA
La noche de Buenos Aires, cada vez más cosmopolita, reconvirtió el tradicional barrio de La Recoleta con el auge de los night clubs para un público foráneo, adulto y mayoritariamente masculino. Las calles Quintana, Vicente López y Ayacucho concentran la mayoría de estos locales que a primera hora de la madrugada cambian su fisonomía de restaurantes a la carta para convertirse en escenario de shows eróticos, incluso con bailarinas provenientes de escenarios de la calle Corrientes.
Perfil recorrió la zona y habló con dos empresarios que manejan el negocio de la noche, quienes con algunos reparos accedieron a ser entrevistados. El apoderado de “New Shampoo”, un contador público que pidió no revelar su identidad dice: “Este es un lugar pionero de la Recoleta, nosotros estamos hace 25 años y desde hace dos vemos un auge de locales, (se inauguraron más de 10). Aquí vienen muchísimos turistas que buscan divertirse y se entusiasman con los shows eróticos”.
Los extranjeros son en su mayoría estadounidenses, europeos y mexicanos, vienen por negocios y gastan un promedio de 300 dólares por persona en una noche. Mario Bertiz es uno de los dueños del nuevo club nocturno “La López” un lujoso local de 495 m2 , afirma que “En los últimos años el negocio en Recoleta creció en cantidad y cayó en calidad. Tanto mi socio como yo somos laburantes de la noche desde los años 70, hemos visto de todo. Hoy lo que hay es una mala calidad de gente en la calle”, opina. A diferencia de otros propietarios, Bertiz no apuesta tanto al turismo: “Este local está pensado para un público argentino de alto poder adquisitivo. No pensamos en el turista porque creemos que el turismo que llega al país es totalmente berreta. De todas maneras tenemos un gran caudal de extranjeros porque figuramos en revistas internacionales”.
La oferta. El mundo nocturno de los night club está estrechamente vinculado con la prostitución y el intercambio sexual. Los empresarios se preocupan en todo momento de aclarar que entre sus servicios no está incluida la oferta sexual pero con eufemismos explican la tendencia: “en la zona de Recoleta no tenemos exclusivamente turismo sexual. Inevitablemente hay un combo de oferta sexual: extranjeros que vienen a divertirse y chicas atraídas por los dólares que ellos pueden pagarles. Las chicas de la noche están ahí acompañando la movida, tomando una copa”, admite el encargado de “New Shampoo”.
En “La López”, Bertiz es un poco más explícito: “Hay intercambio sexual, muchas veces con las mismas bailarinas; algunas trabajan en teatro y también bailan con nosotros. Eso existe desde siempre, lo que pasa es que ahora no se esconde, está blanqueado. Las tarifas varían entre cien dólares y tres mil, depende “del nombre” de la señorita que te acompañe, según sea más o menos conocida”.
Los dueños de los locales se niegan a que se les hable de La Recoleta como de la “nueva zona roja VIP”: “no, zona roja es una cosa y zona adulta es otra. Zona roja es un relajo donde se ofrece cualquier cosa a cualquier precio. Lo que hay aquí es una gran oferta de sexo con más libertad”, dice Bertiz.
—¿Por qué que este fenómeno se concentra en el barrio?
—“Daría la impresión de que es una zona segura y el turismo quiere seguridad. Como San Telmo es en este momento la zona gay.
—¿Si San Telmo es la zona gay, Recoleta qué es?
—Gato.
Los shows de strip-tease y bailes en el caño son el principal atractivo para este público mayor de 35 años, en su mayoría empresarios, profesionales, o artistas de gran poder adquisitivo. “Las bailarinas pueden bajar a tomar una copa con el cliente y... ‘charlar’, eso cuesta 250 pesos”.
Avanza la noche y Bertiz termina confesando: “podemos tener parejas de periodistas que vienen con sus esposas a buscar una chica que los acompañe a tomar algo o a ‘charlar’ en otro lugar”.
—¿Eso sucede, es real?
—Tu ambiente está muy relacionado a este lugar. Hemos perdido la capacidad de asombro.
—¿Hay intercambio sexual entre las parejas y las chicas?
—Es una cuestión de ceros.