María Marta era una mujer que tenía una energía increíble que volcaba enteramente a sus actividades. Cuando nos conocimos en el año 1998, ella ya había dejado de trabajar en el área financiera pero mantenía su trabajo como periodista. Su experiencia laboral la volcó al trabajo solidario.
Cuando nos conocimos, cada una le dio a la otra la experiencia que traíamos. Ella, con su gran capacidad de organización y de resolver problemas. Yo, con la relación y el trato con la gente que nos necesitaba.
Cuando María Marta fue asesinada, no sólo se perdió una vida invalorable, sino que se perdió a una mujer que dejaba de lado cosas personales para darle más tiempo a quien la necesitara. Muchos chiquitos se quedaron sin esa persona que lograba que se recibiera comida, zapatillas, juguetes, etcétera. en sus comedores comunitarios. Mamás y papás de chicos perdidos quedaron sin esa mujer que les daba aliento en los peores momentos y que lograba que la Justicia se activara resolviéndoles sus temas.
Ahora esa misma Justicia, por la que ella luchó tanto para que funcionara bien, para que diera respuesta a quienes la necesitaban, para que volviera a ser creíble como lo era tantos años atrás, puede llegar a resolver su asesinato.
En estos 4 años y casi 4 meses muchas veces he escuchado “esto nunca se va resolver”, “este crimen va a quedar impune”, “nadie va a ser encontrado culpable”. Yo me niego a creer esas frases. Creo que es el momento para que la Justicia demuestre que es creíble, que funciona trabajando para la sociedad dando respuestas a las víctimas y a sus familiares como fue en el caso de Juan Manuel Canillas y Marcos Schenone. Mi esperanza de que el crimen de María Marta se resuelva y ella pueda finalmente descansar en paz, sigue intacta.
*Amiga, ex Missing Children