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cRIMEN DE RIO CUARTO
Para el viudo de Nora Dalmasso, el pintor acusado no es el único sospechoso
Mientras los fiscales del caso insisten en la culpabilidad del pintor, Marcelo Macarrón afirmó que las sospechas contra el obrero que trabajó en su casa los días previos al crimen de su esposa no son la única línea investigativa. El pintor Gastón Zárate declaró durante dos horas y negó su participación en el hecho. La semana próxima sería sometido a un estudio psiquiátrico para determinar su perfil. Los investigadores del caso buscan más pruebas para incriminarlo.
Por TOMAS ELIASCHEV
18.02.2007
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Verano en Punta del Este. Nora Dalmasso y sus amigas, las “congresistas”, en una de las fotos que se tomaban todos los años. Abajo, Gastón Zárate, el sospechoso.
Foto: CEDOC Perfil
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La próxima semana será clave para la resolución del crimen de Nora Dalmasso de Macarrón. La Justicia deberá determinar si el pintor Gastón Zárate –sospechoso de violar, estrangular y robar dos celulares a la empresaria Dalmasso– puede ser detenido nuevamente, u ordenar a los investigadores que sigan la pista del crimen por encargo.
Para Marcelo Macarrón, el viudo de Nora Dalmasso, el pintor Gastón Zárate “no es el único sospechoso” de haber cometido el crimen. Así lo dijo el viernes durante una entrevista con una radio de Río Cuarto.
“El pintor no quiso contestar las preguntas de los fiscales. Surgieron más indicios que lo comprometen, pero esperamos que en los próximos días surjan más elementos de peso”, le dijo a PERFIL una fuente del caso.
La intención de los fiscales Javier Di Santo, Fernando Moine y Marcelo Hidalgo es meter preso otra vez al pintor, ya que consideran que está acreditada su participación en el crimen. Para los investigadores, la violación seguida de asesinato por una o dos personas es la explicación del hecho registrado en la vivienda de Villa Golf en la lluviosa madrugada del 25 de noviembre. Pero por la presión de los rumores conocidos en Río Cuarto y el cuestionamiento de los medios cordobeses, no se descarta que refloten otras hipótesis. Una de ellas es la del crimen por encargo. Es que la madre de la víctima, Nené Grassi de Dalmasso, en el único reportaje que concedió, dijo, enigmática, que a su hija la había mandado a matar “la mafia”. Sin embargo, tres altas fuentes de la investigación descartaron esa hipótesis.
Zárate volverá a los Tribunales la semana que viene. También deberán responder ante la Justicia los policías que dependen del jefe de Investigaciones de Homicidios, Rafael Sosa, acusados de amenazar de muerte a un joven discapacitado, Carlos Curiotti, para que incrimine al pintor. Ya se le realizaron las pericias psiquiátricas a Curiotti y, con los resultados en la mano, el fiscal Walter Guzmán escuchará la versión de los agentes.
La Cámara en lo Criminal número 2 tiene que resolver la apelación que presentaron los fiscales ante la puesta en libertad de Zárate. Si les dan la razón a los fiscales, Zárate podría volver a ser detenido. Está claro que en ese caso se volvería a organizar un “perejilazo” para reclamar por su libertad. El viernes, se presentó acompañado por su abogado Enrique Zabala y por su madre, Shirley Rodríguez. Declaró dos horas y volvió a insistir en que es inocente. “La acusación está armada”, reiteró.
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El menemismo que martilla el inconsciente
“Caso Dalmasso = menemismo residual = complicidad, corrupción e impunidad”, rezaba uno de los carteles del “perejilazo”. El malhumor expresado tiene un trasfondo: la sociedad olió “algo raro” en la investigación del crimen. Sospecha que el poder defiende a uno de los suyos. Y que los nuevos ricos del “boom sojero” hacen lo que quieren.
La diferencia con que la Policía tomó testimonio a los sospechosos pertenecientes al círculo social de la víctima y cómo interrogó a los albañiles hoy sospechados hizo crecer esta sensación. A eso llaman “menemismo residual”. ¿Por qué?
Es que dos protagonistas del caso responden a dos vertientes del menemismo de Córdoba. Así lo explica el periodista Hernán Vaca Narvaja, director de la revista El Sur y autor de El candidato, biografía no autorizada de José Manuel de la Sota.
Daniel Lacase, hasta la semana pasada vocero de Marcelo Macarrón, el viudo, responde a Julio César Aráoz. En la vereda opuesta pero dentro de los seguidores del riojano, está Alberto Bertea, el ex secretario de Seguridad, seguidor de Leonor “la Gorda” Alarcia. Y Rafael Magnasco, el primer investigado y sospechoso de ser amante de Dalmasso, era asesor del área de Seguridad y renunció por los rumores. También cayeron el ministro de Seguridad Sergio Busso y el fiscal general Gustavo Vidal Lascano. El abogado laboralista Lacase presume ser amigo del gobernador José Manuel de la Sota. Y ahora de la Sota teme que el caso comience a salpicarlo como si Nora Dalmasso fuese María Soledad.
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