En la historia del arte se llama pentimento a aquella pintura que ha sido ocultada bajo una nueva, pero de la cual pueden llegar a adivinarse sus trazos originales. Y hoy en la imagen idílica de parques siempre verdes, casas inmaculadas y cielos claros se vislumbra cada vez con mayor nitidez, como si de un pentimento se tratara, otra imagen, con idéntico paisaje pero con nubes cada vez más oscuras en un cielo ominoso. Los countries ya no son seguros. ¿Qué pasó? ¿Dónde quedó el sueño de postal americana setentona? ¿Qué falló? La realidad, esa vieja dama indigna, se encargó de ponernos en su lugar.
La inmigración “tierra adentro” de los que pudieron pagarse el paraíso amenaza con no terminar felizmente: Primero fueron los hurtos, cuando se construían. Luego vinieron los robos cada vez más audaces y finalmente la violencia se instaló, a veces acechando en las puertas, como para quedarse.
De nada sirvieron muros, alarmas, alambradas, guardias, perros y a veces hasta caballos que conforman las tropas privadas encargadas de que nada turbe la paz de esos lares. Hoy, más que nunca, se desnuda una cruel verdad. La falta de una política integral en materia de seguridad, el facilismo de pensar que con una barrera podemos exorcizar la tragedia.
¿Quién controla a los controladores? ¿Qué habitante de un country sabe realmente si lo que paga lo vale realmente?
La nueva realidad se hace de preguntas, de incertidumbre y de nostalgia por esa imagen que hace mucho o poco creían tener adquirida de una vez y para siempre. Lento pero inexorable, el delito continúa su ascenso.
El afuera, la marginalidad circundante, hace de estos lugares una presa codiciada, las fallas de diseño tanto en lo táctico como en lo estratégico imponen una nueva aproximación a la problemática. Integral, abarcativa.
No basta patrullar los perímetros, la planificación debería contemplar las áreas de riesgo temporales como una casa deshabitada por vacaciones. Guardias confiables. Mapas de riesgo del entorno. Capacidad de reacción de la fuerza pública. Profesionales de la seguridad y no meros milicianos en cuarteles de invierno.
Hasta que no se logre vertebrar todo esto, y comprender lo que realmente se tiene, cada vez más estará presente la imagen del Paraíso perdido.
*Abogado, licenciado en Seguridad.